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Herpes genital, riesgo de las relaciones sin condón

Miércoles 09 de noviembre del 2016, 04:34 pm, última actualización

El herpes genital es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes en todo el mundo, pues se estima que entre el 5 y 10% de las consultas médicas son por su causa. No tiene cura, pues una vez que se contrae el virus no sale del organismo, pero puede ser tratada y, ante todo, prevenirse.

Herpes genital

El virus del herpes simple es uno de los microorganismos más diseminados en todo el mundo. De acuerdo a diversas estimaciones, más del 80% de la población adulta es portadora de alguna de sus dos variantes, a las que se denomina tipo 1 (VHS1) y tipo 2 (VHS2), responsables de infecciones que se distinguen por vesículas o granitos llenos de agua que son muy dolorosos.

Ambos microorganismos son semejantes y tienen la capacidad de ocasionar lesiones (erupción) en todo el cuerpo, principalmente en la boca (conocidos como fuegos labiales) y órganos reproductores de hombre y mujer; sin embargo, el VHS 1 suele generar más daño en la porción del organismo humano que se encuentra por encima de la cintura y el VHS2 en la que está debajo. Estudios de laboratorio comprueban lo anterior, pues este segundo agente se ha asociado con 90 a 95% de los casos de herpes genital.

Cabe indicar que una vez que un paciente se ha infectado, el virus se esconde dentro de las terminaciones nerviosas del organismo, dificultando al sistema inmune (protege contra enfermedades) su detección y destrucción. Así, el VHS2 puede permanecer "adormecido" (latente) durante un tiempo y, cuando las condiciones se lo permiten (en concreto, cuando se debilitan las defensas), volver a generar lesiones cutáneas.

Dolorosa manifestación

Está claro que uno de los mayores riesgos de contagio sucede cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada, aunque se reconocen casos en que la transmisión del VHS2 se presenta desde el alumbramiento mismo, cuando el bebé pasa por el canal de parto y la madre tiene vesículas, e incluso hay pacientes en los que no se puede determinar el origen del problema.

Los síntomas de herpes genital pueden dividirse en dos tipos: los que se reflejan de manera global en el organismo, como fiebre, ganglios inflamados, escalofríos, cansancio, náuseas o dolores musculares, y aquellos que se localizan en el área genital: dolor durante la micción (ocurre cuando se infecta la uretra o canal que conduce la orina al exterior) y presencia de erupción (granitos) en glúteos, pene o vagina.

Antes de la aparición de lesiones, el individuo puede experimentar aumento en la sensibilidad de la zona afectada, hormigueo, ardor, comezón o dolor. La piel se enrojece y luego aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido claro, a veces con tono rojizo, que se revientan de manera espontánea y producen úlceras superficiales que casi siempre generan mucho dolor. Finalmente se da la cicatrización y la recuperación total en un período de 7 a 14 días.

Como se ha dicho, el virus permanece de por vida en el organismo, por lo que la generación de vesículas vuelve a presentarse, aunque con menor intensidad, en promedio cuatro veces al año. La frecuencia disminuye a medida que pasa el tiempo. Cabe señalar que el momento de mayor riesgo para la transmisión de la enfermedad ocurre cuando se entra en contacto directo con las ampollas activas, lo cual no es fácil de detectar en pacientes que presentan los síntomas de manera leve y, por tanto, no se saben portadores.

El diagnóstico de herpes genital puede corresponder al dermatólogo, urólogo (en caso de hombres) o ginecólogo (mujeres); para lograrlo puede ser suficiente el historial médico detallado, descripción de los síntomas y exploración física, aunque para descartar otras enfermedades venéreas o de transmisión sexual se realizan pruebas, tomando líquido de las ampollas o una muestra de la piel afectada.

De acuerdo con especialistas, algunos pacientes manifiestan en el consultorio una duda recurrente: si el herpes se relaciona con el sida. Se debe aclarar que aunque los agentes que generan ambas enfermedades son virus, no tienen nada que ver. Es cierto que las estadísticas muestran que existe cierta relación entre ambos padecimientos, pero ello se debe en muchos casos a que una persona con úlceras en la zona genital puede infectarse más fácilmente del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

En otros, la infección del herpes es anterior a la del VIH, y dada la disminución en las defensas que genera, el VHS se reactiva a menudo, pues no encuentra resistencia.

¿Cómo actuar?

Aunque el herpes genital no puede eliminarse definitivamente del organismo, se han desarrollado tratamientos para mejorar los síntomas de la enfermedad en su fase de mayor actividad; en concreto, consisten en el uso de medicamentos (aciclovir, famciclovir, penciclovir y valaciclovir) que disminuyen el dolor y las molestias asociadas a un brote, además de que pueden acortar el tiempo de recuperación del episodio.

Paralelamente, los baños tibios con agua y jabón resultan de gran utilidad, a fin de calmar el dolor asociado con las lesiones genitales y para evitar una posible infección por bacterias oportunistas. La higiene debe realizarse de manera suave y escrupulosa, en tanto que el secado, muy cuidadoso, se realiza presionando con una toalla destinada sólo para este fin.

Otras recomendaciones son:

  • Utilizar ropa interior de algodón, preferentemente holgada para disminuir el dolor.
  • Calmar las molestias aplicando vaselina en las úlceras; esto brinda alivio e impide que orina y transpiración entren en contacto con ellas.
  • Abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que todas las úlceras hayan desaparecido (1 mes aproximadamente).
  • Informar a la persona (o las personas) con quien se tuvieron relaciones sexuales la posibilidad de que también necesite tratamiento.
  • Toda mujer embarazada portadora de herpes genital, o al menos tenga sospecha, debe informarle a su médico. Se sabe que este padecimiento incrementa el peligro de abortar o de comenzar el trabajo de parto antes de lo esperado, además de que puede ser transmitido al bebé durante el nacimiento y generarle múltiples problemas.

Por su parte, los pacientes que se saben portadores del VHS2 pueden tomar diversas medidas que les ayudarán a evitar nuevos brotes y el contagio de la enfermedad:

  • Es imprescindible llevar alimentación balanceada y dormir adecuadamente, ya que esto mantiene en buenas condiciones al sistema inmunológico y le hace más resistente a nuevos ataques del virus.
  • El estrés es un factor típicamente desencadenante de herpes genital, por lo que se recomienda la práctica de ejercicio, aprender a manejar el nerviosismo y a relajarse.
  • Cuando el paciente reconoce los síntomas anteriores a una reactivación del VHS2 (hormigueo, ardor, comezón), es conveniente que aplique el fármaco recomendado por el médico para su tratamiento. También es recomendable que informe al especialista en cada caso.
  • Al tener relaciones sexuales siempre debe usarse condón.

Finalmente, cabe señalar que cuando los nuevos brotes de herpes genital son muy frecuentes o el medicamento ya no actúa con la misma eficacia que antes, se debe acudir a la brevedad con el médico para emprender un nuevo tratamiento, pues es probable que el virus haya generado resistencia al fármaco empleado.

SyM - Israel Cortés

 

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