Cambios físicos y psicológicos durante el embarazo - SyM
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16 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Mamá por primera vez

Viernes 16 de junio del 2017, 09:17 am, última actualización.

¡Felicidades! Un nuevo ser se está gestando en tu cuerpo y se desarrollará satisfactoriamente gracias a los cuidados que le proporciones. Tu organismo y personalidad experimentarán una serie de cambios que te sorprenderán, no siempre gratamente, pero que se pueden superar; sigue leyendo y disfruta tu primer embarazo.

Cambios físicos y psicológicos durante el primer embarazo
Mamá por primera vez

Ahora que por primera vez vives la maravillosa oportunidad de ser madre, es imprescindible que te prepares e informes acerca de todos los cambios que experimentarás en los siguientes meses, de los cuidados que deberás seguir y de cómo va creciendo el bebé en tu vientre. De esta forma te sentirás más segura y afrontarás el momento del alumbramiento con más calma. Los siguientes son consejos fáciles de seguir con los cuales podrás resolver posibles problemas en estos nueve meses.

Cambios físicos durante el embarazo

El organismo de la mujer embarazada vive alteraciones físicas notables, como:

  • Suspensión de la menstruación. Al hospedar el óvulo al espermatozoide se inicia el periodo de gestación, lo que bloquea la salida de un nuevo óvulo en el siguiente periodo, es decir, el ciclo menstrual se suspende.
  • Crecimiento y dolor de senos. Muchas veces éstas son las primeras señales de embarazo y acompañarán a la madre hasta el parto. Se trata de la preparación de los senos para la producción y acumulación de leche, lo cual se complementa con el endurecimiento y oscurecimiento de los pezones. Para hacer que disminuyan las molestias lo indicado es dar masajes y aplicar compresas de agua tibia y fría de manera alternada, además del uso de brassiere confortable, preferentemente de algodón.
  • Náuseas y vómito. Se dice que la mitad de las embarazadas los sufren, principalmente en las mañanas; se deben al cambio hormonal y a la circulación de proteínas fabricadas por el feto. Después del primer trimestre generalmente desaparecen, pero de continuar es posible que haya presencia de la bacteria Helicobacter pylori, para lo cual es necesario un examen de la mucosa gástrica y la prescripción de antibióticos. Para evitar estas molestias lo indicado es comer raciones pequeñas, 5 o 6 veces por día, evitar alimentos grasosos y condimentados, y preferir los frescos; se recomienda tomar líquidos fríos entre comidas y no acompañando a éstas.
  • Gases intestinales. No sucede en todos los casos, y se deben a la presencia de excesivo aire en el tubo digestivo, lo cual se puede evitar dejando de comer pan, pasta y verduras crudas, principalmente.
  • Estreñimiento y hemorroides. El proceso digestivo se altera como consecuencia del crecimiento del útero o matriz, el cual comprime a los intestinos e impide que trabajen adecuadamente (se vuelen más lentos) e incluso también oprime a las venas de la última parte del intestino grueso, así como las que rodean al ano, dando pie a hemorroides. Para evitar ambos problemas es conveniente comer alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, verduras y frutas, beber por lo menos dos litros de agua al día y practicar ligeras rutinas de ejercicio, como caminar.
  • Várices. Los pequeños nudos de las venas de las piernas afectan a una de cada cuatro gestantes, principalmente en el último trimestre del embarazo. La causa es el aumento de peso del útero, el cual descansa en la parte inferior del abdomen y sobre las venas que lo recorren, haciendo que la circulación por éstas sea más lenta. Para aliviar las molestias (dolor, calambres y sensación de pesadez), se recomienda el uso de medias elásticas y caminar periódicamente, no así una intervención quirúrgica durante el periodo de gestación, ya que puede poner en riesgo la salud del feto; es común que las várices desaparezcan después del parto.
  • Calambres. Las piernas son el blanco y aparecen comúnmente entre el 5° y 6° mes de embarazo. Se deben al desequilibrio de sales en el organismo, pues minerales como magnesio, potasio y calcio se diluyen con más facilidad que en estado normal. Para reemplazar las sales perdidas es conveniente comer frutas y verduras en mayor medida.
  • Dolor de espalda. A partir del sexto mes se hace notorios y serán peores con el paso del tiempo. Lo provoca la posición anormal que adopta la madre para soportar el peso de su bebé al estar de pie o permanecer así por varios minutos, lo que puede evitarse si se realizan rutinas ligeras de ejercicio, como nadar muy despacio, y el uso de zapatos sin tacón.
  • Cambios en gusto y olfato. La poca tolerancia a olores fuertes como cigarro, café y ciertos perfumes, así como a los sabores ácidos, son frecuentes en el primer trimestre, debido a los cambios hormonales; procura en esos meses alejarte de lo que le resulte desagradable.
  • Deseos de orinar. El crecimiento del útero al paso de los meses oprime órganos que normalmente tienen tamaño regular, como sucede con la vejiga, que al sentirse presionada genera la sensación de estar llena y motiva a la madre a acudir al baño con mayor frecuencia.
  • Sangrado de encías. Este problema (llamado gingivitis) y otros como caída del cabello, manchas oscuras en el rostro (paño) o anemia pueden deberse a deficiente nutrición por parte de la madre, pues el bebé absorberá todo lo que requiere para su crecimiento de quien le ha dado la vida. Es así que debe cuidarse en extremo la alimentación de ella para que no haya carencias de:
    • Proteínas. Presentes en carnes, pescado, huevo, aves, frijoles, nueces, quesos, leche, lentejas, salchichas, jamón.
    • Vitaminas, minerales y fibra. Obtenidas de frutas y vegetales frescos, cereales y panes de granos enteros.
    • Calcio. Obtenido de leche y sus derivados.
    • Hierro. Se encuentra en verduras, frutas secas, frijoles y almendras.
    • Agua. En su forma natural o a través de jugos.

Limita el consumo de grasas en forma de mantequilla, margarina, frituras, aceites, así como de dulces, postres, refrescos, harinas y galletas. Pero debes evitar la ingestión de cafeína (presente en café, té, refrescos de cola y chocolate, principalmente); alcohol y tabaco, pues pueden ser causantes de aborto, retardo en el crecimiento intrauterino o bajo peso al nacer, parto prematuro, desprendimiento anticipado de placenta, ruptura prematura de membranas, labio hendido, microcefalia (cabeza de menor tamaño al normal), alteraciones en el sistema nervioso del producto, menor coeficiente intelectual, déficit de atención, alergias, bronquitis y asma, entre otros problemas.

Siempre es importante que la dieta precisa la prescriba tu ginecólogo, quien indicará además si es necesario algún complemento alimenticio. El mismo especialista deberá ser el único indicado para recetar medicamentos, pues hay algunos que pueden causar alteraciones que afecten a madre y feto.

Piel de la futura mamá

No resultará extraño que la piel también sufra alteraciones, como:

  • Paño. Además de ser causado por deficiente alimentación, es provocado por cambios hormonales; son comunes en mejillas, frente y sienes. Para evitar que aparezcan o aumenten, debes alejarte del sol y usar cremas que contengan factor de protección solar.
  • Acné. Si tu piel tiende a ser grasa es probable que en el primer trimestre del embarazo aparezcan espinillas, debido a que las hormonas estimulan la secreción sebácea. Lo indicado entonces es dormir bien y suficiente, así como alimentarte sin exceso de grasa.
  • Estrías. Se llama así a las antiestéticas cicatrices rosadas en el cuerpo que se originan por el aumento gradual del volumen de la futura madre y que provoca estiramiento de la piel de abdomen, glúteos, muslos, caderas y pechos. Para evitarlas es muy importante aplicarse cremas específicas para la elasticidad conocidas como antiestrías, que contienen sustancias reafirmantes e hidratantes.
  • Sudor. La modificación hormonal que se ha señalado aumenta también la actividad de las glándulas sudoríparas, es decir, provoca que la piel se vea cubierta con más frecuencia por delgadísima capa de sebo y sudor. Al bañarse, es conveniente que sea a una temperatura tibia, ya que el agua fría estimula la circulación sanguínea que puede causar contracciones uterinas, riesgosas en las últimas semanas del embarazo. Es igualmente recomendable emplear jabón neutro, pues no reseca la piel.

Exámenes durante el embarazo

El adecuado control por parte de tu ginecólogo de confianza contemplará estar periódicamente al tanto de tu presión arterial, normal aumento de peso y de los signos vitales durante el desarrollo del bebé. Además, será común practicar exámenes como biometría hemática (de sangre para medir glóbulos blancos y rojos), de glucosa y examen general de orina, perfil tiroideo (para revisar el estado de la glándula tiroides), entre los más importantes.

Peso

Si la nueva gestante lleva cuidados en alimentación y sigue las indicaciones de su médico, se puede considerar que incrementará en promedio 10 kg a lo largo de todo el embarazo. De suceder así, aumentan las probabilidades de tener un bebé sano; entonces, durante el primer mes incrementará 300 g, el segundo llegará a 600 g, el tercero a 1 kg, el cuarto mes a 2 kg, el quinto a 3 kg, el sexto a 4 kg, el séptimo a 6 kg, el octavo a 8 kg y el noveno a 10 kg. Después del parto, si continúas comiendo debidamente y haciendo ejercicio no debes tener problemas para regresar a tu peso original.

Sexo

Las relaciones sexuales durante el embarazo pueden ser normales a lo largo de todo el proceso de gestación y sólo procurar mayores cuidados, sin embargo, deben limitarse en el último mes o si se presentan riesgos de amenaza de aborto o de parto prematuro, si se sufre preeclampsia (presión arterial alta) o si la placenta es previa, es decir, está situada cerca del cuello del útero.

Deportes

Si el embarazo se desarrolla normalmente, puedes continuar practicando los mismos deportes o ejercicio que hacías antes de quedar embarazada, claro, a un ritmo más lento, y deberás suspenderlos al sentir cualquier tipo de dolor, náuseas o mareo. Procura caminar o hacer natación de manera ligera, pues ambos ayudan a mantener buena condición física.

Estado de ánimo

Hasta ahora nos hemos enfocado a presentar los cambios físicos, no obstante, debemos tener en cuenta también los cambios psicológicos. Así, podemos mencionar como la principal afección la depresión, manifestada en llanto fácil e ira.

Los cambios hormonales son los principales responsables de que se presente esta anomalía, pues tanto estrógenos (encargados de controlar el desarrollo sexual femenino) como progesterona (desempeña importante papel en el ciclo menstrual y gestación) incrementan considerablemente durante la gravidez.

Muchas veces son causas de preocupación, que derivarán en estado de ánimo bajo, embarazo no deseado, falta de apoyo por la pareja o familia, la preocupación por problemas de salud durante la gestación, que el parto se anticipe, concebir un bebé malformado e incluso miedo a que la figura se deforme por siempre. Lo indicado es mantener la calma y buscar la ayuda de un psicólogo o psiquiatra que ayude a deshacerse de esos sentimientos depresivos.

El estrés puede se otro grave problema, ya que es detonante de fatiga, sueño, ansiedad, pérdida o aumento del apetito, así como dolores de cabeza y espalda, y si alcanza proporciones mayores disminuirá la resistencia a infecciones, elevará la presión arterial y provocará ciertas afecciones cardiacas, situaciones que comprometen al embarazo. No dudes en ningún momento en acudir a los especialistas antes señalados en busca de ayuda cuando consideres que tus niveles normales de tolerancia empiezan a ser rebasados.

Edad

El embarazo en la adolescencia o en personas mayores requerirá de atención especializada y meticulosa, pues en ambas etapas se corren riesgos de consideración. En el primer caso, el canal pélvico puede no tener el tamaño suficiente para un alumbramiento adecuado y dificultar el nacimiento del bebé, además de que si no cuenta con los nutrimentos suficientes el producto no tendrá un desarrollo óptimo. Si a ello se añaden que la situación familiar o social no sea la de mayor apoyo, el impacto causará depresión y estrés con las consecuencias que se han señalado.

Por su parte, una mujer encinta después de los 35 años corre alto riesgo de interrupción del embarazo o que se complique con una de las enfermedades propias de esta edad, como preeclampsia, la cual ocasiona aumento excesivo de peso, hinchazón, presión arterial elevada y, en casos más severos, desprendimiento precoz de placenta, lo que provoca que el parto se adelante. Valga reiterar que para los dos casos debe estar siempre cerca el ginecólogo de confianza.

Finalmente, ten mucho cuidado y pon siempre en tela de duda los consejos que amigas y familiares te harán con la mejor de la voluntades, pues en alto porcentaje se trata de apreciaciones que carecen de sustento científico y que no causarán el mismo impacto en todas las embarazadas.

SyM - Regina Reyna

 

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