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Pica, misterioso hábito de comer tierra y gis

Jueves 10 de noviembre del 2016, 08:59 am, última actualización.

Este peculiar comportamiento caracterizado por comer tierragis, papel, cabellos o plástico en forma habitual, puede presentarse en niños y adultos. ¿A qué se debe?

Pica, Alotrofagia
Pica, misterioso hábito de comer tierra y gis

Alotrofagia

Muchas personas recuerdan haber ingerido en la infancia algún producto no alimenticio mientras otras descubren con sorpresa que su hijo se lleva a la boca tierra de las macetas o raspa paredes de la casa para consumir el yeso como si se tratara de golosina. Incluso no faltan jóvenes y adultos que todavía se comen las uñas o mordisquean hojas de papel con avidez.

Estas y muchas otras costumbres similares se conocen como pica o alotrofagia (también conocida como alotriofagia), que consiste en el consumo incontrolable de sustancias sin valor nutricional durante periodos de un mes, al menos, y sin que se presente aversión por los alimentos.

Más frecuente en niños que en adultos, esta conducta también llega a ser común en embarazadas; sin embargo, su origen sigue planteando interrogantes no resueltas por la Medicina.

Aunque se ha identificado que algunas causas frecuentes son trastornos nutricionales, enfermedades mentales y problemas psicológicos, en muchos casos se desconoce por completo el detonador de tan peculiar comportamiento, el cual ha dado lugar a todo tipo de suposiciones.

¿Curioso hábito o desorden alimenticio?

El primero en describir a profundidad este desorden alimenticio fue el médico francés Ambroise Paré (1510-1590), quien lo denominó "pica", quizá, por ser éste el nombre en latín de pericos y guacamayas. Dichas aves tienen el hábito de ingerir casi cualquier cosa que se les presente, sea por hambre o curiosidad, de modo que su comportamiento retrataba metafóricamente el problema de aquellos pacientes que el facultativo observó.

Se sabe que algunas culturas clásicas (incas, mayas, griegos o egipcios) tenían la costumbre de comer arcilla con fines rituales o medicinales; incluso, en la actualidad hay sitios en donde cierto tipo de tierra se considera condimento (Perú, sur de México y zona norte de Europa, por ejemplo).

No obstante, mientras que en estos casos se habla de un consumo consciente y con fin específico, las personas con alotrofagia ingieren productos extraños en forma compulsiva, es decir, sin poder controlarse ni encontrar explicación a sus actos.

Distintos tipos de alotriofagia

La pica toma un nombre específico dependiendo de la sustancia ingerida, siendo los más comunes:

  • Geofagia: comer tierra o arcilla.
  • Onicofagia: comerse las uñas.
  • Pagofagia: hielo.
  • Xilofagia: madera.
  • Tricofagia: comer cabello.
  • Foliofagia: hojas o papel.
  • Cautopirofagia: cerillos quemados.
  • Stachtofagia: cenizas de cigarro.
  • Coprofagia: materia fecal.
  • Litofagia: comer piedras.

Algunos especialistas consideran dentro de la pica a ciertos desórdenes en los que se consumen alimentos de manera compulsiva, inusual e inconsciente como:

  • Amilofagia: se ingiere almidón o harina.
  • Geomelofagia: papas crudas.
  • Gooberfagia: cacahuates.
  • Lectofagia: lechuga.

En virtud de que muchos casos de alotriofagia no se reportan y la forma de registrarlos o diagnosticarlos cambia en cada país debido a patrones culturales locales, es difícil establecer la incidencia de este problema.

De hecho, las cifras son tan variables que, en términos generales, se calcula que el trastorno de pica puede afectar a 10 a 32% de niños entre 1 a 6 años de edad, aunque también tiene fuerte presencia en personas con problemas psicológicos y psiquiátricos.

Hipótesis nutricional

El origen del síndrome de pica ha sido motivo de controversia desde hace tiempo, tanto así que las hipótesis existentes provienen de distintos campos del saber humano, como Psicología, Nutrición y Antropología; pese a sus diferencias, todas ayudan a explicar (en forma tentativa) por qué se presentan pacientes con alotrofagia.

Una de las causas de alotrofagia más aceptada es la hipótesis nutricional, la cual sostiene que es provocada por anemia ferropénica, padecimiento caracterizado por dolor de cabeza leve, palidez, irritabilidad, baja concentración mental e incapacidad para hacer esfuerzo físico debido a que el organismo no cuenta con suficiente hierro, zinc y vitaminas del complejo B, necesarios para elaborar hemoglobina (proteína que ayuda a que el oxígeno sea transportado por la sangre). Es común en niños, personas de bajos recursos y embarazadas.

Desde mediados del siglo XX se comprobó que varios pacientes con déficit de minerales ingieren tierra, yeso o piedras, tal vez porque de manera inconsciente buscan obtener de ellos los nutrientes que les hacen falta.

Obviamente, es imposible suministrar minerales al organismo de esta forma, al contrario, supone un peligro para la salud debido a que el individuo se expone a sufrir problemas digestivos o contraer infecciones intestinales.

Por ello es común que muchos médicos recomienden al afectado la administración de multivitamínicos y suplementos alimenticios, así como el seguimiento de dieta equilibrada para erradicar la pica.

Pica y trastornos psicológicos

Diversos factores impiden que la alotrofagia sea considerada sinónimo de anemia o demuestran que su origen no sólo se debe a la falta de nutrientes:

  • Pocas personas con anemia tienen el impulso de comer productos sin valor alimenticio, de modo que el déficit de hierro no genera pica en todos los casos.
  • Muchos individuos con alotrofagia consumen bolsas de plástico, cerillos, madera, betún para zapatos o hielo, es decir, materiales que, a diferencia de la tierra o yeso, carecen por completo de aquellos minerales que supuestamente trata de compensar el organismo.
  • Gran número de pacientes con tan peculiar hábito muestran, luego de someterse a pruebas de sangre, que no tienen problema nutricional alguno.

Se ha comprobado que estados de ansiedad, estrés y angustia se relacionan con el deseo de comerse las uñas, masticar papel u otros productos no alimenticios. Esto se debe a que la sensación de tener algo en la boca suele aliviar la tensión, al parecer porque en el inconsciente del individuo persiste el recuerdo de la lactancia, periodo en el que era amamantado por la madre y se sentía protegido.

Es común encontrar que las personas con pica tienen manejo inadecuado de sus emociones, de modo que carecen de la habilidad necesaria para encauzar la tensión.

También es habitual que se trate de niños, adolescentes o adultos que provienen de familias con malas relaciones afectivas y de comunicación, o bien, que poseen muchos temores y les cuesta trabajo tomar decisiones por cuenta propia.

Aunque esta teoría es muy aceptada y explica el porqué de muchos casos, amén de que ofrece una alternativa de tratamiento basada en terapia psicológica y técnicas para el manejo de ansiedad, no expone la relación entre alotriofagia y deficiencias nutricionales y queda descartada cuando el hábito se origina en pacientes con buen manejo del estrés o sin alteraciones en el tejido cerebral.

Hipótesis psiquiátrica sobre la pica

Se han encontrado casos específicos en donde la pica se origina por problemas neurológicos como:

  • Demencia senil: pérdida de memoria y habilidades mentales después de los 60 años, aproximadamente.
  • Esquizofrenia: enfermedad en la que fantasía y realidad se confunden, se tiene la impresión de ser perseguido y se adopta carácter retraído.
  • Alteraciones que generan retraso mental: como autismo (trastorno que imposibilita la convivencia social y el uso adecuado del lenguaje) o síndrome de Down (anormalidad genética que ocasiona problemas hormonales, de crecimiento y bajo desarrollo intelectual).

En estos casos es común observar las más extrañas formas de pica, como coprofagia o ingerir u objetos de metal (grapas, corcholatas, clips).

Es fácil aceptar que una persona cuyas facultades mentales estén afectadas muestre comportamientos poco comunes, de modo que no hay mucho qué refutar a esta hipótesis. Sin embargo, se restringe a casos particulares y no puede generalizarse.

Hipótesis antropológica-cultural

Hay suficientes documentos que comprueban el consumo de productos no alimenticios en culturas antiguas de todo el mundo, sobre todo de ciertos tipos de arcilla, ceniza o piedras; las razones podrían ser rituales o medicinales, y su origen sería muy remoto, tal vez en razas humanas anteriores al Homo sapiens.

De esta manera, la geofagia podría ser un comportamiento ancestralmente aprendido que algunas personas repiten sin darse cuenta. Esta teoría, aunque interesante, no explica por qué hay quien consume productos sintéticos o se muerde las uñas.

Complicaciones a la vista

Numerosos estudios han demostrado que las personas con alotrofagia se exponen a afecciones derivadas de sus hábitos como:

  • Plumbismo: se trata de intoxicación con plomo, metal que forma parte de pinturas que cubren muros, rejas o muebles, y que también llega a utilizarse en lápices y colores de cera. Muchos niños y algunos adultos ingieren dicho elemento tóxico que genera daño a cerebro y riñones, fatiga, irritabilidad, falta de coordinación, dificultad para dormir, pérdida de peso y apetito, vómito, dolor abdominal, presión sanguínea alta y, en casos muy graves, convulsiones y estado de coma.
  • Obstrucción intestinal: bloqueo parcial o total del tránsito de alimento por esta sección del sistema digestivo, y ocurre con mayor frecuencia en caso de tricofagia, litofagia o en quienes ingieren objetos o fragmentos de plástico o metal. Este problema puede generar dolor abdominal, vómito, diarrea, pérdida de apetito, mal aliento y mayor probabilidad de sufrir infecciones, por lo que llega a necesitar de intervención quirúrgica para ser solucionado.
  • Desnutrición: sobre todo en el caso de niños, es común que al comer tierra y otros elementos poco nutritivos haya sensación de saciedad que impida el cumplimiento normal de la dieta y, por tanto, se presente disminución en los niveles de vitaminas y minerales en el organismo. Los síntomas de este problema son cansancio, somnolencia y mala concentración.
  • Infecciones gastrointestinales: la tierra y muchos objetos que consumen las personas con pica suelen estar contaminados con parásitos microscópicos, como amebas y giardia, y "lombrices", entre los que se encuentran oxiuros, áscaris y tricocéfalos. A pesar de sus diferencias, estos organismos invasores suelen causar pérdida de apetito, somnolencia, gases intestinales, náuseas, vómito o cansancio, y para ser erradicados se necesita la administración de medicamentos especiales.
  • Daño dental: masticar hielo, plástico, madera u otros elementos no alimenticios puede dañar severamente al esmalte y piezas dentales, volviéndolas más propensas a sufrir caries o desviaciones de su alineación natural, con lo que la masticación de alimentos se ve afectada. Muchos casos requieren inevitablemente la ayuda del odontólogo u ortodoncista.
  • Obesidad: no es frecuente, pero puede ocurrir si se ingieren exageradas cantidades de calorías, como ocurren en la amilofagia.
  • Dificultades en la convivencia: quienes padecen pica a menudo son señalados como personas raras o de hábitos extraños, situación que suele generar aislamiento social, timidez y dificultad para establecer nuevas relaciones sociales.

Todos estos problemas secundarios son más que suficientes para que las personas que padecen alotriofagia reciban tratamiento a la brevedad.

¿Cómo se diagnostica la alotriofagia?

La principal herramienta para llegar al diagnóstico de pica es la entrevista realizada por el pediatra (en caso de niños), obstetra (para embarazadas), nutriólogo o psicólogo (en adultos), quien debe plantear el interrogatorio con cuidado para no juzgar la actitud del paciente ni orillarlo a retener información.

Es común considerar la opinión de familiares y personas cercanas para conocer la antigüedad y frecuencia con que se realiza este hábito; a menudo ellos son la fuente más confiable de que se dispone, pues el afectado suele negar el consumo incontrolable de sustancias sin valor nutricional.

Una vez establecido el diagnóstico de alotriofagia, se requieren pruebas que permitan saber si hay algún problema asociado. Por ejemplo, es posible que se efectúen exámenes de sangre pasa saber si existe déficit de hierro, zinc o vitaminas; además, se suelen evaluar los niveles de plomo para descartar la posibilidad de intoxicación.

En algunos casos se toman placas de rayos X con sustancias de contraste para detectar la presencia de cuerpos extraños en el estómago o perforaciones en el sistema digestivo.

Tratamiento de pica

La terapia depende de las características del caso. Por ejemplo, si la alotrofagia se acompaña de anemia, el paciente requiere la administración de complementos alimenticios y el seguimiento de dieta adecuada, sobre todo si se trata de niños y embarazadas, cuyas exigencias de nutrientes son mayores.

Es probable que estas personas aprendan a relacionar la ingestión de elementos no nutricionales con consecuencias desfavorables y, en cambio, observen los beneficios de seguir un comportamiento normal.

En pacientes con dificultades emocionales y nerviosismo se sugiere la enseñanza de técnicas que ayuden a manejar el estrés adecuadamente o, en casos más severos, llevar a cabo psicoterapia para buscar a profundidad los motivos de esta conducta. Muchos niños, jóvenes y adultos pueden enfrentar un ambiente desfavorable en su núcleo familiar, escolar o de trabajo, que desencadena estados de ansiedad y tensión.

También se recomienda llevar a cabo prácticas en el hogar, con ayuda de los familiares, en las que se llame la atención del paciente cuando vuelva a incurrir en la alotrofagia, sin imponer castigos. Al contrario, es de gran utilidad recompensar las actitudes favorables; por ejemplo, se puede dar una remuneración convenida a aquellos niños que cumplan la meta de no consumir productos no nutricionales durante el día.

Para las más extrañas formas de pica, como las que se generan en personas con problemas psiquiátricos, se recomiendan técnicas similares a la anteriormente descrita, aunque los resultados suelen ser variables.

Cabe destacar que la estabilidad del paciente depende del tratamiento a su problema, muchas veces apoyado en el uso de fármacos; si no se observan resultados satisfactorios, es posible que se requiera modificar el entorno y eliminar de su alcance aquellos productos que signifiquen riesgo.

En aquellos casos de alotrofagia con causa desconocida también puede ser útil cambiar los hábitos pues, aunque no haya un problema como tal, persiste el riesgo de sufrir infección por parásitos, intoxicación, daño dental, padecimientos digestivos y aislamiento social.

SyM - María Elena Moura

 

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