Oído de nadador, infección en oídos en niños - SyM
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Niños, blanco de infección en oídos

Lunes 28 de noviembre del 2016, 11:53 am, última actualización

Suele suceder: las vacaciones se ven alteradas porque alguno de los chicos sufre fuerte dolor de oído debido a una infección por permanecer mucho tiempo en mar o alberca. Pero, ¿por qué no pasa en todos los niños? ¡Conoce la respuesta!

Niños, blanco de infección en oídos

Los médicos llaman coloquialmente "oído de nadador" a la presencia de otitis (inflamación del conducto auditivo) externa por causa de contacto con agua de mar o albercas por varios días. El problema es común en periodos vacacionales, siendo los niños quienes en mayor medida lo padecen, ya que se niegan a salir del agua.

Si bien puede hablarse de que el primer síntoma es intenso dolor (otalgia), no será raro que éste se agudice al mover la mandíbula y que por la inflamación llegue a disminuir considerablemente la capacidad de audición; son igualmente comunes fiebre y comezón, además de una secreción espesa y de mal olor.

¿Qué tiene que ver la higiene?

El problema es atribuido en muchos casos a agua de mar contaminada o albercas sucias, lo cual tiene cierto grado de certeza, pues en los ambientes acuáticos prolifera gran cantidad de microorganismos. No obstante, hay un factor más que favorece el desarrollo de otitis: la falta de cerumen en los conductos auditivos.

Tengamos en cuenta que por su contenido ácido, el cerumen o cerilla limita el desarrollo de bacterias y hongos, además de que su consistencia aceitosa sirve para proteger de la piel de todo el canal auditivo, de manera que al removerlo predispone al crecimiento de microorganismos que pueden llegar a penetrar las capas profundas de la piel.

Ahora bien, recordemos que los conductos auditivos externos tienen la forma de pequeño embudo, es decir, las cavidades que encontramos en el centro de las orejas son poco anchas en su entrada y van disminuyendo su calibre hasta terminar en lo que se denomina "pico de cuchara", angostándose junto a la membrana timpánica.

Cuando el chico, o cualquier persona nada, el canal se llena de agua y el cerumen actúa como esponja y, al mismo tiempo, como tapón. La piel del conducto comienza a arrugarse por la humedad, después tiende a abrirse y las bacterias (como el estafilococo epidermidis) que normalmente se encuentran en ella sin causar daño alguno, penetran a través de las heridas microscópicas y se vuelven patógenas oportunistas, causando infección en la piel que recubre al oído que, valga decirlo, es muy delgada, no tiene músculos ni otros tejidos que le sirvan de protección y se encuentra adherida al hueso.

Ni muy muy… ni tan tan

En pocas palabras, el oído debe contar con cerumen para que lo proteja, pero si se acumula y entra en contacto con el agua formará un tapón que impedirá la salida del líquido, y si es poco dejará la piel de la zona expuesta a virus y bacterias.

Así que la primera medida preventiva es mantener al oído limpio, eliminando el exceso de cerumen, pues, además de lo mencionado, de llegar a acumularse el tapón formado puede dificultar la audición. Nunca trates de retirarlo utilizando objetos como cotonetes, pasadores, cerillos, clips, llaves o la esquina enroscada de una servilleta, ya que de hacerlo provocarás que la cerilla sea empujada hacia adentro, lo que dificultará su salida; además, es muy probable que se perfore la delgada membrana que cubre al tímpano, dejándolo expuesto a posible infección de graves consecuencias.

La mejor manera de limpiar el conducto auditivo es mediante los siguientes pasos: ablanda el cerumen con 2 o 3 gotas de glicerina o aceite para bebé aplicadas con un gotero, en una acción que se puede llevar a cabo dos veces al día durante 4 ó 5 días; transcurrido este tiempo la cerilla se habrá reblandecido, por lo que se procede a recostar la cabeza en una almohada y verter en el conducto auditivo 2 o 3 gotas de agua oxigenada previamente calentada a temperatura corporal (37° C); este proceso debe hacerse con una jeringa de 3 mm, la cual debe vaciarse muy despacio (las burbujas de oxígeno aflojarán la cera del oído).

El líquido debe permanecer de 1 a 2 minutos dentro del oído, manteniendo la cabeza inclinada, para después incorporarla a su posición normal, de manera que fluya el agua, la cual arrastrará consigo la cerilla reblandecida, que se absorberá en un pedazo de algodón; la acción puede repetirse 3 ó 4 veces, hasta que consideres que el oído está limpio y se escucha mejor.

No dudes por ningún motivo visitar al especialista médico (otorrinolaringólogo) si la sensación de "oído lleno" persiste después de haberlo limpiado o si el pequeño siente mareo o dolor, pues podría ser un objeto extraño el causante del problema.

Toma en cuenta tres medidas importantes:

  • El cerumen está compuesto por ácidos grasos, susceptibles a disolverse con jabones y shampoos, por lo cual evita que los oídos entren en contacto con éstos durante el baño diario.
  • Una vez aseados los oídos debemos asegurarnos que no queden restos de agua en su interior.
  • Para no tener problemas de otitis al nadar en albercas o el mar, coloca tapones de algodón con vaselina o los fabricados especialmente para este fin en la entrada del conducto auditivo.

Cabe destacar que la infección no se manifestará a través de dolor sino hasta el tercer día en que ha habido contacto con el agua, y tendrá una duración aproximada de 21 días en su evolución normal. Para acortarla, es necesario la atención médica del otorrinolaringólogo, ya que el tratamiento puede incluir antimicrobianos, analgésicos, antiinflamatorios y aseo a fondo en la zona afectada, que sólo debe realizarlo un experto con los instrumentos adecuados.

Igualmente importante es señalar que la otitis también puede presentarse como consecuencia de infecciones en las vías respiratorias que derivan en catarro común, gripe, rinitis (inflamación de la mucosa de la nariz por efecto alérgico a polvo o polen) o sinusitis (inflamación en senos paranasales, que son cavidades ubicadas en los huesos que están alrededor de ojos y nariz), así como al padecer alergia que afecte los mismos órganos, ser fumador (incluso pasivo) o en los bebés, por el uso de chupón y tomar biberón estando acostados.

Finalmente, considera que una infección en el conducto auditivo somete al paciente a sufrir intenso dolor, dificultad para realizar movimientos de masticación por la inflamación de las articulaciones de la mandíbula, además de irritación de garganta y disminución de la audición.

Los chicos son quienes más disfrutan al estar en el mar y albercas, así que no les privemos de ese gusto y antes de salir de vacaciones no olvidemos que sus oídos requieren ser aseados para evitar malos, y dolorosos, ratos.

SyM - Regina Reyna

 

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