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26 Marzo 2017 | Iniciar Sesión



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Niño gordito, ¿niño sano?

Lunes 30 de enero del 2017, 05:51 pm, última actualización.

Para buena parte de los mexicanos el mito de que un niño gordo es sano y está "lleno de vida" sigue teniendo vigencia, cuando en realidad el chico puede padecer obesidad, enfermedad que generalmente hereda de sus padres.

Obesidad, Sobrepeso

Si se buscan responsables de que el menor sufra de esta enfermedad, tendríamos que ubicar a sus padres, pues son ellos quienes transmiten a los hijos los malos hábitos alimenticios sin estar conscientes de la magnitud del problema. A través de la comida los padres expresan cariño y protección y, al mismo tiempo, la utilizan como premio o castigo, lo que conduce a los niños a sobrevalorar los alimentos.

Una referencia importante la marca una investigación de la Sociedad Mexicana para el Estudio de la Obesidad, que señala que si el padre y la madre son delgados, el niño tiene 25% de posibilidades de ser obeso, en tanto que si el papá tiene sobrepeso y la madre no, sus probabilidades crecen a 70%. En cambio, si la mamá es la que está excedida, llega a 80 % (porque generalmente es la responsable de decidir la compra de alimentos y la preparación de éstos), y cuando ambos padres son obesos, el niño tiene alrededor de 90% de probabilidades de repetir la enfermedad.

Los niños mexicanos no sólo se exceden en la alimentación, sino en el consumo de comida chatarra. Si a ello agregamos que su vida es cada vez más sedentaria, por las horas que pasan frente al televisor o la computadora, los trastornos fisiológicos se hacen presentes. Por ejemplo, manifiestan alteraciones físicas ortopédicas, como pie plano, rodillas anormalmente cercanas entre sí y desviación de la columna vertebral.

También se hacen evidentes trastornos genitourinarios, es decir, dificultades para orinar, además de aumento de colesterol y lípidos, y otros padecimientos respiratorios y cardiovasculares, que desaparecen cuando se corrige la obesidad. Su crecimiento igualmente se ve alterado, debido a la maduración ósea acelerada. Por otra parte, psicológicamente el chico resulta dañado, pues su autoimagen se degrada cuando es objeto de bromas e insultos, o es rechazado por familiares y compañeros, lo que lo conduce a frustración y aislamiento.

Es interesante saber que, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana para la obesidad y el sobrepeso, está prohibido el uso de cualquier medicamento para tratar ambos padecimientos en menores de 18 años. Lo único permitido para los infantes es el cuidado en las calorías ingeridas, aunado a constante ejercicio físico.

Los padres deben comprender que la alimentación del niño debe ser equilibrada en su contenido de grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales, siendo fundamental en la dieta carne y huevos.

Infórmate sobre la dieta más adecuada para tu familia, cambia tus hábitos alimenticios si reconoces que son desordenados y con ello darás el primer paso para evitar que alguno de tus hijos sea el clásico gordito bonachón que, más allá de burlas y chistes, sufrirá enfermedades asociadas a la obesidad.

SyM - Regina Reyna

 

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