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Cuándo un niño debe o no acudir a la escuela

Jueves 27 de julio del 2017, 12:55 pm, última actualización.

La mayoría de los padres dudan sobre si sus hijos deben o no asistir a la escuela cuando presentan gripe, fiebre, diarrea o dolor de cabeza. A continuación los más comunes padecimientos por los que un niño debe faltar a clases y por cuánto tiempo.

Niños enfermos, Ausentismo escolar
Cuándo un niño debe o no acudir a la escuela

A pesar de los cuidados que se tengan, los pequeños en edad escolar siempre están expuestos a sufrir alguna enfermedad que afecte su salud durante algunos días e interrumpa su continuidad como alumnos. Por ello, es importante que los padres conozcan cuáles son estas patologías, así como el tiempo necesario de ausentismo escolar para que el niño se recupere adecuadamente y para prevenir el contagio a sus compañeros.

Es conveniente consultar al pediatra cuando el niño no se sienta bien y presente síntomas que pongan en evidencia alguna enfermedad de consideración que afecte su concentración, capacidad de aprendizaje y movimiento, es decir, su rendimiento escolar; hablamos de fiebre, vómito, diarrea, sarpullido (o salpullido) o malestar general.

Esto tampoco significa que toda enfermedad contraída por los infantes sea una emergencia médica, ya que es factible que los padres, en su afán de proteger, pueden alarmarse ante síntomas muy leves o incluso ser engañados por sus hijos que simplemente desean quedarse en casa.

Guía de padecimientos para no ir a la escuela

Como regla general, se estima que un niño con dolor importante de cualquier origen, fiebre (38ºC o más de temperatura), dificultad respiratoria, decaimiento marcado, diarrea, vómito o crisis debido a una enfermedad crónica (asma o diabetes, entre ellas), no debe asistir a la escuela; en cambio, cuando presenta dolor de garganta y tos moderadas, o leve secreción nasal sin aumento de temperatura, puede asistir a clases sin mayor dificultad.

Un infante no debe permanecer en casa por "parecer enfermo", "presentar mal color", "tener ojeras" o "estar fatigado", sobre todo si no hay otros síntomas evidentes ni diagnóstico certero del pediatra.

Las infecciones ocasionadas por virus son la causa más común de ausentismo escolar en todo el mundo, debido a varios factores: se contagian con facilidad, están muy extendidas y, sobre todo, porque los pequeños todavía no cuentan con las defensas necesarias para hacerles frente. Por fortuna, la gran mayoría son relativamente fáciles de erradicar y sólo necesitan reposo y algunos medicamentos para disminuir los síntomas.

Otras enfermedades son de origen bacterial, y llegan a exigir el aislamiento del niño no sólo para lograr su alivio, sino también para evitar su propagación entre sus compañeros. En estos casos el tratamiento puede incluir descanso y administración de antibióticos, ya que estos fármacos son útiles para eliminar este tipo de microorganismos.

Padecimientos más comunes que causan ausentismo escolar

  • Resfriado y gripe. Son infecciones virales que afectan a nariz y garganta; se caracterizan por estornudos, escalofríos, malestar general, dolor de cabeza y flujo nasal. El niño requiere descanso para recuperarse de este mal, y puede regresar a clases luego de 24 horas sin fiebre y con mejoría de los síntomas. El tiempo de aislamiento es entonces variable, de 2 a 4 días aproximadamente, pudiendo ser más prolongado en caso de no observar alivio. No administres ácido acetilsalicílico en menores de 14 años, ya que puede desencadenar síndrome de Reye, padecimiento caracterizado por inflamación cerebral.
  • Anginas bacterianas (amigdalitis). La inflamación de las amígdalas o tejido que se encuentra al interior de la garganta para protegerla suele tener su origen en infección ocasionada por bacterias. La zona afectada luce cubierta por una capa blanca grisácea o amarillenta, y se manifiesta con ardor, irritación en la garganta, tos, dificultad para tragar, fiebre, excesiva salivación e incluso vómito. El pediatra suele efectuar el diagnóstico con ayuda de estudios (cultivo bucofaríngeo) y si no hay complicaciones, bastan dos días de reposo bajo prescripción de antibióticos.
  • Otitis media aguda. La inflamación del conducto auditivo suele acompañar a padecimientos como amigdalitis o infecciones en las vías respiratorias, y se manifiesta con dolor de cabeza, pérdida parcial de la audición y mareo. Si el niño presenta fiebre y dolor de oídos no debe ir a la escuela hasta las 24 horas posteriores a la desaparición de dichos síntomas, aproximadamente 48 horas después de haber iniciado el tratamiento con antibiótico o cuando el especialista lo juzgue conveniente.
  • Sarampión. Tiene la peculiaridad de que puede contagiarse con extrema facilidad cuando aparece en un salón de clases donde hay chicos que no han completado su cuadro de vacunación. Inicialmente se manifiesta como un resfriado, pero la temperatura es muy alta y en breve aparecen granitos rojos (sarpullido) en todo el cuerpo. Luego de revisión médica se suele recomendar descanso por cuatro días y fármacos para el control de los síntomas. Asimismo, se debe aislar al niño de sus hermanos para no propagar la enfermedad.
  • Varicela. Se manifiesta con mucha comezón a causa de granitos en la piel que se transforman en vesículas con líquido, mismas que al secarse dan paso a costras. Es también muy contagiosa, por lo que se recomienda que el niño descanse en casa durante seis días o hasta que todas las lesiones se encuentren en periodo de costra seca.
  • Rubéola. Aunque no se considera una enfermedad grave, se caracteriza por ocasionar fiebre, flujo nasal, dolor de cabeza y pequeñas ronchas que aparecen en todo el cuerpo. Sin embargo, el niño puede contagiar a sus compañeros o a mujeres embarazadas, lo que representa grave peligro, ya que este virus es responsable de abortos espontáneos y malformaciones en el feto. Por ello, el infante debe permanecer aislado durante siete días con medicamentos que aminoren las molestias.
  • Paperas o parotiditis. En los primeros días se presentan síntomas similares a los de la gripe, como malestar general, fiebre que no supera los 38ºC, pérdida del apetito, dolor de oídos y cabeza e irritación de garganta. Posteriormente se presenta inflamación, endurecimiento y dolencia en las glándulas salivales y dificultad para masticar. El tratamiento consiste en brindar analgésicos, y se estima que el niño debe faltar a la escuela aproximadamente nueve días.
  • Hepatitis A. Infección viral que ataca al hígado y que se propaga por el consumo de agua y alimentos contaminados; no siempre ocasiona síntomas, pero puede manifestarse con cansancio, apariencia amarillenta de la piel, secreción de orina muy oscura y heces de color claro. Se dice que esta enfermedad se autolimita, es decir, el organismo es capaz de controlarla gracias a su sistema de defensas (inmunológico). El aislamiento mínimo, cuando no hay complicaciones, es siete días, pudiendo extenderse en caso de que el pediatra así lo indique.
  • Conjuntivitis. La infección de la conjuntiva o tejido traslúcido que protege al ojo se identifica mediante enrojecimiento del globo ocular y lagrimeo constante; puede ser ocasionada por virus, de modo que sólo exige reposo, pero también por bacterias (se distingue por generar secreción amarillenta, más notoria al levantarse por la mañana), y puede requerir antibióticos en forma de gotas oftálmicas. No se considera un padecimiento peligroso y no hay acuerdo unánime de que sea causa que justifique ausentismo escolar; sin embargo, considerable número de pediatras aconsejan aislar al pequeño durante 1 o 2 días, sobre todo cuando sus ojos luzcan muy rojos y con lagañas, ya que le resulta difícil enfocar lo que se anota en el pizarrón y porque puede contagiar a sus compañeritos.
  • Impétigo. Infección de la piel generada por una bacteria que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, sobre todo en rostro, brazos y piernas; se presenta con más frecuencia durante el verano debido a que la piel se lesiona por cortadas o picaduras de insectos, y se propaga con facilidad de persona a persona. Frecuentemente, el impétigo comienza con una úlcera cerca de la nariz o de la boca, luego se extiende en forma de sarpullido con ampollas (vejigas) de color miel, llenas de agua o pus, que se revientan y forman costras. Requiere aislamiento de 24 horas luego de iniciado el tratamiento antibiótico prescrito por el pediatra.
  • Pediculosis. El síntoma más frecuente de infestación por piojos es el picor en la cabeza que dejan tras alimentan de la sangre que irriga el cuero cabelludo. Lo mejor es tratar los piojos en cuanto se detecten porque se pueden contagiar fácilmente. Años atrás, se indicaba que si un niño tenía piojos debía dejar de ir al colegio hasta 24 horas después de terminado el tratamiento; hoy en día, esta decisión debe ser valorada entre el colegio y los padres. En el común de los casos, si a un niño le encuentran piojos en el colegio, es recomendable que termine su jornada escolar, volver a casa para recibir tratamiento inmediato e ir al colegio al día siguiente.
  • Escabiosis (sarna). Enfermedad contagiosa de la piel ocasionada por el pequeño ácaro Sarcoptes scabiei, que sólo es visible a través de una lupa; causa intensa comezón en la piel afectada y es altamente transmisible. Se estima que el niño puede regresar a clases 24 horas después de iniciado el tratamiento, siempre y cuando el pediatra lo autorice.
  • Diarrea. La evacuación frecuente de heces líquidas puede ser causada por gérmenes como amebas, bacterias y virus mediante el consumo de agua y alimentos contaminados y por contacto con utensilios empleados para comer y beber sin lavar correctamente. Debido a que se debe vigilar que el niño cumpla su tratamiento, que consiste sobre todo en la adecuada administración de medicamentos y líquidos para reponer el perdido a través de las evacuaciones, se recomienda que vuelva a clases 24 horas después de haber desaparecido los síntomas.
  • Vómito. Al igual que la diarrea, puede tener su origen en infección de bacterias y virus, pero también por inflamación del oído, ya que el centro del equilibrio se ve alterado y con ello se generan mareos y náuseas. El tratamiento dependerá del diagnóstico del pediatra, de modo que cuando éste radique en problemas estomacales se requerirá adecuada administración de líquidos (y antibióticos, de ser necesarios), y cuando se deba a problema en oídos se recomendarán analgésicos y tal vez antibióticos. En cualquier caso, lo mejor es que el niño vuelva a clases hasta 24 horas después de que no hayan síntomas.
  • Asma. Este padecimiento es causa de ausentismo cada vez más importante, y se manifiesta con inflamación y contracción excesiva de las estructuras internas de los pulmones (bronquios) como reacción alérgica a diversos estímulos (humo, polvo, pelo de animales, polen), hecho que a su vez genera crisis o ataques caracterizados por acumulación anormal de mucosidad que impide la circulación natural del aire y que se manifiesta con respiración que exige gran esfuerzo (disnea) y tos. El reposo dependerá del tipo de cuadro que se presente (leve, moderado, grave) y su consiguiente mejoría.
  • Diabetes. Víctimas principalmente de la diabetes tipo 1, los niños con este padecimiento presentan altos niveles de azúcar en sangre debido a la escasa o nula producción de insulina. La falta de experiencia del niño en su autocontrol puede ocasionar dramático descenso en sus niveles de glucosa en sangre (hipoglucemia), debido a exceso de insulina, sobreesfuerzo físico o falta de alimentación adecuada. Así, exige reposo hasta que los valores de glucemia se estabilicen.

Lo ideal es que al concluir el tratamiento médico, el niño se reintegre lo más pronto posible a sus actividades habituales, ya que esto ayuda a su restablecimiento total.

Los padres deben evitar los casos innecesarios de ausentismo escolar. Asimismo, deben dar aviso a los profesores cuando se determine que el niño no podrá asistir a la escuela, e informar periódicamente sobre la evolución del tratamiento si éste debe prolongarse. La importancia de esta medida redunda no sólo en beneficio del pequeño enfermo, sino también en el del grupo, sobre todo en el caso de padecimientos contagiosos.

SyM - María Elena Moura

 

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