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Púrpura, anomalías en la sangre

Martes 21 de enero del 2014, 03:26 pm, última actualización.

Una de las características del padecimiento conocido como púrpura es que con gran facilidad se forman moretones en distintas partes del cuerpo, los cuales rápidamente tienden a desaparecer. Se debe a trastornos en la sangre y afecta principalmente a los niños.

Púrpura, anomalías en la sangre

El nombre científico es púrpura trombocitopénica idiopática (PTI), enfermedad que se caracteriza por disminución considerable de plaquetas (elementos que intervienen en la coagulación de la sangre), por lo cual se presentan hemorragias en la piel que forman manchas de color violeta como los populares moretones (equimosis) o diminutos puntos rojos debajo de la piel que son el resultado de hemorragias muy pequeñas (petequia).

No es raro que además se produzcan encías sangrantes (gingivitis), hemorragias internas (regularmente del tracto digestivo y/o urinario), de la nariz y, con poca frecuencia, en cerebro y articulaciones (hemartrosis).

Retomando su origen, diremos que la causa de la disminución de las plaquetas es desconocida -por eso el nombre idiopática- y ocurre cuando los órganos inmunitarios producen anticuerpos contra las propias plaquetas, lo que hace que el bazo (órgano participante en la depuración de sustancias del organismo) las reconozca como células extrañas y las destruya.

Sin embargo, hay casos en que pueden identificarse sus causas, entre las que destacan la administración de ciertos medicamentos a los que se es ser alérgico, infecciones o embarazo. En los niños generalmente aparece tras un ataque de virus, y es más común entre los 2 y 9 años de edad.

Laborioso diagnóstico

Reconocer la presencia de PTI no es tarea fácil, pues requiere diferentes pruebas, entre ellas historia clínica, exploración física y recuento sanguíneo completo, en el cual se lleva a cabo la medición del tamaño, número y madurez de las diferentes células sanguíneas (sobre todo plaquetas).

Asimismo, se practica otro tipo de exámenes de sangre para medir el tiempo de hemorragia, así como de orina, a fin de reconocer posibles infecciones. Igualmente, deberá hacerse minuciosa revisión de los medicamentos del paciente para saber si alguno de ellos es el responsable de la disminución de las plaquetas. Algunas veces, el especialista médico de la sangre (hematólogo) realizará aspiración de médula ósea para evaluarla y descartar cualquier célula anormal que se pueda estar produciendo.

De acuerdo a sus características, e incluso a la edad en la que se presenta, la púrpura puede clasificarse en:

Aguda. Es la forma más común del trastorno, y se presenta con más frecuencia en niños entre 2 y 6 años, la cual puede seguir a una enfermedad producida por virus, como varicela. Normalmente, tiene un inicio muy repentino y, por lo general, los síntomas desaparecen en menos de seis meses (a menudo en unas cuantas semanas) y no vuelve a presentarse.

Crónica. Se da a cualquier edad y las manifestaciones pueden durar por lo menos seis meses y prolongarse por varios años. Los adultos padecen esta forma de la enfermedad con mayor frecuencia que los niños, pero afecta también a adolescentes, siendo las mujeres quienes la sufren con más frecuencia -se estima que es el doble de los casos que los hombres-. Tiende a reaparecer a menudo y necesita seguimiento continuo por el hematólogo.

El tratamiento para la púrpura depende del diagnóstico médico, pero generalmente se consideran las siguientes medidas:

Esteroides. Fármacos que ayudan a prevenir la hemorragia disminuyendo la velocidad de la destrucción de las plaquetas, generando aumento en el recuento de éstas en 2 a 3 semanas. Los efectos secundarios pueden incluir cambios de humor, irritación del estómago, aumento de peso, hipertensión y acné.

Gammaglobulina. Proteína que contiene gran cantidad de anticuerpos para reducir velozmente la destrucción de las plaquetas. Su administración es vía intravenosa y funciona más rápidamente que los esteroides (en 24 ó 48 horas).

Inmunoglobulina Rh. Este medicamento detiene temporalmente el proceso de destrucción de las plaquetas por el bazo; el paciente necesariamente debe ser Rh positivo para tener el efecto deseado.

Esplenectomía. Se denomina así a la intervención quirúrgica en la que se extirpa el bazo, lo cual se considera cuando este órgano destruye desmedidamente las plaquetas.

Una variante de púrpura es la denominada de Schonlein Henoch, la cual se caracteriza por inflamación de los pequeños vasos sanguíneos en piernas y región glútea -fácilmente identificables-, además de dolor abdominal tipo cólico, localizado alrededor del ombligo. Sin embargo, el problema puede llegar a afectar a los riñones, siendo la presencia de sangre en la orina uno de los signos que informa de su existencia.

Su origen es desconocido y afecta con más frecuencia a niños del sexo masculino entre 2 y 11 años. Su diagnóstico se basa en pruebas minuciosas, similares a las que requieren cuando se busca identificar la PTI, pero se tendrá más detalle en los exámenes de orina para reconocer posibles infecciones o insuficiencia renal (en riñones).

Generalmente se trata de una enfermedad que tiende a desaparecer con el tiempo, pero que requiere evaluaciones periódicas y reposo, analgésicos, dieta baja en sodio (en caso de pérdida de proteínas) y, en algunos casos, el uso de corticoides (derivados de la cortisona).

Aunque desagradables y molestos, los moretones sin causa aparente pueden ser signo de algún problema importante, de manera que a la menor sospecha acuda de inmediato al médico para descartar cualquier anomalía o para tomar las medidas que impidan que la complicación crezca. 

SyM - Raúl Serrano

 

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