Estrés en niños, causa de conducta agresiva o rebeldía - SyM
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Estrés en niños, hasta qué grado es benéfico

Jueves 23 de marzo del 2017, 01:21 pm, última actualización

Ante grave peligro, todos reaccionamos sin pensar para salvarnos gracias al estrés, complejo proceso que involucra factores biológicos, psicológicos y socioculturales, al cual siempre ha tenido, erróneamente, connotación negativa, con mayor frecuencia cuando se enfoca al estrés en niños.

Estrés infantil
Estrés en niños, hasta qué grado es benéfico

"Contrario al significado que se le ha dado, en lo personal considero al estrés predominantemente positivo, al entenderlo como respuesta natural y espontánea que nos permite enfrentar o huir de alguna amenaza. Cuando esta manifestación es adecuada ayuda a mantener relaciones equilibradas con el medio y estímulos externos, pues una vez transcurrido el momento difícil resolvemos el conflicto; esto es lo que se conoce como eustrés", explica en entrevista para saludymedicinas.com.mx el Dr. Rolando Collado Ardón, profesor e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para afrontar o evadir un problema el organismo requiere energía; por ello, segrega adrenalina, sustancia que permite al corazón bombear más sangre y llevar azúcar a los músculos que harán esfuerzo al pelear o correr; además, aumenta el ritmo respiratorio para proveer mayor cantidad de oxígeno y se incrementa la secreción de hormonas que participan en el aprovechamiento de elementos energéticos.

Tales respuestas permiten llevar a cabo acciones que sorprenden por su magnitud, eficacia y oportunidad en situaciones riesgosas. Sin embargo, cuando la reacción hacia estos desafíos externos no es adecuada hablamos de distrés o estrés negativo, el cual, de acuerdo con el experto, puede manifestarse de dos formas:

  • Por defecto. El niño reacciona insuficientemente a los estímulos y sus defensas no logran protegerlo, por ejemplo, de alguna infección respiratoria; suelen detonarlo preocupaciones que el chico no es capaz de resolver, lo que ocasiona que se aleje de su familia, amigos y compañeros de la escuela. También se distrae, baja su rendimiento académico, pierde el apetito, sufre trastornos del sueño y temores sin motivo aparente.
  • Por exceso. El menor responde de manera exagerada hacia las provocaciones, lo que comúnmente es llamado "estrés", y significa que hay tensión generada por cierta situación que no se logra solucionar; este tipo de distrés agrava el conflicto, ya que se añade la angustia del fracaso. Ejemplos clásicos son las pataletas o berrinches, pues cuando el pequeño enfrenta problemas que no puede manejar, estalla en enojo contra sí mismo y sus padres, buscando solución y/o castigo.

¿Mi hijo lo experimenta?

Constantemente, padres y maestros observan en los niños respuestas equilibradas hacia los acontecimientos -por ejemplo, durante el juego, peleas y estudios-, pues resultan acordes a los estímulos que reciben, a la vez que les producen satisfacción porque resuelven cierto problema y los capacitan para enfrentar mayores retos. No obstante, hay ocasiones en que los chicos son víctimas del distrés, alteración que, a su vez, genera rebeldía, mala conducta e indiferencia. En estos casos, como los progenitores no pueden ayudar a sus hijos sufren similar trastorno, es decir, estrés negativo, el cual suele incrementar el problema en sus hijos, lo que genera especie de espiral que daña a todos los miembros de la familia.

"La experiencia nos indica que el niño que repentinamente presenta cambios en su carácter, conducta, estado de ánimo y hábitos de estudio experimenta situación estresante que no puede solucionar. Por ello, es conveniente elaborar diagnóstico integral, pues primero hay que descartar alguna enfermedad física y, después, evaluar las áreas psicológica, emocional, conductual y social. Luego, se determina la gravedad del trastorno y se establece el tratamiento, con el cual ayudamos al niño y sus padres a utilizar el estrés para recuperar la armonía y salud familiar", acota el entrevistado, asesor del Programa Universitario de Investigación en Salud de la UNAM, en la Ciudad de México.

¿Quiénes lo enfrentan mejor?

El temperamento está condicionado por la genética (herencia), y sobre él actúa la educación para conformar el carácter. "La de tipo informal (no escolar) que el chiquillo recibe, modela su forma de sobrellevar el estrés; así, cuando el ambiente es tranquilo, alegre y optimista, se cultiva el ser más que el tener, de forma que se disfruta lo que uno es y no se sufre por las carencias, permitiendo equilibrar reacciones ante estímulos externos. En cambio, el clima hostil y pesimista crea individuos con problemas de adaptación que suelen derivar en distrés, dando lugar a conducta agresiva, trastornos del sueño, sentimientos de culpa, autocastigo e insatisfacción con la vida", refiere el Dr. Collado Ardón.

A manera de conclusión, nuestro entrevistado indica que "la próxima vez que nos encontremos en una banqueta después de haber saltado al escuchar el ensordecedor claxon de un auto, pensemos que si no hubiéramos reaccionado en forma inconsciente, automática y global, habríamos sido atropellados. En este tipo de situación, el estrés nos salvó la vida, y puede ayudarnos más al conocerlo y hacerlo nuestro aliado".

SyM - Roberto Guzmán

 

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