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Silla turca vacía, causa de problemas sexuales y reproductivos

Martes 11 de abril del 2017, 04:46 pm, última actualización.

La glándula hipófisis o pituitaria, localizada en la parte inferior del cerebro dentro de una cavidad llamada silla turca, puede disminuir su tamaño y, en consecuencia, el paciente llega a sufrir disfunción eréctil, ausencia de menstruación e infertilidad. Conoce las soluciones para este problema.

Silla turca vacía, Problemas sexuales
Silla turca vacía, causa de problemas sexuales y reproductivos

La pituitaria es una glándula de forma ovalada cuya importancia contrasta notablemente con sus dimensiones. Así, aunque su peso es de apenas 0.6 gramos y su tamaño de 13 milímetros de ancho, 9 de largo y 6 de alto, tiene la encomienda de elaborar numerosas sustancias que coordinan todo tipo de funciones en el organismo:

  • Hormona del crecimiento. Estimula el desarrollo del sistema óseo y del organismo en general.
  • Hormona estimulante de la tiroides. Activa el funcionamiento de esta glándula que se localiza en el cuello y que, entre otras funciones, regula el crecimiento, estabiliza los niveles de minerales en sangre y favorece el estado de alerta físico y mental.
  • Hormona adrenocorticotropa. Actúa sobre las glándulas suprarrenales (que están sobre los riñones) para secretar cortisol, compuesto que ayuda a mantener presión sanguínea adecuada.
  • Prolactina. Permite el desarrollo de las glándulas mamarias en el embarazo y la producción de leche después del parto.
  • Hormonas luteinizante y foliculoestimulante. Controlan la función sexual en hombres y mujeres.
  • Hormona antidiurética. Regula la pérdida de agua a través de la orina.
  • Oxitocina. Desencadena las contracciones del útero durante el trabajo de parto y la liberación de leche de las mamas.

Dada su importancia, la hipófisis o pituitaria está protegida por una estructura ósea semicircular llamada silla turca, misma que se encuentra en la base del cerebro y que debe su nombre a que las primeras imágenes que se obtuvieron de ella hicieron que los anatomistas recordaran un tipo de asiento para montar a caballo que se utilizaba en aquella nación de Asia y Europa.

A pesar de eso, hay ocasiones en que la hipófisis puede sufrir daño y, cuando se hace alguna observación del cráneo mediante tomografía (sistema de rayos X que ayuda a obtener imágenes “en rebanadas” del cráneo) o resonancia magnética (permite obtener gráficos del interior de la cabeza mediante imanes y ondas de radio), la glándula no es visible, dando la impresión de que la cavidad que la aloja está hueca.

Esta condición se denomina síndrome de la silla turca vacía, y aunque puede ser una circunstancia que pasa desapercibida porque no genera síntoma alguno, también llega a ser evidencia de que la pituitaria se encuentra atrofiada y, por tal motivo, no cumple adecuadamente con sus funciones.

Escondida o ausente

A primera vista es contradictorio que la “desaparición” de una glándula tan importante como la hipófisis genere daños considerables en algunas personas y en otras pase completamente desapercibido. Sin embargo, esto es más fácil de comprender cuando profundizamos en los motivos que pueden llevar a que la silla turca luzca vacía y que dan origen a dos variedades del padecimiento:

Síndrome primario. Es el más frecuente y se presenta cuando un defecto anatómico hace que la abertura de la silla turca sea un poco más grande de lo normal y, debido a que la realización de esfuerzos comunes como toser, agacharnos o estornudar hacen que aumente la presión que el líquido cefalorraquídeo (que rodea al cerebro para protegerlo de impactos) ejerce sobre la hipófisis, dicha glándula se aplana gradualmente y “tapiza” las paredes de la silla turca. En otras palabras, está presente, pero oculta.

El descubrimiento de este hecho suele ser casual, casi siempre mientras se realizan estudios para examinar el cráneo debido a otros problemas, pues la gran mayoría de los pacientes no presentan síntomas. Sin embargo, del 10 al 15% de los casos de síndrome primario de la silla turca vacía se vincula con leve incremento en los niveles de hormona prolactina, lo cual puede interferir con el funcionamiento normal de los testículos o de los ovarios, incidiendo en el desempeño sexual.

Síndrome secundario. Es raro que se presente y ocurre en caso de que la hipófisis sufra daño y reduzca su tamaño por impactos en el cráneo, radioterapia (tratamiento con radiación para eliminar tumores), intervenciones quirúrgicas en el cerebro y algunas enfermedades en las que el sistema de defensas (inmunológico) funciona de manera inadecuada. Como consecuencia, el paciente sufre pérdida completa o parcial de las funciones de la glándula, dando lugar a una enfermedad llamada hipopituitarismo.

Esta condición es más grave que la anterior porque puede desencadenar numerosos problemas, los cuales dependerán de las sustancias que se dejen de producir. Por ejemplo, la pérdida de la hormona estimulante de la tiroides ocasiona baja funcionalidad de dicha glándula, y ello redunda en fatiga, estreñimiento, somnolencia, pérdida de cabello, confusión, depresión y aumento de los niveles de colesterol.

Dicho lo anterior es más fácil comprender que los síntomas del síndrome de la silla turca vacía dependerán de si el desorden es primario o secundario. En el primer caso, las manifestaciones son las siguientes:

  • En mujeres, trastornos menstruales, emisión de leche fuera del período de embarazo y lactancia (galactorrea), dolor de cabeza y abortos recurrentes antes de las 12 semanas de gestación, debido a elevados niveles de prolactina (hipreprolactinemia).
  • En hombres, disfunción eréctil.
  • En ambos, notable disminución del deseo sexual.

Por su parte, en el síndrome secundario de la silla turca vacía existen estos síntomas:

  • Debilidad.
  • Sensibilidad al frío.
  • Disminución del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Dolor abdominal.
  • Presión sanguínea baja.
  • Dolor de cabeza.
  • Visión borrosa.
  • Rigidez articular.
  • Ronquera o cambio de voz.
  • Hinchazón facial.
  • En las mujeres suele haber cese de la menstruación, infertilidad o imposibilidad de amamantar.
  • En los varones, disminución del interés sexual y pérdida de vello facial o corporal.
  • Baja estatura (menos de 1.50 metros) cuando el inicio del problema ocurre durante el período de crecimiento.
  • Desarrollo sexual lento durante la pubertad.

Es importante mencionar que el síndrome de la silla turca vacía tiene mayor incidencia en personas con sobrepeso o tensión arterial elevada, sin olvidar que aproximadamente 10% de quienes lo padecen tienen un aumento en la presión del líquido cefalorraquídeo. En algunos casos quien sufre de esta condición presenta pequeño tumor (conjunto anormal de células) en la hipófisis, casi siempre benigno, que altera la secreción de hormonas.

Asimismo, aunque la enfermedad es poco frecuente en niños suele ser responsable de deficiente generación de hormona del crecimiento y, en consecuencia, puede interferir en el desarrollo del pequeño.

Alternativas

Queda claro que se debe buscar asistencia médica en caso de que se presenten uno o más de los síntomas antes mencionados y, sobre todo, tomar con seriedad a manifestaciones como interrupción del ciclo menstrual o disfunción eréctil, ya que pueden ser indicadores de este padecimiento glandular.

Los estudios de diagnóstico deben ser evaluados por el endocrinólogo, y consisten básicamente en la obtención de imágenes del interior del cerebro mediante tomografía o resonancia magnética. En caso de que los síntomas sean severos y los gráficos muestren una silla turca vacía, es probable que se recurra a estudios de sangre para saber si la pituitaria trabaja con normalidad.

El síndrome primario de la silla turca vacía no tiene consecuencias adversas en la salud, no altera la expectativa de vida y en muchas ocasiones no requiere tratamiento específico. Sólo en aquellos casos en que se detecten niveles altos de prolactina, responsable de alteraciones en el ciclo menstrual o mal desempeño sexual, se recurrirá a medicamentos que normalicen los niveles hormonales y restauren la función de ovarios o testículos.

En cambio, las perspectivas del paciente con síndrome secundario serán variables, y dependerán de la lesión específica y su grado. Por lo general, las medidas de tratamiento son los siguientes:

  • Sustituir aquellas hormonas que ya no son producidas por órganos bajo el control de la glándula pituitaria, entre las que se encuentran las sexuales (testosterona en los hombres y estrógeno en las mujeres), del crecimiento y tiroidea.
  • Cuando se requieren, pueden proporcionarse medicamentos para tratar la infertilidad masculina o femenina asociada con este trastorno.
  • Si se detecta la presencia de un tumor, se puede indicar el tratamiento por extirpación quirúrgica y/o radioterapia. Sin embargo, la sustitución de las hormonas deficientes todavía es necesaria, incluso cuando el resultado de la operación es exitoso.

Finalmente, resta decir que los síntomas del síndrome secundario de la silla turca son generalmente permanentes y requieren tratamiento de por vida. Sin embargo, con la terapia adecuada es muy probable tener una buena expectativa.

SyM - María Elena Moura

 

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