Incontinencia urinaria, prevenible con ejercicios de Kegel - SyM
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Incontinencia urinaria, tiene solución

Martes 21 de febrero del 2017, 05:10 pm, última actualización.

La incontinencia urinaria (salida involuntaria de orina) es uno de los padecimientos más comunes entre las mujeres, al grado de que 65% de ellas pueden experimentarlo. Muchos piensan que es un efecto natural del envejecimiento ante el que hay que resignarse, pero lo cierto es que hay tratamientos que lo corrigen o controlan.

Incontinencia urinaria
Incontinencia urinaria, tiene solución

Esta afección se considera un problema médico, pero también social, ya que sus secuelas incluyen un importante deterioro funcional, alteración en la calidad de vida, rechazo de la sociedad y, junto con ello, una serie de alteraciones emocionales que golpean la autoestima y llegan a desencadenar depresión.

La anatomía femenina es fundamental para entender las causas de la incontinencia, toda vez que las mujeres poseen uretra (conducto que lleva la orina de la vejiga al exterior) muy pequeña, de aproximadamente 4 cm de longitud (en el hombre es de unos 15 cm), lo que obliga a que la contención del líquido de desecho no sea tan buena como se quisiera.

“Este hecho hace que prácticamente cualquier mujer con gripe intensa o enfermedad respiratoria que le provoque tos enérgica tenga algún grado de incontinencian urinaria, aunque es evidente que será peor si se trata de alguien que se encuentra en la etapa madura o la tercera edad”, afirma el Dr. Gerardo Tinoco Jaramillo, jefe de Ginecología del Hospital General de Zona A Troncoso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la Ciudad de México.

Una persona sana puede retener entre 350 y 550 ml de orina. No obstante, con el paso del tiempo disminuye dicha capacidad de almacenamiento, al tiempo que se reduce el flujo urinario y aumentan los residuos del líquido que permanecen en la vejiga después de la micción (acto de orinar).

Algo fundamental que complementa este panorama, dice el Dr. Tinoco Jaramillo, es que las mujeres están sometidas durante una parte de su vida a embarazo y parto, los cuales “promueven que haya una elongación o distensión de los músculos, lo cual colabora para que las facias (capas musculares) y ligamentos de sostén (tejidos que mantienen a la uretra en su lugar) pierdan su forma y consistencia originales.

Es por ello, dice el médico egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que una mujer con mayor número de partos tendrá mayor probabilidad de padecer incontinencia. Y, señala, a todo esto hay que sumar que en el climaterio o menopausia (fin de la vida reproductiva de la mujer) desaparece la protección natural que ofrecen las hormonas y aumentan las atrofias en los genitales.

Fácil diagnóstico de la incontinencia urinaria

La gran frecuencia con que se presenta este trastorno hace que los especialistas lo reconozcan con suma facilidad, aunque ello no significa que no se deba realizar la historia clínica de la paciente, misma que incluirá una investigación detallada de los antecedentes obstétricos (relacionados con parto y embarazo), ya que esto permitirá saber el grado de afectación de los músculos de la zona en referencia.

El Dr. Tinoco Jaramillo, socio titular del Colegio Mexicano de Ginecología y Obstetricia, aclara que también es indispensable realizar exploración física para observar los genitales y comprobar si existe o no un descenso de la pared anterior de la vagina. Además, durante el examen se le pedirá a la paciente que tosa o puje, a fin de comprobar si hay expulsión involuntaria de orina.

El análisis se completa preguntando la edad de la mujer, determinando su complexión (si es obesa tendrá mayor probabilidad de padecer incontinencia) e indagando sobre otras enfermedades, ya que, por ejemplo, “existe la posibilidad de que algunos medicamentos que sirven para controlar la presión arterial elevada provoquen un cuadro de tos crónica, la cual, evidentemente, agravará la incontinencia”, asevera.

Ejercicios pélvicos para prevenir la incontinencia

Si crees que hay enfermedades que pueden agravar el problema, estás en lo cierto. Por ejemplo, la obesidad induce el aumento de la presión dentro del abdomen (intraabdominal), mientras que la diabetes (elevación de azúcar en sangre por la incapacidad del organismo para aprovecharla) puede ocasionar daño a los nervios de todo el organismo, en particular a los de la vejiga, produciendo falta de sensibilidad ante la expulsión de orina.

Ahora bien, plantea el ginecólogo: “Antes de pensar en una intervención quirúrgica se pueden emplear otros recursos. Primero, ofrecer una dieta balanceada y buscar el cambio de hábitos, si es que nos enfrentamos a un caso de obesidad, o bien, impulsar que la persona retome el control sobre su diabetes.

“Algo fundamental es que la mujer que sufre incontinencia practique los llamados ejercicios de Kegel, que consisten en contraer los músculos del interior de la pelvis” o piso pélvico.

Abunda la entrevistada: “Se trata de simular el mismo movimiento que se realiza cuando se quiere orinar, pero con la diferencia de que se tratará de contener la orina a la mitad del chorro durante 10 segundos. El ejercicio se debe repetir al menos tres veces al día, con series de ocho contracciones por cada ocasión. Pronto se podrán ver resultados, ya que hay que recordar que cualquier músculo responde favorablemente a los tres meses de entrenamiento”, asegura.

Olvide el sufrimiento

Los nuevos artículos de higiene íntima son una verdadera bendición para las mujeres que sufren incontinencia, pero a pesar de ello es muy incómodo sentir temor de que dicha protección no sea suficiente durante todo el día, sobre todo si muchas de las actividades que se realizan son fuera de casa. Además de ello, hay que pensar en el costo que significan estos protectores en el presupuesto familiar.

Más allá de esto, hay que considerar que la expulsión involuntaria de orina puede irritar, ulcerar o infectar la zona genital, lo cual, a la larga, traería mayores perjuicios e incomodidad emocional, como pérdida de autoestima, angustia, aislamiento social y depresión, amén de conflictos con la pareja.

Lo ideal, afirma convencido el Dr. Tinoco Jaramillo, es que las mujeres que se encuentren en esta situación acudan con su médico, sigan sus indicaciones y, en todo caso, se sometan a intervención quirúrgica cuando se trate de un caso grave.

En tales casos es obvio que el defecto anatómico es tan grande que no hay más solución que la cirugía, señala el galeno. No obstante, indica a modo de conclusión que “aunque este tipo de operación tiene buen pronóstico, el porcentaje de recaídas es amplio y se ubica en un rango de entre 15 y 20%” 

SyM - Juan Fernando González G.

 

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