Problemas conyugales por el abuso en el consumo de alcohol - SyM
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La pareja alcohólica

Miércoles 21 de junio del 2017, 07:58 pm, última actualización

La delgada línea que separa al bebedor social de un enfermo puede ser prácticamente imperceptible. Rebasarla implica el ingreso a un mundo de problemas capaces de acabar con la armonía de la relación amorosa y el bienestar emocional de la pareja por el consumo de alcohol en exceso.

La pareja alcohólica

La realidad nos demuestra que la convivencia con un bebedor, a quien se considera médicamente como una persona enferma, plantea complicaciones a las que se resta importancia y no relacionamos con riesgos para la salud física y emocional.

Al principio, es común creer que una copa no le hace daño a nadie y hasta permite deshacerse del estrés acumulado en el trabajo. El problema surge cuando se percibe a la bebida como medio para escapar de las dificultades y retos que plantea la vida. Así, conforme pasa el tiempo, lo que era una copa se multiplica hasta por 5 ó 6 y esta acción se repite todos los días.

“Eso genera tensión, ya que la persona dependiente del alcohol, casi siempre el hombre, muestra actitudes negativas y conducta inadecuada en los ámbitos donde se desenvuelve, aunque el más afectado resulta el hogar”, refiere la terapeuta de pareja Alejandra García Trejo, egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), localizada en la Ciudad de México.

Problemática

De acuerdo con la especialista, es necesario tener claras las circunstancias en que una persona puede ser considerada dependiente del alcohol, para lo cual habrá que detectar sus patrones de conducta y las razones que tiene para beber.

“Si alguien sólo consume alcohol durante los fines de semana podría considerarse en riesgo medio de adquirir la adicción; quien lo hace para relajar sus emociones adversas debe ser considerado alcohólico potencial y con alto peligro de adquirir la enfermedad, en tanto quien bebe en forma constante y prácticamente todos los días tiene adicción declarada”, explica la especialista.

Si un elemento de la pareja se encuentra en el último estadio, pierde interés en todas las actividades y descuida sus relaciones personales, de pareja, familiares, laborales y profesionales, sin importar que tiempo atrás hayan formado parte importante de su vida.

“En efecto, ya no percibe estos factores como positivos ni agradables, y realiza todo de manera forzada. Ahora invierte su tiempo y atención en relaciones y acciones vinculadas al consumo de bebidas alcohólicas. A ello se suman mal humor, angustia y tendencia a la agresividad verbal como respuesta a periodos de abstinencia”, advierte la Dra. García Trejo.

Además, la persona adicta sufre depresión, ansiedad y alteraciones en la memoria cuando fracasa al tratar de disminuir su intenso deseo-necesidad de beber. Así, no es raro que niegue ser alcohólico cuando alguien cercano le hace ver que tiene problemas con la bebida.

Por otra parte, la pareja del enfermo interpreta dicha conducta como rechazo personal y manera de manifestarle su antipatía o violencia encubierta. Así que ambos se encuentran inmersos en un “campo minado” donde es común que cada quien mencione las debilidades del otro para agredirlo al discutir.

Reconocer el problema

La relación entre el dependiente del alcohol y su entorno se torna compleja y difícil debido a la carga de emociones negativas, dolor y soledad, pero al mismo tiempo, esos sentimientos pueden llevarle a buscar ayuda y hablar de su historia de sufrimiento.

“Es muy importante que la pareja del afectado acepte que está conviviendo con un enfermo y entienda que su contraparte no es el único paciente, pues ella también se ha visto dañada con la situación”, observa la terapeuta.

En tal caso, se le recomienda no sentirse culpable o avergonzada, pues puede colaborar en el plan de tratamiento del alcoholismo, pero sin ser responsable directa ni sentirse la causante de aspectos negativos como la ansiedad cotidiana de la relación enfermiza que vive.

La Dra. García Trejo opina que la compañera debe estar consciente de que ha desarrollado codependencia, trastorno de las relaciones interpersonales que se caracteriza por asumir como propia la problemática de la pareja.

Cabe destacar que algunas investigaciones efectuadas en Estados Unidos revelan que, curiosamente, las mujeres independientes y con más carácter poseen ciertos rasgos de comportamiento que las hacen proclives a establecer relaciones de codependencia. Esto se debe a que piensan que tienen la capacidad de cambiar la conducta adictiva de su pareja.

“De esta manera el ‘co-alcoholismo’ se vuelve patrón de vida disfuncional donde la pareja de un alcohólico tiende, durante periodo prolongado, a asumir como propio un problema que no está en sus manos resolver. Se atribuye una responsabilidad inexistente, tratando inútilmente de controlar al afectado”, concluye la entrevistada.

Finalmente, apuntamos que en esta situación es fundamental identificar, con ayuda de un especialista en salud mental, si los problemas conyugales se deben al abuso del alcohol o a disfunción de pareja y la bebida se utiliza como escape. Eso ayudará a establecer el tratamiento adecuado, aunque el paso más importante es aceptar la existencia de un problema que daña la salud de ambos y extermina la relación.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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