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Colágeno

Colágeno

El colágeno es un compuesto proteínico de textura gomosa que cumple importante función de soporte en tejidos y órganos de todo nuestro cuerpo; de algún modo, podemos decir que equivale a la estructura de hierro en un edificio. Su forma semeja la de una cuerda, ya que está constituido por pequeños filamentos entrelazados, y es producido por células especializadas (fibroblastos, principalmente), mismas que son estimuladas mediante el consumo de vitamina C o (ácido ascórbico).

Su presencia es tan abundante que oscila entre el 25 y 30% del total de proteínas que hay en el organismo humano y se sabe que, para cumplir su objetivo, es capaz de crear combinaciones con amplia variedad de sustancias hasta adquirir propiedades únicas:

  • En los huesos se mezcla con cristales de calcio y, gracias a ello, da lugar a estructura sólida y rígida.
  • Para dar firmeza a tendones y ligamentos (tejidos que unen a músculos y huesos), se asocia con glucosamina (otra proteína) en estructuras compactas y de cierta elasticidad.
  • Por lo que respecta a los cartílagos (tejido suave y resistente que existe en las articulaciones), se ensambla con condroitina y de nuevo glucosamina, a fin de crear una masa de alta concentración molecular, capaz de absorber impactos.
  • La córnea (estructura transparente localizada al frente del ojo) permite el paso de la luz como resultado de la distribución del colágeno en una red muy fina.
  • En la piel se asocia a otro compuesto, llamado elastina, a fin de formar una malla flexible que no se quiebra.
  • Junto con la queratina, que también es de estructura fibrosa, se une para dar forma a cabello y uñas.

El deterioro del colágeno puede ocurrir cuando la alimentación es pobre en vitamina C, dando lugar a una enfermedad llamada escorbuto (genera irritabilidad, cansancio, mala cicatrización de heridas y sangrado en encías, uñas y piel); empero, la causa más común en nuestros días es el envejecimiento, ya que la acción del tiempo y factores ambientales alteran su composición. El resultado: debilidad en articulaciones y huesos, uñas y cabello quebradizos, además de que la piel pierde tersura, se resquebraja y presenta arrugas.

Cosmetología a escena

A partir de los últimos años del siglo XX, varias investigaciones realizadas por firmas cosméticas de prestigio llegaron a la conclusión de que la mejor forma de cuidar y embellecer piel y cabello es imitando al organismo, es decir, recurriendo a las mismas sustancias que éste utiliza para conservarse saludable. Así nació la tendencia a imitar a la naturaleza con la mayor perfección posible, lo cual significó fabricar productos a base de fórmulas que “copien” la estructura de los componentes de la epidermis, con el propósito de ayudar a su óptimo funcionamiento y, por supuesto, a mantenerla atractiva durante más tiempo.

Dentro del conjunto de “armas” con las que el extenso manto que nos cubre lucha contra agresiones del exterior y se mantiene en buen estado, el colágeno ocupa lugar importante. Son cada vez más los productos que en sus etiquetas anuncian con orgullo este elemento; ya sean shampoos, tratamientos capilares, mascarillas o cremas humectantes y terapéuticas, al agregar a su fórmula este ingrediente se proponen dar mayor fuerza a las fibras del organismo, con el fin de beneficiar la elasticidad cutánea o capilar.

Debemos señalar también que más de dos terceras partes (70%) del tejido que une cada célula de la dermis (capa de la piel que se encuentra bajo la epidermis) están hechas de colágeno. Por tanto, a menudo se dice que cuando el rostro comienza a verse reseco, apagado y con evidentes líneas de expresión o arrugas es debido a que el “mágico pegamento” ha empezado a desgastarse.

La explicación científica a este fenómeno es la siguiente: existen dos clases de colágeno, soluble e insoluble, y el tejido de todo organismo joven está compuesto por el primero de ellos; sus integrantes (moléculas) se encuentran alejados unos de otros en forma uniforme y equilibrada, y realizan la tarea de absorber humedad en perfecta armonía, haciendo lucir la piel atractiva y completamente hidratada.

Sin embargo, a medida que los años avanzan el desempeño del colágeno soluble comienza a fallar; si a esto se suman las agresiones de factores externos, como radiación ultravioleta, polvo, viento y contaminación, además de que la persona no sigue hábitos de alimentación, higiene y belleza adecuados, seguramente su cutis mostrará notables señales de resequedad, deshidratación y tirantez. En pocas palabras, esto significa que el colágeno de su organismo se ha convertido en sustancia insoluble, rígida e incapaz de absorber la humedad que la epidermis requiere para verse como en sus mejores momentos.

Desde luego, es importante apuntar que ésta es sólo una explicación de las que la ciencia ofrece para entender por qué envejecemos, llamada “teoría de los radicales libres”, la cual expone que la causa del deterioro de las células es resultado de alteraciones acumuladas debido a las continuas reacciones químicas que se producen en los componentes celulares internos (el colágeno es parte de ellos).

Durante tales cambios aparecen los radicales libres, que son sustancias peligrosas (o tóxicas, en términos médicos) que acaban dañando a las células y causan la aparición de huellas imborrables, como líneas de expresión cutáneas, por ejemplo. Asimismo, se dice que la gravedad de este fenómeno aumenta con la edad hasta que varias células no pueden funcionar normalmente o se destruyen, y cuando esto ocurre, el organismo muere.

Ahora bien, los laboratorios de firmas de belleza han descubierto que el colágeno proveniente de aves es fácil de absorber y el más parecido al que se encuentra naturalmente en la piel humana; de ahí que sea utilizado para formular, por ejemplo, cremas humectantes o antiedad, esmaltes para uñas, shampoos y tratamientos capilares.

En términos generales, lo ideal es empezar a utilizar estos productos a partir de los 30 años (algunos fabricantes especifican, según su concentración, cuáles son los indicados para cada edad). De hecho, al aplicarlos diariamente es posible que el colágeno que contienen estimule al organismo a volver a fabricarlo, sin olvidar que ofrecen protección ante los efectos nocivos del ambiente, como Sol, agua, contaminación y viento.

Por su parte, el colágeno de bovinos o cerdos se emplea para fines quirúrgicos (inyecciones), sólo que para disminuir el riesgo de reacción alérgica se le añade otra sustancia, llamada pepsina. Su aplicación requiere de 3 a 6 sesiones, aproximadamente, y en ellas el cirujano plástico utiliza agujas muy finas con las que deposita la proteína referida en las zonas afectadas de la dermis.

Eventualmente, dicho implante puede absorberse o ser eliminado por el sistema inmunológico en un lapso de 8 a 12 meses máximo, por lo que se recomienda que se realicen algunos retoques, luego de cierto número de semanas (varía en cada caso), para mantener los efectos deseados.

El paciente es informado desde el principio que se pueden requerir varias inyecciones y que, dependiendo de la región de la piel a tratar, el procedimiento puede ser más o menos molesto. Por ejemplo, una de las zonas más sensibles, pero de las que más necesitan reemplazo de colágeno, es el labio superior.

Aunque poco frecuente, el efecto secundario más molesto de este método es la aparición de pequeñas protuberancias en los lugares donde se realizaron las inyecciones; empero, pueden controlarse con pequeña dosis de antiinflamatorio (cortisona) y tópicos decolorantes en caso de que las lesiones luzcan más oscuras (puede ocurrirle a personas de tez morena). Otra posible complicación es el enrojecimiento debido a la lesión de un vaso capilar, pero esto desaparece en 1 ó 2 días.

Finalmente, resta señalar que además de la ayuda cosmética, la tarea de mantener en buen estado esta sustancia proteínica del organismo depende de una alimentación equilibrada. Queda claro que la vitamina C (misma que abunda en frutas cítricas) favorece la producción y mantenimiento de colágeno, por lo que enriquecer la dieta con jugos de frutas como toronja, naranja o mandarina traerá, sin duda, grandes beneficios no sólo a la salud, sino también a la belleza.

 

SyM
Última actualización: 02-2012

 
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