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11 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Síndrome del nido vacío: cuando los hijos se van

Jueves 23 de marzo del 2017, 10:25 am, última actualización.

Es común que los padres sientan un vacío existencial cuando los hijos se independizan y forman una nueva familia, situación que tiende a agravarse cuando no se tiene vida propia y se basa el futuro en el éxito de los demás; acompáñanos y conoce la solución.

Síndrome del nido vacío: cuando los hijos se van
Síndrome del nido vacío: cuando los hijos se van

Así ocurre porque se produce una crisis de personalidad, en donde se evalúan los logros obtenidos en relación con las metas trazadas, y el mundo empieza a verse con ojos propios y no con aquellos que nos prestaron los hijos.

El síndrome del nido vacío ataca principalmente a las mujeres, pues tradicionalmente son ellas quienes han vivido a la sombra de la figura masculina, siendo responsables de la educación de los hijos al interior del hogar y permaneciendo ajenas al desarrollo de actividades profesionales, hecho que determina profunda soledad y depresión, pues la vida sin sus hijos carece de sentido.

Todo está en contra

La mujer que se enfrenta a esta situación generalmente se encuentra en la etapa de la menopausia (fecha de la última menstruación), lo que determina múltiples cambios en su organismo; a nivel fisiológico sufre resequedad vaginal, bochornos, sofoco, pérdida de masa ósea (osteopenia) y cambios hormonales, entre otros, mientras que en el terreno mental padecen ataques depresivos, frustración e irritabilidad; piensan que el mundo está en contra de ellas y que ninguno de sus esfuerzos son reconocidos.

Esto coincide con la etapa en que su pareja se encuentra en óptimo grado de desarrollo social, económico y laboral, lo que hace que el hombre sea más interesante para las mujeres jóvenes, mientras que aquellas de la misma edad, cuya autoestima depende en mucho de su apariencia física, se sienten menos atractivas.

Por si fuera poco, es el periodo en que hay que cuidar de los propios padres, quienes han envejecido y, en muchas ocasiones, requieren cuidados especiales por enfrentarse a diversas enfermedades que los incapacitan para valerse por sí mismos.

Todo este panorama es más difícil de superar para aquellas madres sobreprotectoras que basan sus expectativas en el éxito y desarrollo de sus hijos: estudian con ellos, les hacen las tareas, los llevan lo mismo a una fiesta que a comprar su ropa, o a su primera cita amorosa, es decir, no los dejan respirar ni reconocen que sus "pequeños" tienen derecho a tomar sus propias decisiones y que algún día "volarán" de su lado.

Algo similar ocurre con las mujeres trabajadoras, quienes consideran que sus hijos deben ser tan exitosos y capaces como ellas, plan que muchas veces no se cumple; sin embargo, ellas podrán superar dicha frustración con mayor facilidad porque se encargaron de tener vida propia y desarrollar diversas actividades laborales y sociales, simultáneamente con su obligación como madre.

Hijos

La actitud de este tipo de mujeres provoca que sus hijos no logren la independencia total a pesar de salir del hogar materno y establecer una relación de pareja; en otros casos, fijan límites a sus progenitoras cargando un costal de culpas que termina por enrarecer la relación con su pareja.

Sin embargo, tampoco es conveniente llegar al otro extremo, lo que ocurre cuando los hijos han mantenido excelente relación con su madre y, al dejar su casa, la hacen a un lado. Lo más conveniente es que el hijo la haga participar de algunas de sus actividades.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Entender que los hijos no son una propiedad y que deben trazar su propio destino es una buena forma de encarar este problema, pues de nada vale lamentarse y exigirles más de lo que estén dispuestos a dar; hay que considerar que ellos empiezan a obtener éxitos y reconocimiento laboral, que están llenos de planes y que rápidamente adquieren obligaciones. Ya no son, en suma, los niños a los que debíamos reprender y enseñar a cruzar una calle.

Algunas recomendaciones que te ayudarán a superar esta crisis de personalidad son:

  • Trabajes o no fuera de casa, es bueno que consideres que con la partida de los hijos se terminan los quehaceres rutinarios, lo que se puede entender como una liberación.
  • No te sumerjas en pensamientos depresivos o en la soledad de su casa.
  • Sal y aventúrate a hacer todo aquello que tus obligaciones no te permitían; es buen momento para recuperar las aficiones a las que habías renunciado por falta de tiempo, escucha música, visita museos, lee o practica algún deporte.
  • Piensa en la posibilidad de establecer un negocio propio.
  • Estudia una carrera profesional, diplomado o maestría.

Ser padre significa estar a cargo de un experimento único e irrepetible, en el que los descuidos o los aciertos se registran en un diario intangible que alguna vez se revisa con paciencia, principalmente cuando los hijos se van de casa. No dejes que el tiempo pase y tu vida se relegue a un segundo plano, preocúpate desde hoy por tu futuro.

SyM - Fernando González G.

 

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