Estrés

Es parte normal de la vida de toda persona que permite enfrentar situaciones adversas. En nivel moderado es positivo, pues motiva y mejora la productividad. Sin embargo, una respuesta demasiado intensa o prolongada, conocida como distrés, impacta negativamente la salud física y psicológica.
Además de relacionarse con afecciones circulatorias, debilitamiento del sistema inmunológico (de defensas), empeoramiento de enfermedades crónicas y depresión, el estrés se acompaña de síntomas como:
- Dolor abdominal.
- Diarrea o necesidad frecuente de orinar.
- Resequedad en la boca o dificultad para deglutir.
- Dolor de cabeza y espalda.
- Tensión muscular generalizada.
- Mareo y pérdida de equilibrio.
- Temblores.
- Respiración agitada.
- Frecuencia cardiaca irregular o acelerada.
- Sudoración y aparición de afecciones en la piel (acné, vitiligo, erupción).
- Alteraciones del ciclo menstrual.
- Agotamiento.
- Pérdida del deseo sexual.
- Confusión mental y dificultad para la concentración.


















