Causas por las que un niño miente - SyM
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Por qué mienten los niños

Jueves 16 de marzo del 2017, 05:22 pm, última actualización

Si reflexionamos un momento es muy probable que encontremos la respuesta a esta interrogante sin recurrir para ello a un estudio psicológico. Sin embargo, las consideraciones que ofrecemos servirán para entender que el niño mentiroso de hoy es el adulto mentiroso de mañana.

Mentira en infancia
Por qué mienten los niños

La mentira es en cualquier sociedad que se respete un hecho inaceptable, parte de una serie de actos como traición, engaño o difamación, y componente que se define como agravante en códigos penales, eclesiásticos, éticos y del orden civil.

Al igual que otro tipo de lastres sociales la mentira se transmite a los individuos desde temprana edad, pero es muy oportuno mencionar que no es lo mismo un engaño premeditado que una actitud infantil en la que se vivan y recreen mundos fantásticos que nada tengan que ver con la realidad.

Así, los niños menores de 7 años tienden a inventar su propio mundo, por lo que la mayoría de sus relatos serán una especie de invitación a participar en sus fantasías. Claro está que al hablar de un amigo imaginario o contar cómo vencieron a un oponente desde una nave espacial no tratan de engañarnos; es, si se quiere exagerar, una mentira inocente, sin premeditación y sin la mínima intención de obtener un beneficio de ello.

Sin embargo, aproximadamente a los 7 años las cosas empiezan a cambiar, ya que los niños tienen mayor conciencia de su entorno y son capaces de diferenciar entre la fantasía y la realidad. Así, se percata que es posible conseguir ciertos beneficios personales si se vale de ciertas mentiras, por ejemplo, asegurar que compró una golosina con una moneda que se encontró en la calle, cuando en realidad la sustrajo del bolso de su madre.

Yo miento, tu mientes…

Los niños, cada vez más despiertos y precoces, absorben muchos de los mensajes que reciben a través de los medios de información, los cuales, en gran porcentaje, distorsionan o tergiversan los valores tradicionales de la sociedad al presentar modelos a seguir que son exitosos y poseen gran bienestar sin importar que mientan o engañen constantemente.

Ante ello, la familia juega un papel fundamental en la educación del pequeño, pues será necesario que haya un contrapeso real basado en el ejemplo constante y en el cumplimiento de las reglas que se establezcan al interior del hogar.

Es importante acotar que las causas de las mentiras en niños son diversas, pero se pueden distinguir las siguientes como las más comunes:

  • Por imitación. Es común que los chicos aprendan a mentir si los padres lo hacen, pues vale decir que en esta etapa los infantes están formando su criterio y no será raro que si observan que la mentira es algo cotidiano en su familia lo tomen como lo más normal. Para ilustrar este punto, piensa en las veces que el niño debe decir "mi mamá no está" o "está dormida, no puede contestar" porque tú se lo pediste.
  • Por miedo. Se considera que es la causa más frecuente por la que un niño miente, debido a temor a la desaprobación o castigo de sus padres. Claro ejemplo al respecto es el del niño que miente acerca de sus calificaciones, pues sabe que sus padres se molestarán y le impondrán como pena la prohibición de ver televisión.
  • Ante la exigencia. En ocasiones, la obligación de cumplir con ciertas expectativas es tan grande que el niño prefiere mentir antes de defraudar la confianza depositada en él.

Signos de preocupación

Como ya se explicó, la gravedad de las mentiras dependerá de la etapa en que se encuentre el infante, por lo que aquellas que surjan como producto de la fantasía, juegos y aventuras tenderán a desaparecer con la madurez. Sin embargo, hay que recapacitar cuando se reconozca que el chico recurre frecuentemente al engaño, actitud que tal vez corresponda a una de las siguientes categorías:

  • Mentira patológica. Es la manera habitual en que un niño falsea la verdad para intentar persuadir y convencer a los demás de ciertos comportamientos, lo que a la postre se transforma en una forma normal de reaccionar.
  • Mentira neurótica. Se origina como producto de elevado nivel de ansiedad o temor en general. Un ejemplo es el del chico que miente constantemente y acusa a sus maestros de maltrato, cuando en realidad lo que quiere ocultar es deficiente aprovechamiento escolar.

Sin engaños es mejor

Es un hecho que los niños son altamente sensibles al trato que se les otorga, son auténticas "esponjas" que reciben mensajes de todas partes, aunque la información que proviene del seno familiar resulta decisiva para ellos. A continuación, algunas recomendaciones que ayudarán a que el niño comprenda el valor de la verdad y lo detestable y perjudicial que pueden llegar a ser las mentiras:

  • Di siempre la verdad. Utilizar mentiras para lograr que nuestros hijos hagan algo o acepten determinada situación es un error, por lo que más vale reconocer que una inyección (por ejemplo, la que se utiliza para aplicar una vacuna) le dolerá, pero explicándole al pequeño los beneficios que obtendrá.
  • Cumple tus promesas. No tener la suficiente coherencia en este aspecto es una de las causas más frecuentes de la decepción que los hijos sienten hacia sus padres; en cambio, si los progenitores son firmes y cumplen lo acordado, sea esto un castigo o algo que agrade al niño, lograrán que su imagen se fortalezca y que su palabra sea respetada. Los niños entenderán que lo que se le advirtió no es una mentira o engaño.
  • Apoya a tus hijos. Se ha mencionado ya que muchos niños tienden a mentir frecuentemente, lo que en ocasiones origina que los padres otorguen poca importancia a sus relatos y piensen que exageran cuando hablan de sus conflictos, la mayoría de ellos de tipo escolar. Es necesario que se investigue a fondo cuando un niño dice que es maltratado en la escuela, o si asegura que personas adultas tienen conductas incorrectas hacia él.
  • Nunca te burles de sus comentarios. Demuéstrale que crees en lo que dice y hazle sentir todo tu apoyo y amor porque de ello puede depender que se aparte a tiempo de una posible situación de peligro.
  • Enseña a tu hijo a no creer todo lo que se dice. La situación social de México se ha transformado de tal manera que difícilmente se puede confiar a ciegas en cualquier persona, eso lo sabe un adulto, pero para los niños (que están conformando su criterio) es más complejo entenderlo.

Por ello, la comunicación entre el pequeño y sus padres es fundamental para que reconozca que hay mucha gente que utiliza la mentira para causar daño. En este caso, no está de más establecer normas de seguridad (no aceptar regalos de extraños y no subir a vehículos con personas desconocidas, por ejemplo) y enseñarles a reconocer situaciones de riesgo y a pedir ayuda.

Como se puede apreciar, la conducta que adoptemos en el núcleo familiar es la base para que nuestros hijos se comporten adecuadamente en el ámbito social. Juzgar severamente a la mentira es digno de aprecio, pero debemos recordar que en ocasiones el contexto en que ésta se produce es un atenuante que debe tomarse en consideración.

SyM - Fernando González G.

 

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