Pérdida de audición por contaminación por ruido - SyM
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Tiempos de ruido para los oídos

Miércoles 12 de abril del 2017, 04:59 pm, última actualización

El ruido de la ciudad acosa a nuestro sentido del oído, y son los adolescentes quienes presentan mayor riesgo de experimentar pérdida de audición, pues escuchan música a gran volumen con audífonos o en bares. Toma conciencia del problema y prevén a tus hijos.

Tiempos de ruido para los oídos

No sólo las calles de las ciudades modernas son mucho más ruidosas de lo que eran hasta hace unas cuantas décadas, sino que el bombardeo de sonidos se propaga hacia sitios que en otros tiempos podían proporcionar un poco de descanso a este sentido, como restaurantes, gimnasios e incluso en los hogares.

Particularmente, gran cantidad de jóvenes se exponen de manera considerable y constante a contaminación por ruido cuyo efecto puede ir del simple aturdimiento a la generación de "zumbidos" persistentes (tinnitus) o sonidos (acúfenos) e incluso pérdida parcial de la audición. Así, equipos estereofónicos a todo volumen, uso de audífonos y reproductores portátiles de música, así como asistir a conciertos y a clubes nocturnos son graves factores de riesgo que incrementan el sobreesfuerzo al que el oído se ve sometido en las grandes ciudades.

Para evitar estas dificultades, lo más recomendable es conocer las causas del problema, a fin de tomar las medidas preventivas para cuidar este importante sentido y conservarlo en buenas condiciones durante la mayor parte de nuestra vida.

No se ve, pero se siente

Los seres humanos tenemos la capacidad de distinguir sonidos de distinta naturaleza, siendo muchos de ellos relajantes o suaves, pero también molestos, desagradables o incluso tan intensos que lastiman nuestros oídos; con base en este criterio y un poco de observación es posible distinguir cuáles son las fuentes de ruido más peligrosas y, por tanto, en qué momento este sentido se encuentra en peligro.

Todo lo que escuchamos es medible en decibeles (dB), escala en la que cada tres unidades se duplica la energía sonora percibida. Aunque la audición puede variar si el sonido es grave o agudo, el rango del oído humano tiene dos umbrales, el de audición (0 dB), y el de dolor (120 dB). A mayor potencia del sonido, menor es el tiempo que resulta tolerable.

Para saber cuál es el nivel de sonido en que nos encontramos, es posible contar con algunas referencias: la intensidad del sonido generado en una conversación ordinaria es de 60 dB, mientras que la de una pistola para el cabello es de 80 dB; cuando el nivel de ruido ambiental supera los 90 dB resulta difícil oír lo que otra persona está diciendo, incluso si grita.

Una banda de rock toca música en un nivel 100 a 120 dB, que es la misma cantidad de ruido procedente de un avión grande a una distancia de 30 m; cuando la intensidad del ruido es así de alta, la mayoría de las personas lo encuentran molesto, y si supera 130 dB se percibirá dolor en los oídos.

En caso de que la intensidad del sonido rebase los 140 dB, la capacidad de audición se afectará permanentemente, incluso después de sólo unos segundos de exposición, y cuando el ruido alcanza 180 dB, como al estar cerca de una explosión generada por cohetones, el oído se dañará para siempre debido a lesiones en el tímpano.

Partiendo de este punto, en muchos países se han creado normas en las que se establece que el ruido en el centro de trabajo o escuela no debe superar los 85 dB, ya que el oído humano puede tolerar esta intensidad durante 8 horas al día sin dificultad. Sin embargo, aunque es cierto que existe mayor conciencia sobre este aspecto, también es posible afirmar que cada vez hay mayor exposición a altos volúmenes de sonido procedentes de distintas fuentes.

Discotecas y conciertos

A través de estadísticas y pruebas clínicas de audición, se estima que los jóvenes de 18 a 25 años de edad, en estos inicios del siglo XXI, se encuentran tres veces más expuestos al ruido durante su convivencia que sus similares durante el decenio 1980-1990, siendo la causa principal los clubes nocturnos, bares y conciertos.

La música a alto volumen de las discotecas (que supera ligeramente los 100 dB) puede ser una amenaza para la capacidad de audición de los adolescentes, pues se ha comprobado una y otra vez que después de pasar la noche en los centros de moda es común experimentar zumbido en los oídos u otros problemas auditivos, al grado de que entre 82% y 76% de las personas en dichas circunstancias experimentan alteraciones e incluso disminución en su capacidad de audición.

Lo curioso es que alto porcentaje de chicos encuestados han aceptado que, durante su estancia en discotecas, les parecía molesto el volumen de la música, pese a lo cual decidieron permanecer en el lugar. Al parecer hay dos motivos para explicar esto: el primero es de tipo social, pues los jóvenes sienten que deben quedarse con su núcleo de amistades y asistir con ellos a los lugares de moda; el segundo, que es meramente clínico, radica en que los efectos de exponerse al ruido constantemente llegan a manifestarse hasta después de pasados algunos años.

Por su parte, los conciertos de rock u otros géneros musicales pueden dañar seriamente el sentido auditivo, ya que si bien su duración es menos larga que una velada, la presión del sonido es siempre demasiado intensa, al grado que por momentos puede rebasar los 120 dB (recientemente, un concierto del grupo británico Oasis alcanzó los 143 dB en su momento culminante).

Si consideramos que al escuchar música durante un periodo prolongado (2 a 4 horas) no se deben superar los 85 o 95 dB, es de imaginarse que el resultado de exposiciones tan fuertes como se dan en este tipo de espectáculos puede ser catastrófico para el oído, pese a lo cual se tiende a utilizar volúmenes cada vez más altos, debido a que la tecnología digital y la alta fidelidad eliminan distorsiones y permiten mayor potencia.

Gimnasios

Los niveles de ruido más elevados de una calle transitada alcanzan la sorprendente cifra de 120 dB, hecho que ocurre cuando la sirena de una ambulancia o patrulla se enciende. Pero si escuchar ese sonido es molesto, lo cierto es que diversos estudios para medir el ruido se han topado con que los centros para practicar ejercicio bajo techo pueden alcanzar hasta 105 ó 110 dB durante lapsos de 30 minutos a una hora.

Es el caso de un estudio realizado en Estados Unidos durante el decenio 1990-2000, en el que se encontró que las pruebas de spinning o ejercicios aeróbicos promedian un ruido de 90 a 100 dB, y en algunos centros (los más modernos) se superaron incluso 120 dB.

La excusa para utilizar estos volúmenes de ruido consiste casi siempre en que la música alta produce un rendimiento físico más adecuado; pero un estudio reciente efectuado por el Institute of Working Life, de Suecia, demostró a través de la observación de dos grupos distintos que los participantes realizaron exactamente el mismo esfuerzo aunque la música estuviera a un nivel menor del promedio. La conclusión a la que llegaron: no existe ningún motivo por el que el ejercicio físico deba ser poco saludable para los oídos.

Restaurantes

Los bares modernos pueden hacer que la cena sea una experiencia muy ruidosa y poco benéfica para el oído, de acuerdo a una investigación publicada por la revista británica New Scientist, en la que se realizaron mediciones al interior de los sitios más populares de Londres; de hecho, la investigación arroja resultados tan asombrosos que se recomienda a los camareros, incluso los clientes habituales, utilizar protectores para los oídos en forma habitual.

La mayoría de los centros de reunión estudiados ni siquiera contaban son música ambiental, pese a lo cual el sonido promedio era 88 dB y en ocasiones se alcanzaron 97 dB. La razón de estos alarmantes resultados podría ser el estilo arquitectónico de los restaurantes de moda: suelos y techos de hormigón descubiertos que pueden hacer que las habitaciones sean increíblemente ruidosas, ya que los sonidos de las conversaciones se reflejan en paredes y suelos con una pérdida de energía muy pequeña.

De acuerdo al artículo, los restaurantes tradicionales son mucho más seguros para nuestra audición, pues las alfombras, manteles y cortinas contribuyen a absorber los sonidos y, por tanto, tienen un ambiente más saludable en lo que respecta al ruido.

Equipos de sonido

Escuchar música es una experiencia fantástica para los jóvenes: el sonido "se siente" en el ambiente y la verdad es que hace que uno se alegre. Sin embargo, después de exponerse a música alta durante tiempo prolongado puede generar zumbidos y, gradualmente, alteraciones en el oído y pérdida de audición.

Se sabe que los equipos estereofónicos pueden alcanzar niveles de hasta 112 dB, por lo que cualquier persona, joven o mayor, que decide escuchar sus canciones favoritas a ese nivel por largo periodo de tiempo, dañará sin duda alguna su capacidad de audición.

Asimismo, los reproductores de música pueden crear, a través de los audífonos, un nivel de sonido equivalente a 110 dB; lo aconsejable es no utilizar toda la potencia que proporcionan estos sistemas, ya que, como referencia, diremos que en los lugares de trabajo con los mismos niveles de ruido sólo se debe estar sometido a esta intensidad durante un minuto y medio o un poco más si se utilizan protectores para los oídos.

Finalmente, se ha encontrado que la radio del automóvil ha contribuido a empeorar el panorama para los oídos, ya que los usuarios suelen subir mucho más el volumen de estos sistemas que como hacen con los equipos estereofónicos en casa, a fin de ahogar el ruido del motor, el viento o la calle.

Además, al comparar las condiciones de espacio, las bocinas en un vehículo se encuentran mucho más cerca de los oídos cuando se está en el automóvil que en la sala de la casa, por lo que la intensidad de estos sistemas de sonido puede oscilar sin dificultad entre los 84 y 108 dB.

En todos estos casos se favorece el empleo de volúmenes más altos debido a la fidelidad alcanzada gracias al sonido digital, que permite que la distorsión sea mínima, incluso cuando se sube mucho el volumen. Sin embargo, lo más sano para los oídos es que la potencia que se maneje sea moderada y que el tiempo de exposición al ruido excesivo sea mínimo en todo momento.

Electrodomésticos

Si se piensa que el bombardeo de ruido termina al llegar a casa, la verdad es que no ocurre así. Radio, televisión, aspiradora, horno, campana de cocina, lavadora, secadora, juegos electrónicos o computadoras son herramientas que generan importante cantidad de ruido que nuestros oídos recogen dolorosamente.

Así, podemos citar que los juguetes infantiles con sonido pueden alcanzar niveles de 110 dB o superiores, que la cortadora de pasto puede rebasar los 130 dB y que, en general, los electrodomésticos crean ruidos de 90 dB de intensidad; todo esto genera paulatinamente problemas de audición sin que nos demos cuenta.

Por si fuera poco, este bombardeo sonoro genera inquietud, nerviosismo e interrumpe el sueño de los miembros de la familia, de modo que además de los problemas a la audición, el abuso puede generar otras dificultades a la salud, como estrés, sueño poco reparador e insomnio.

Cuidados para los oídos

Los oídos son una parte muy delicada de nuestro organismo que requieren cuidados especiales para evitar los daños ocasionados por sonidos demasiado intensos. Los consejos para procurar su salud de los oídos, con base en investigaciones como las mencionadas, son los siguientes:

  • Ya que la mayoría de la gente no puede vivir sin música, sólo hay que hacer pequeño esfuerzo para disminuir el riesgo en forma considerable. Por ejemplo, se puede reducir poco a poco el volumen de la televisión, equipo estereofónico o reproductores de sonido que utilicen audífonos.
  • Se recomienda utilizar tapones para los oídos en los conciertos o centros nocturnos. Además, es importante no permanecer demasiado tiempo cerca de los altavoces.
  • Es normal escuchar música muy fuerte en el autoestéreo, debido al ruido producido por el motor o el que se genera en la calle, por lo que se debe tener especial cuidado para no subir de más el volumen inconscientemente.
  • Se aconseja acudir a restaurantes y centros de reunión con bajas emisiones de ruido, preferentemente en aquellos con acabados que absorban los sonidos (alfombras, decoraciones con telas y cortinas) y donde no se tenga música o televisor de fondo a muy alto volumen.
  • En casa, se pueden ajustar silenciadores a los electrodomésticos grandes, en tanto que a los pequeños se les puede colocar hule espuma para reducir el ruido. También se deben mantener apagados todos los aparatos que no se utilicen.
  • La decoración del hogar puede recurrir a cortinas que absorban el sonido, al igual que alfombras, losetas de vinilo o linóleo.
  • Los agujeros y grietas de las puertas y ventanas de la casa deben sellarse para mantener el ruido en el exterior.
  • Se recomienda utilizar tapones para los oídos al emplear herramientas demasiado escandalosas, como la cortadora de pasto.
  • Si se trabaja en entornos ruidosos, se debe tener especial cuidado con la audición; no sólo es útil recurrir al uso de protecciones para los oídos, sino que se debe hacer énfasis en aislarse de sonidos molestos al llegar a casa o viajar en automóvil.
  • Ante todo, si al encontrarse en cualquier lugar se detecta ruido que genera un zumbido o sensación de hormigueo en los oídos, hay que alejarse de la fuente de sonido.

Al margen de esto, otros consejos que bien vale la pena seguir son los siguientes:

  • No emplear bastoncillos o hisopos de algodón para limpiar la parte interna de los oídos, ya que se puede dañar el tímpano o empujar el cerumen hacia el interior del canal auditivo y aumentar la producción de cera.
  • Tampoco se recomienda introducir los dedos o la toalla en los oídos, pues también pueden empujar la cera hacia el tímpano y dañar la piel.
  • No introducir objetos ni agua sucia en el oído, ya que se pueden producir infecciones que desemboquen en problemas de audición.

Sabemos que la acumulación de cerumen en los oídos no es agradable, pero los oídos necesitan esta sustancia para lubricar la piel del conducto auditivo y para transportar polvo, suciedad y células muertas al exterior. Si se necesita limpiar el canal auditivo, es mejor envolver un trapo ligeramente húmedo alrededor del dedo índice y con él lavar con cuidado, mediante movimientos circulares.

Finalmente, sólo hay que recordar que vale la pena acudir al médico otorrinolaringólogo cuando se detecten silbidos o zumbidos dentro de los oídos, dolor en el canal auditivo, sensación de que hay algodón dentro de éste o dificultad para escuchar después de que se ha expuesto a música con volumen alto; también cuando la producción de cerumen parece más abundante de lo normal. Es por nuestro bien y para resguardar a este importante sentido que nos ayuda a relacionarnos con el exterior.

SyM - Israel Cortés

 

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