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Orinoterapia, mitos y verdades

Martes 04 de febrero del 2014, 03:06 pm, última actualización.

Solemos pensar que la orina es un material inservible, asociado a suciedad y mal olor; no obstante, hay terapeutas alternativos que aprovechan sus propiedades como elemento curativo mediante técnicas tan antiguas como polémicas.

Orinoterapia, mitos y verdades

Para la mayoría de la gente se trata de un desecho corporal que se asocia a suciedad y mal olor, pero para muchas personas dedicadas a la búsqueda o aplicación de tratamientos naturistas, la orina es un elemento con amplias propiedades curativas que también ayuda a mantener el equilibrio funcional del organismo en individuos saludables, tanto así que hay quienes no dudan en adjudicarle el mote "agua de la vida" u "oro líquido de la salud".

La orinoterapia, también llamada uroterapia o amaroli, consiste en beber orina (vía oral) o aplicarla sobre la piel (vía tópica) para aliviar padecimientos; no es un descubrimiento reciente sino que, de acuerdo a algunas evidencias, se aplicó hace miles de años en la América precolombina y Asia (el libro hindú Shivambu kalpa, escrito hace al menos 5 mil años, posee 107 capítulos dedicados a este tema) para combatir dolores y enfermedades muy diversas, sin olvidar que formó parte de rituales religiosos. A pesar de las numerosas críticas que ha recibido, sigue siendo tan vigente como en épocas remotas, y hay millones de personas en todo el mundo que la usan.

En opinión de Oralia Santos, terapeuta naturista con más de 20 años de experiencia en la materia, "la orinoterapia es un tratamiento complementario que resulta sumamente benéfico, siempre y cuando quien la lleve a cabo tenga la disposición y convicción de que es efectiva. Es, también, una forma de autoterapia, puesto que el paciente va a utilizar un producto natural que genera su organismo, que no es ajeno a él y que tiene muchas propiedades".

La especialista asegura durante entrevista con saludymedicinas.com.mx que la orina no es material inservible, sino "un líquido con alto contenido de minerales que en el momento en que el riñón filtró la sangre fueron excedentes, y que además posee propiedades antígenas, es decir, ayuda a que el sistema de defensas del organismo (inmunológico) cree anticuerpos para combatir enfermedades. La mayoría de los médicos convencionales o alópatas no creen que se trate de un medicamento, pero eso se debe a que desconocen el funcionamiento del ser humano como ser holístico (integral), en el que nuestros propios 'desechos' contienen códigos de regeneración y curación".

Así, explica que la orina cuenta con la virtud de transportar material genético (ácido desoxirribonucleico) e información proveniente de todo el cuerpo, ya que poco antes de salir del cuerpo se encontraba en la circulación, formando parte del plasma sanguíneo, y es precisamente esta facultad la que se trata de aprovechar mediante la orinoterapia: al reintegrar este líquido se piensa que actuará como una vacuna personalizada que estimulará al organismo contra los problemas que le aquejan.

No se toma a la ligera

La terapeuta Oralia Santos explica que ni la cantidad de orina administrada ni la duración del tratamiento son arbitrarias, sino que todo ello dependerá del padecimiento e incluso de la receptividad del paciente. "Muchas veces se indica que la persona tiene que beber el total de la orina que produce para que haya efectos, pero esto genera mucha resistencia psicológica de inicio. En mi experiencia he notado que da excelentes resultados empezar con microdosis o impregnación, que es un método que consiste en ingerir sólo 10% del total de la orina, lo cual significa que si alguien genera 200 mililitros durante la micción, sólo deberá tomar 20 mililitros diluidos en agua".

Aunque aclara que la cantidad de orina puede aumentar paulatinamente, dependiendo del padecimiento y su gravedad, beberla junto con otro líquido ayuda a mejorar la disposición hacia este sistema curativo. "La mente es muy poderosa, y de ella depende seguir o no con el tratamiento. Por eso lo que recomiendo de inicio es dar microdosis durante 3 días y después de este tiempo evaluar si el organismo ha reaccionado favorablemente para continuar con el tratamiento" o, en caso contrario, se debe abandonar y buscar otra alternativa.

La especialista añade que cuando una persona desea emplear la orinoterapia vía oral debe pasar por un proceso de depuración (3 días aproximadamente) en el que se restringe o evita el consumo de ciertos alimentos, como café y carnes rojas (cerdo o res) para disminuir la cantidad de toxinas en la orina (urea y creatinina). Asimismo, asevera que es indispensable tomar 2 o 3 litros de agua, repartidos en varias tomas a lo largo del día, así como seguir una dieta balanceada en la que se incluyan verduras, frutas, cereales, leguminosas y carnes blancas, como pescado, pollo, conejo, pato o codorniz.

También destaca la importancia de que la orina que se tome para el tratamiento no sea la que se emite al principio o al final de la micción, sino el "chorro de en medio", que se encuentra libre de bacterias; incluso, subraya, es recomendable que la mujer lave previamente la vulva (parte externa de los genitales), debido a la gran población de microorganismos que habitan esta región.

La especialista en terapias naturistas indica que una vez que se han seguido estos lineamientos se puede llevar a cabo el tratamiento propiamente dicho, el cual se encamina principalmente a la atención de enfermedades renales (del riñón) y hepáticas (del hígado), sin olvidar padecimientos gastrointestinales, del sistema respiratorio, bazo (órgano localizado en la parte superior izquierda del abdomen, el cual participa en la producción de glóbulos rojos y células de defensa), páncreas (incluida diabetes o aumento de niveles de azúcar en sangre por producción deficiente de insulina) y altos niveles de grasa en sangre (triglicéridos y colesterol).

Por otra parte, Oralia Santos comenta que la orinoterapia también puede ser de gran utilidad cuando se administra sobre la piel. "He atendido a pacientes que no sudan adecuadamente y, al colocar lienzos o compresas con orina su epidermis vuelve a vivificarse porque de esta manera se eliminan toxinas del folículo piloso, de los poros y de los tejidos en general, por lo que se restablece la función sudorífica normal. También he observado cómo esta forma de aplicación erradica manchas generadas por envejecimiento, embarazo, vitiligo (enfermedad caracterizada por la destrucción de células productoras del pigmento que da color a la piel) o mal funcionamiento del hígado".

Otras situaciones en las que el empleo de orina vía tópica resulta de utilidad son: dolores demasiado intensos, inflamación generada por golpes o retención de líquidos y heridas abiertas y picaduras (tiene cualidades antisépticas y acelera la cicatrización). En ninguno de estos casos es necesario seguir el proceso de depuración que se realiza cuando la orinoterapia es oral, no sólo por que las toxinas no tienen efecto desfavorable sobre la piel, sino porque se trata de urgencias médicas que requieren atención inmediata.

Medicina complementaria

Uno de los mayores impedimentos para someterse a tratamiento con orina, juzga la especialista, es la falta de disposición de la persona, ya que de nada servirá obligarle a seguir un método curativo que, aunque idóneo, genera dudas y resistencia en su mente.

Asimismo, Oralia Santos subraya que la orinoterapia no debe realizarse cuando el paciente toma medicamentos contra el cáncer (quimioterapia) o corticoides (derivados de la cortisona que se emplean como antiinflamatorios o para aliviar el asma), ya que éstos forman parte de tratamientos estrictamente controlados por especialistas alópatas que consideran que una parte de las sales del fármaco se eliminarán durante la micción. Beber la orina equivaldría entonces a readministrar parte de la dosis, con lo que además de alterar el plan médico se aumentaría el riesgo de desencadenar efectos colaterales o secundarios.

Igualmente, aprovecha para resaltar que "la orinoterapia y otros métodos naturistas, lejos de ser alternativos, son complementarios; no se contraponen a los tratamientos alópatas y, sobre todo, no siempre erradican una enfermedad. Por ejemplo, una persona que sufre insuficiencia renal (cuando se pierde la capacidad de filtrar sangre en forma adecuada) o diabetes, es porque sus riñones o su páncreas, respectivamente, se han atrofiado y han dejado de funcionar al 100%".

Añade sobre este punto: "Con la medicina complementaria buscamos que el 30%, 40% o 70% de capacidad con que se desempeña un órgano afectado se conserve lo mejor posible. Por eso siempre hago la aclaración a mis pacientes con padecimientos de este tipo que no los voy a curar, sino que les doy sugerencias para vivir mejor y para que asuman su enfermedad con responsabilidad".

También indica que durante el tiempo que lleva como terapeuta naturista nunca ha sugerido orinoterapia a alguien con cáncer (por el impedimento antes citado de la quimioterapia) o con sida, de modo que no puede asegurar su efectividad ante estos padecimientos. Tampoco ha tratado enfermedades de transmisión sexual por juzgarlo inconveniente, aunque considera que las infecciones en vías urinarias no impiden la realización del tratamiento si se trabaja con microdosis.

A pregunta expresa, la especialista indica que sería excelente que una persona que se considera sana tome orina periódicamente, ante todo porque una más de las virtudes de la orinoterapia, sostiene, es su poder depurativo: mejora el proceso de filtrado de la sangre por el riñón, actúa como limpiador en hígado, bazo y páncreas, y favorece la movilidad intestinal, ayudando incluso a eliminar residuos de alimento acumulados y solidificados.

Lo más recomendable para tal objetivo, concluye Oralia Santos, es que “quienes estén interesados en temas complementarios de salud y en limpiar su cuerpo, realicen una depuración con orinoterapia cada 6 meses, así como hay quienes tienen el hábito de desparasitarse 1 o 2 veces al año. Puedo decir que además de que yo he utilizado este método tengo dos nietas a quienes les doy en ocasiones un poco de su orina (1 o 2 mililitros diarios durante 3 días) y son completamente sanas; una de ellas está por cumplir 6 años, y sólo en una ocasión ha necesitado inyecciones para curarse de una infección”.

Finalmente, queda claro que cada individuo es responsable de la aplicación de este tipo de métodos curativos que, a pesar de su antigüedad, siguen rodeados de gran controversia. Sólo nos resta recomendarle que si decide someterse a orinoterapia tome en cuenta las restricciones que hemos citado y, ante todo, procure ser atendido por una persona especializada en la materia y no por gente sin experiencia o que le obligue a seguir éste u otros tratamientos en contra de su voluntad.

SyM - Rafael Mejía

 

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