Lactancia materna como método anticonceptivo - SyM
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Ojo, el embarazo durante la lactancia sí es posible

Lunes 27 de junio del 2016, 09:58 am, última actualización

La lactancia natural es la mejor forma de alimentar al bebé debido a que le proporciona beneficios nutricionales y de defensa contra infecciones. Por otra parte, aporta a la madre protección anticonceptiva con eficacia de aproximadamente 98%, ya que retrasa ovulación y ciclo menstrual; no obstante, son precisos ciertos requisitos para que esto se cumpla.

Ojo, el embarazo durante la lactancia sí es posible
Ojo, el embarazo durante la lactancia sí es posible

Ancestralmente y en forma tradicional, se consideró a la lactancia técnica de regulación de la fertilidad debido a su contribución en el espaciamiento de los embarazos, pues en este periodo la madre no presenta menstruación ni ovulación. Sin embargo, debido a que este proceso no se había sometido a pruebas que lo reconocieran como método de planificación familiar, carecía de sustento científico.

Por tal motivo, en agosto de 1988 se reunió un equipo médico en Bellagio, Italia, para discutir el efecto anticonceptivo de la lactancia y establecer las condiciones necesarias, a fin de que ésta pudiera considerarse un mecanismo de control de la natalidad. Para ello, se analizaron 13 estudios, lo que permitió que se instituyera la declaración conocida como Consenso de Bellagio, que refiere que la lactancia natural permite espaciar los nacimientos cuando la madre amamanta al niño día y noche, y no presenta hemorragia menstrual (amenorrea) antes del día 56 del posparto; cuando se cumplen estas condiciones, la alimentación mediante pecho materno confiere hasta 98% de protección anticonceptiva durante los primeros seis meses.

Lo anterior se debe a que pudo comprobarse que la succión efectuada por el bebé tiene efecto sobre el hipotálamo (glándula situada en el cerebro), ocasionando que esta estructura libere sustancias llamadas betaendorfinas, las cuales evitan la producción de las hormonas encargadas de la maduración de los óvulos.

Al respecto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) establece que la lactancia materna por sí sola, como método de planificación familiar, puede proveer protección efectiva contra el embarazo en los primeros seis meses después del parto, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:

  • Que la madre no haya comenzado a menstruar nuevamente después del parto.
  • Que la mujer amamante al bebé día, tarde y noche sin proporcionarle ningún otro alimento como suplemento.
  • Que no se sobrepasen los seis meses contados a partir del parto.

Es importante resaltar que este método no es el anticonceptivo ideal para todas las mujeres, ya que no siempre pueden llenar los requerimientos para asegurar su eficacia, tal es el caso de las mujeres que trabajan fuera del hogar; asimismo, otro obstáculo llega a ser el mismo personal de salud, ya que en ocasiones recomienda la introducción de alimentos complementarios a bebés menores de seis meses, lo que puede reducir los periodos de amamantamiento.

En estos casos es necesario que la madre, aunque no tenga menstruación, recurra a algún método anticonceptivo, como la píldora, elaborada a base de la hormona progesterona (los estrógenos reducen la producción de leche materna), o bien a espermicidas, dispositivo intrauterino, condón, diafragma y/o capuchón cervical, los cuales se describen más adelante.

Opciones anticonceptivas

De acuerdo a Unicef, cuando la madre amamanta al bebé con frecuencia se retrasa la reanudación de la menstruación; no obstante, si alimenta al pequeño menos de ocho veces al día, introduce otros comestibles y le ofrece biberón, el ciclo menstrual se restablece antes de lo esperado.

Cabe destacar que en algunos casos la madre vuelve a quedar encinta antes de reanudarse la menstruación, aunque es más probable que esto ocurra cuando ya han transcurrido seis meses o más desde el nacimiento del bebé. Ahora bien, si la mujer desea evitar un nuevo embarazo debe emplear otro método anticonceptivo, especialmente si se presenta alguna de las siguientes circunstancias:

  • Su menstruación se ha reanudado.
  • El bebé ha empezado a tomar otros alimentos y bebidas, o bien se le da biberón.
  • Cuando el pequeño ya ha cumplido seis meses.

Sobre este punto, Unicef establece que resulta benéfico para la salud de madre e hijo que ella evite embarazarse antes que su vástago cumpla dos años de edad. En este contexto adquiere importancia el uso de algún método anticonceptivo, el cual debe ser recomendado por el ginecólogo; entre los de mayor uso se encuentran:

  • A base de progesterona. Se les encuentra en forma de pastilla o inyecciones, y no contienen estrógenos entre sus componentes, característica que los hace ideales para las mujeres en periodo de lactancia, ya que no afectan la producción ni calidad de la leche.
  • CondónTienen como función retener en su interior a los espermatozoides, impidiendo de esta manera su paso hacia el útero, además de proteger contra enfermedades de transmisión sexual. Su forma es cilíndrica, están cerrados en un extremo (donde poseen un espacio llamado depósito, en el cual se acumula el semen), miden entre 16 y 22 cm de largo y 3.5 de diámetro.
  • Diafragma. Semiesfera de látex provista de aro elástico, el cual permite que este dispositivo sea colocado en el fondo de la vagina para evitar que el esperma ingrese al útero.
  • Capuchón cervical. Parecido al diafragma y con forma de taza, es más pequeño y rígido, y se ajusta anatómicamente al cuello uterino.
  • Espermicidas. Barreras químicas que destruyen a los espermatozoides haciendo improbable la fertilización, los cuales pueden obtenerse en diferentes formas farmacéuticas, como óvulos vaginales, cremas, geles, supositorios o espumas.
  • Implantes de progesterona. Seis cápsulas delgadas de plástico flexible que se colocan en forma de abanico bajo la piel de la parte interior del brazo, las cuales liberan pequeña cantidad de la hormona sintética llamada progestin.
  • Dispositivo intrauterino. Pequeño aparato en forma de "T" que se inserta por vía vaginal a poca profundidad; tiene como función bloquear el paso de espermatozoides.

En cuanto a los métodos naturales, la única ventaja que representan ante las técnicas descritas es que no precisan adiestramiento especial ni de procedimientos químicos o mecánicos, pero no siempre son confiables; a continuación se describen:

  • Coito interrumpido. Se trata del retiro del pene de la vagina antes de que el hombre tenga la eyaculación, práctica que no se considera confiable para evitar un embarazo, pues la lubricación del órgano masculino previa a la salida del semen contiene espermatozoides, lo cual mantiene el riesgo de fecundación; además, ocasiona insatisfacción sexual.
  • Ritmo. Consiste en calendarizar los días de ovulación (van del día 14 al 19 del ciclo menstrual, aproximadamente, contados a partir del primer día de sangrado o regla) evitando tener relaciones sexuales durante este periodo; pero en la lactancia no es posible precisar la fase de ovulación.
  • Temperatura basal. Se basa en la detección de los días fértiles mediante la medición de la temperatura corporal, la cual suele aumentar medio grado durante este periodo; para ello, hay que tomarla todos los días a la misma hora y antes de levantarse de la cama; no obstante, puede variar a causa de resfriado, nerviosismo o insomnio, por lo que no resulta viable como indicador confiable.
  • Método Billings. Se refiere a la identificación del estado físico del moco cervical, para lo cual es necesario saber que éste modifica su constitución por efecto de las hormonas, pues al inicio del ciclo menstrual es pegajoso, denso y su coloración es ligeramente amarillenta, lo que indica que todavía no se es fértil. Cuando el moco se torna claro, adquiere elasticidad, es líquido y se siente resbaladizo, indica que la etapa máxima de fecundidad ha llegado, misma que se mantiene cinco días aproximadamente; en este periodo debe evitarse el contacto sexual. Sin embargo, las secreciones vaginales durante la lactancia no son iguales a las que ocurren fuera de ella, por lo que es difícil reconocer sus características.

Contraindicaciones de la lactancia materna

La lactancia materna debe promoverse debido a los grandes beneficios que aporta al bebé y para ayudar a espaciar los embarazos en la madre; no obstante, hay situaciones en las que no resulta posible debido a los siguientes problemas:

  • Galactosemia o intolerancia a la lactosa. Incapacidad del organismo para utilizar el azúcar contenida en la leche.
  • Drogadicción materna. Puede ocasionar intoxicación, depresión y adicción al bebé.
  • Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se ha demostrado que el VIH puede transmitirse a través de la lactancia materna.
  • Desnutrición materna severa. Esta enfermedad ocasiona baja producción de leche y que la misma sea deficiente en nutrientes, como yodo, proteínas y vitaminas.

Ahora bien, de acuerdo a la Guía de Cuidados Perinatales publicada por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y por la Academia Americana de Pediatría, hay algunos medicamentos no compatibles con la lactancia, pero el daño potencial depende los siguientes factores:

  • Cantidad de medicación que pasa a la leche materna.
  • Frecuencia de las tomas.
  • Si el fármaco es absorbido por el niño.

Es necesario que la madre a la que se le han prescrito medicamentos hable con el ginecobstetra y pediatra para que le recomienden si es viable o no la lactancia natural, pues estos especialistas determinarán si la administración de dichos fármacos es realmente necesaria y si se puede minimizar la exposición del lactante a los mismos tomándolos inmediatamente después de que éste termina de alimentarse.

Es conveniente saber que los medicamentos ingeridos por la madre que son potencialmente dañinos para el lactante incluyen:

  • Ansiolíticos. Medicamentos que controlan el estado de ansiedad; a dosis elevadas le generan somnolencia al pequeño.
  • Antibióticos. Algunos llegan a ocasionarle al pequeño alteraciones en la flora intestinal, problemas oculares y reacciones alérgicas.
  • Anticoagulantes. Evitan la formación de coágulos, por lo que el lactante puede tener riesgo de hemorragia.
  • Anticonvulsivantes. Aunque son excretados a la leche materna, su concentración es tan baja que no es necesario suspender la lactancia, pero a algunos bebés les puede generar somnolencia.
  • Antihipertensivos. Controlan la presión arterial alta, y al bebé es posible que le causen diarrea, somnolencia e irritabilidad.
  • Antihistamínicos. Se indican en casos de alergia y llegan a estar contenidos en la fórmula de algunos antigripales; al tomarlos durante la lactancia es posible que reduzcan la producción de leche.
  • Quinidina. Se recomienda para enfermedades articulares y reumáticas, pero al pasar a la leche materna puede causar intoxicación al bebé.
  • Radioterapia y quimioterapia. Son tratamiento que resultan tóxicos para el bebé.
  • Salicilatos. Clase de analgésico que a altas dosis puede ocasionar erupción de ronchas o problemas de coagulación.

Como puedes ver, aunque la lactancia representa buena opción anticonceptiva, nunca está de más protegerse con algún otro método para controlar la fertilidad, lo cual debe considerarse especialmente cuando no se puede amamantar al bebé durante todo el día, o bien si la madre se ve imposibilitada a causa de enfermedad.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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