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Anorexia y bulimia en niños

Martes 21 de enero del 2014, 05:21 pm, última actualización.

Número creciente de niños sufren estos trastornos alimenticios que hasta hace poco se consideraban propios de adolescentes, jóvenes o adultos. ¿La razón? Niños y niñas de 10 años idealizan al “cuerpo ideal” como aquél que es esbelto y pretenden obtenerlo.

Anorexia y bulimia en niños

Se estima que en la Ciudad de México, el 75% de las niñas y 65% de varones entre 9 y 13 años de edad viven muy preocupados por engordar, según estudio realizado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentado por el Dr. Armando Barriguete Meléndez, psiquiatra adscrito a la Clínica de Trastornos de la Alimentación, perteneciente al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), cuya sede se encuentra en la capital del país.

“Entre los diversos factores que confluyen en la generación de dicho trastorno se encuentra el entorno social, donde la imagen extremadamente delgada es la que rige y el hecho de ser llamados ‘gordos’ implica connotación ofensiva y discriminatoria”, comenta el especialista en entrevista para saludymedicinas.com.mx. Así, anorexia (falta anormal de apetito), bulimia (el afectado se provoca vómito después de comer) y obesidad se detectan cada vez con más frecuencia en la infancia, lo que es indicio de que los menores han tenido grandes carencias de afecto, además de nutrición manipulada.

“Este tipo de afecciones, que solían aparecer principalmente en adolescentes y jóvenes, ahora las padecen niños, pues se ha desarrollado fenómeno de rechazo social hacia los chicos obesos, el cual genera trastornos de alimentación e, incluso, dependencia a drogas y alcohol. Desde pequeños (entre el segundo y tercer año de vida), a causa de problemas afectivos, empiezan a experimentar conductas de rechazo a la comida, pues no sienten apetito e, incluso, aprietan los labios para no comer”, explica el entrevistado.

Alarmante situación

“En investigaciones recientes —señala del Dr. Barriguete Meléndez— se ha demostrado que niños y niñas con edad promedio de 10 años ya tienen noción del supuesto ‘cuerpo ideal’, de ahí que 1 de cada 9 presenten problemas de anorexia y 3 de cada 7 bulimia. En ciertos estudios se ha visto que, en menores de edad, el calificativo ‘gordo’ tiene connotaciones de malo, feo y sucio, lo cual debe poner en alerta a los padres para evitar que alguien, o ellos mismos, ofendan a sus hijos”.

Cabe mencionar que los principios de fragilidad en la relación entre madre e hijo provienen de que a ella no le causa satisfacción haber dado vida a un bebé, lo cual la conduce a deprimirse y ser incapaz de interpretar los deseos de éste. En tal caso el apetito, manifestación humana que aparece desde el nacimiento y es el “puente” (denominado parentalidad) más íntimo y comunicativo que establece el trato entre padres e hijos, se ve afectado, independientemente de que resulta vital para prevenir problemas de alimentación de graves y peligrosas consecuencias.

“La anorexia que sufre el menor y continúa padeciendo en la adolescencia está relacionada (sobre todo en mujeres) con los conflictos contra la progenitora y la identidad femenina —añade el especialista—, porque al dar mayor importancia a la pérdida o ganancia de peso se generan tensiones entre padres e hijos. 75% de niñas y 65% de niños menores de 13 años tienen la expectativa de poseer figura ‘ideal' muy delgada, en tanto 66% de ellas y 39% de ellos, en el mismo rango de edad referido, son delgados.”

Es importante tomar en cuenta que los trastornos mencionados se han definido como perturbaciones emocionales complejas que se manifiestan mediante negación de la enfermedad y conductas alimentarias erróneas ligadas a alteraciones de la imagen corporal, por lo que, en opinión del Dr. Barriguete Meléndez, es fundamental comprender la relevancia de la nutrición desde etapas tempranas para que el pequeño se desarrolle integralmente.

Los niños también

“Anteriormente, la población con trastornos en la alimentación estaba conformada por chicas de nivel socioeconómico elevado; después descubrimos que se empezaron a presentar casos de bulimia junto con anorexia en el mismo grupo y, recientemente, se ha reportado dicha situación en individuos pertenecientes tanto al sexo femenino como masculino, con menor edad y en diferentes niveles socioeconómicos”, describe el experto, quien es miembro de la Asociación Internacional de Psicoanálisis.

Los factores que llevan a la generación de tales alteraciones coinciden con fuerte cambio en la pubertad, es decir, la etapa de modificación brutal del cuerpo y de la imagen corporal, también resultado de todas las transformaciones físicas y hormonales; a esto se suma importante sensibilidad afectiva, junto con ciertos problemas de identidad (en el caso de las niñas) en un mundo definido y manejado por hombres, así como entorno social donde se da predominancia a la imagen extremadamente delgada.

Cabe indicar que, a diferencia del modelo estadounidense, donde los jóvenes son independientes desde los 18 años de edad, el de México incluye a la familia, pues culturalmente no es mal visto que el muchacho de 20 años siga al lado de sus padres y que cuando tenga problemas los comparta con ellos o sus parientes cercanos. En este sentido, el Dr. Barriguete Meléndez señala que “en el tratamiento de los trastornos que nos ocupan es preciso atender las áreas emocional, física, familiar, grupal y social. De hecho, a este respecto nos encontramos en un contexto privilegiado porque podemos retomar lo mejor de los modelos terapéuticos aplicados actualmente en Francia, Estados Unidos e, incluso, Italia y España, además de hacer innovadoras propuestas”.

Al respecto, el continuo intercambio de conocimientos en esta especialidad ha conducido a interesantes avances que se reflejan en la mejor comprensión y utilización de técnicas terapéuticas orientadas a un sector de la población especialmente sensible. A su vez, tenga en mente que la interacción de los padres con los hijos, así como la responsabilidad de aportarles la satisfacción del apetito mediante dieta balanceada y cariño construyen la parentalidad, en tanto la deficiencia en su manejo puede acarrear riesgosos trastornos de conducta no sólo de tipo alimentario sino, incluso, adictivos.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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