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Sangrado postcoital, múltiples causas

Martes 04 de febrero del 2014, 02:14 pm, última actualización.

El sangrado vaginal después de tener relaciones sexuales es más común de lo que se piensa, pero ello no significa que sea normal: en algunos casos tiene serias complicaciones para la mujer e, incluso, llega a ser la primera señal de cáncer de cuello uterino.

Sangrado postcoital, múltiples causas

Muchas mujeres experimentan hemorragia vaginal tras finalizar las relaciones sexuales, problema que no guarda relación alguna con la menstruación y, en ocasiones, está asociado con la fricción generada durante la penetración (coito).

Sin embargo, no se le debe restar importancia “debido a que dicho síntoma puede ser originado por diferentes padecimientos, como displasia cervical (lesión precancerosa en cuello uterino), fibromas (tumores benignos), endometritis (inflamación del recubrimiento del útero), enfermedades de transmisión sexual e infecciones vaginales”, refiere el Dr. Ernesto Lara Gutiérrez, ginecobstetra especializado en el Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el Distrito Federal.

Asimismo, la hemorragia postcoital puede deberse a la reducción de los niveles de estrógeno durante la perimenopausia, lo que ocasiona que el revestimiento de la vagina se torne fino, sensible e inflamado.

Causas diversas

De acuerdo con el especialista, las principales causas del sangrado después del coito son:

a) Displasia cervical. Aparición anormal de células en la superficie del cuello uterino; aunque no es cáncer, se le considera lesión precancerosa. Si bien puede ocurrir a cualquier edad, se presenta con mayor frecuencia en mujeres de 25 a 35 años y casi todos los casos están vinculados a infección por virus del papiloma humano (VPH).

“El riesgo de padecerla se incrementa al tener múltiples parejas sexuales, iniciar vida erótica antes de los 18 años, dar a luz antes de los 16 años y haber sufrido infecciones de transmisión sexual (ITS)”, indica el Dr. Lara Gutiérrez.

b) Pólipos de cuello uterino. Proliferación anormal de células en forma de dedo en la parte inferior del útero (que conecta con la vagina) de color rojo o violáceo; por lo general es de tipo benigno. Pueden presentarse como respuesta al aumento en los niveles de estrógeno, inflamación crónica y obstrucción de los vasos sanguíneos en el cuello uterino.

De acuerdo con el ginecólogo, “llegan a ser comunes en mujeres mayores de 20 años que han tenido hijos, y muy raros en quienes no han tenido la primera menstruación”.

c) Endometritis. Es la inflamación o irritación del revestimiento del útero (endometrio) causada por infecciones vaginales; se presenta con mayor frecuencia tras aborto espontáneo o parto prolongado.

d) Pólipos uterinos. Tumores en su mayoría benignos que crecen en el endometrio; suelen ser asintomáticos, aunque también se manifiestan a través de excesivo flujo menstrual y hemorragia tras tener relaciones sexuales. En ocasiones, generan problemas de fertilidad o abortos espontáneos.

e) Fibromas. También conocidos como miomas, leiomiomas, leiomiomata y fibromiomas, son tumores benignos que crecen dentro del tejido muscular del útero; se estima que 20 a 50% de mujeres en edad fértil los desarrollan.

“Aunque muchas pacientes no tienen síntomas, cuando éstos aparecen pueden incluir periodos menstruales muy abundantes y prolongados, dolor detrás de las piernas y durante el acto sexual, presión en la zona pélvica, vejiga e intestinos, y distensión abdominal”, explica el Dr. Lara Gutiérrez.

f) Clamidia. Enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Clamidia trachomatis. “Se estima que 30% de las mujeres infectadas manifiestan sus síntomas, los cuales incluyen sensación de ardor al orinar, relación sexual dolorosa, sangrado durante el coito, dolor rectal, inflamación del hígado y secreción vaginal”, informa el especialista.

g) Tricomoniasis. Infección de transmisión sexual producida por el protozoario Trichomonas vaginalis, que causa molestia durante la relación sexual, picazón en el interior de los muslos, secreción vaginal (amarillenta, verdosa o espumosa), prurito vaginal, inflamación de vulva y labios vaginales, así como olor vaginal fétido.

h) Gonorrea. Es ocasionada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae y se contrae por vía sexual. Los síntomas suelen aparecer 2 a 5 días después de la infección; no obstante, en los hombres pueden presentarse después de un mes.

“Los signos de la enfermedad en mujeres pueden ser muy leves o inespecíficos, por lo que se pueden confundir con otro tipo de infección. Entre ellos se encuentran secreción vaginal, ardor al orinar, aumento de la micción, dolor de garganta y en la parte baja del abdomen, relaciones sexuales dolorosas, sangrado durante el coito y fiebre”, detalla el ginecólogo.

i) Vaginitis. Inflamación de la vagina que se presenta en mujeres de cualquier edad debido a infección por bacterias y hongos, enfermedades de transmisión sexual, uso de espumas, jabones o perfumes, reacción alérgica y falta de higiene.

¿Qué hacer?

Ante cualquier sangrado no asociado a la menstruación, por mínimo que sea, es fundamental acudir de inmediato al ginecólogo para que proporcione tratamiento oportuno. “Primero realizamos historia clínica de la paciente; le preguntamos si cuenta con Papanicolaou vaginal reciente (descarta el cáncer de cuello de útero), si las relaciones sexuales son dolorosas, o bien, si presenta síntomas de infección, como flujo vaginal anormal, comezón o mal olor”, refiere el Dr. Lara Gutiérrez.

Posteriormente, agrega, se solicitan los siguientes estudios, mismos que se pueden efectuar en el consultorio médico si se dispone del equipo necesario:

  • Papanicolaou. Se realiza si la paciente no cuenta con uno reciente; consiste en observar bajo el microscopio muestra de células tomadas por raspado en la punta del cuello uterino.
  • Colposcopía. Procedimiento que permite explorar el aparato genital femenino inferior sin originar molestias. Posterior a la colocación de un espejo vaginal, se visualizan los tejidos por medio de un microscopio modificado, llamado colposcopio, a través del cual se puede identificar si vulva, vagina o cuello uterino son normales o anormales.
  • Exudado o frotis vaginal. Se toma muestra de flujo vaginal, el cual es analizado para detectar posible infección en la región.

“Una vez detectada la causa de la hemorragia postcoital se indica tratamiento, el cual depende de la enfermedad y su grado de avance. En general, el pronóstico de la paciente es bueno, siempre y cuando busque atención médica temprana y se apegue a las recomendaciones médicas”, acota el especialista.

Como podemos apreciar, el sangrado vaginal después del coito requiere atención inmediata; de esta manera se evitará que alguna enfermedad se torne crónica y afecte la calidad de vida de la mujer.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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