Cómo rehabilitar a un niño con sordera o hipoacusia infantil - SyM
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Cómo rehabilitar a un niño sordo

Martes 11 de abril del 2017, 04:22 pm, última actualización

Los niños con escasa capacidad auditiva (hipoacusia) tienen la posibilidad de recibir atención especializada que les permita desarrollar su potencial; empero, para que esto ocurra son necesarios un diagnóstico oportuno y la colaboración estrecha entre padres y médicos.

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Para muchas personas hablar de sordera infantil es sinónimo de aislamiento, incapacidad para adquirir ciertas habilidades y un largo y difícil aprendizaje cuyo fruto es, en el mejor de los casos, la pronunciación de algunas frases articuladas con dificultad.

No obstante, el panorama es muy distinto. Aunque debemos reconocer que aún falta mucho para mejorar las condiciones de estos chicos, en la actualidad existen notables avances en el conocimiento de los problemas que afectan el sistema auditivo y en la aplicación de terapias educativas y recursos tecnológicos novedosos, los cuales en conjunto permiten suponer un futuro más halagador.

Expertos hablan sobre la hipoacusia

Tuvimos la oportunidad de conocer los puntos de vista de dos expertos en la materia: el Dr. Andrés Sánchez González y el Dr. Javier Dibildox Martínez, miembro y fundador del comité editorial de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, A. C. (Fesormex), respectivamente, la cual trabaja en favor de la rehabilitación de niños con problemas de audición.

Por principio, el Dr. Sánchez comenta que "el nombre correcto para esta condición es hipoacusia, no sordera, y la más común es de origen congénito (desde el nacimiento), ya sea por malformaciones en el oído interno, o bien, como consecuencia de deficiencias en la alimentación de la madre o procesos infecciosos durante el embarazo (rubéola, herpes, toxoplasmosis, citomegalovirus, sífilis)".

Vistos a detalle, los factores de riesgo incluyen malformaciones craneofaciales, nacimiento prematuro con peso menor a 1.5 kg, meningitis (infección de las meninges o tejido que recubre el cerebro y médula espinal), exposición a sustancias ototóxicas (que dañan el oído), sufrimiento fetal (cuando el bebé no recibe el oxígeno o alimento que requiere) o antecedentes familiares de este problema.

Por su parte, el Dr. Dibildox explica que la hipoacusia es el principal desorden sensorial en los seres humanos. "Aproximadamente 1 a 3 de cada mil niños padecen sordera profunda al nacer o la desarrollan durante la infancia, y uno de cada mil menores la adquieren antes de la edad adulta. También cabe señalar que la hipoacusia congénita puede presentarse incluso en recién nacidos de aspecto normal y que 50% de las sorderas infantiles son de origen genético, 25% son provocadas por factores infecciosos o tóxicos y en 25% no se encuentra la causa".

En cuanto al diagnóstico del padecimiento, el experto señala que en la actualidad existen diferentes pruebas para valorar con eficacia la audición del niño, aun cuando esté dormido, y que las más comunes son las llamadas evaluación de emisiones otoacústicas y la audiometría de potenciales evocados auditivos del tallo cerebral. Empero, quizá la mayor dificultad para el diagnóstico y tratamiento de este padecimiento no está en los procedimientos médicos, sino en el ámbito familiar.

Generalmente, narra el Dr. Dibildox, la primera respuesta de los padres ante la sordera infantil "es de asombro e incredulidad, pues no pueden aceptar que su hijo no oiga. Muchas veces abandonan el consultorio cuando reciben el diagnóstico y, por desgracia, empiezan un ‘peregrinar’ por consultorios médicos, amigos, comadres o charlatanes, quienes con frecuencia vierten opiniones sin fundamento científico que lo único que logran es perder meses o años muy valiosos, privando al niño del beneficio de recibir una rehabilitación oportuna y bien dirigida".

En este tenor, explica Sánchez González, el especialista que diagnostique, sea otorrinolaringólogo o audiólogo, "debe apoyar a los padres y explicarles los beneficios de la rehabilitación temprana, ya que ésta le permitirá al pequeño gozar de adecuada adaptación con su medio, de acuerdo a los niveles de educación y aprendizaje que vaya alcanzando".

Proceso educativo de un niño con sordera

Es evidente que el tratamiento contra la hipoacusia infantil dependerá de la causa de su problema y gravedad, pero a pesar de ello es posible esbozar las pautas que se llevan a cabo para educar a un niño con sordera.

El Dr. Javier Dibildox indica que lo más importante es que el niño use un aparato auditivo externo constantemente, el cual se complemente con terapia de lenguaje durante tiempo prolongado. "Debemos explicar a los padres que sólo los pequeños que no oyen son los que no aprender a hablar y que los primeros años de vida son los más importantes para adquirir el lenguaje. Sabemos que cuando estas medidas se inician después de los 7 años de edad, los resultados suelen ser muy malos".

Vale la pena recordar que los seres humanos requerimos el lenguaje para comunicarnos y relacionarnos con nuestro entorno, además de que sin él se complican procesos mentales como memoria y comprensión. De ahí la importancia de apoyar al niño con hipoacusia en su adquisición.

Así, señala el experto, una vez que se adapta un aparato auditivo "se inicia la estimulación temprana, en la que participan un terapista de lenguaje y los padres; el proceso es largo y se orienta al reconocimiento de sonidos puros y articulados. La enseñanza se auxilia en técnicas que permiten ‘leer los labios’, a fin de correlacionar el sonido y el movimiento labial para integrar las palabras. Este proceso es individual, de acuerdo con las habilidades y capacidad intelectual del niño".

Al respecto, el Dr. Andrés Sánchez aclara que la educación especial también puede valerse de lenguaje a señas y que en ocasiones el proceso estará auxiliado por expertos en audición (audiólogo) y el habla (foniatra). "Otro recurso son las instituciones especiales, pero en todo caso la idea es que el niño se acople a los centros escolarizados normales y a su comunidad para que su desarrollo no se altere".

Aunque ambos expertos coinciden en que el seguimiento médico de los pacientes será importante y variará de acuerdo con las características de cada caso, es de vital importancia que los progenitores participen activamente en el proceso de rehabilitación.

Dibildox Martínez puntualiza: "Si los padres no entienden el problema y no siguen las indicaciones de los especialistas, el niño no progresará. En diversos estudios se ha mostrado que los chicos con un progreso más rápido y satisfactorio son casi siempre los que tienen el apoyo de sus papás, quienes vigilan que el uso del aparato auditivo sea cotidiano y participan con el chico en las tareas de rehabilitación. Por desgracia, en muchas familias la carga de la rehabilitación recae sólo en la madre".

Detección a tiempo de la hipoacusia infantil

Al abordar el tema de la sordera o hipoacusia infantil nunca está de más insistir en la importancia del diagnóstico e intervención oportunos. Sencillamente, explica el Dr. Sánchez, "este punto determina la pronta regularización del paciente para no contravenir su aprendizaje y desarrollo en general, de modo que, si no se actúa a tiempo, al niño se le condena a una vida de aislamiento".

Siendo más específico, el Dr. Javier Dibildox comenta que la función auditiva es indispensable para el desarrollo cognoscitivo (de las facultades mentales) a partir de los 6 meses de edad; sin embargo "la mayoría de los niños con hipoacusia grave son diagnosticados tardíamente, alrededor del tercer año de vida. Si insistimos tanto en el diagnóstico temprano de la sordera es porque gracias a él tenemos mejores posibilidades de que el niño desarrolle su potencial, pues cuando la intervención ocurre de manera tardía, la calidad del lenguaje es generalmente muy pobre".

Al preguntarle cómo pueden detectar los padres la sordera y qué deben hacer, el Dr. Sánchez explica que las señales de alerta habituales son que el niño no responde a estímulos auditivos, música o ruidos, no reacciona ante la voz o no despierta al escuchar sonidos fuertes. "Los progenitores que observen esto deben acudir de inmediato a revisión médica y, aunque el pediatra es su primer contacto, es sumamente importante la intervención del otorrinolaringólogo y del audiólogo".

Sobre este punto, el Dr. Dibildox aclara: "Uno de los grandes errores que cometemos los médicos es no hacer caso a la madre o al padre. Muchas veces, cuando reportan un problema de audición del niño, el pediatra les dice que su bebé es muy pequeño y hay que esperar a que crezca para darle la oportunidad de desarrollar el lenguaje. Esto no debe ser así y, siempre que los padres, maestros o familiares sospechen que el niño no oye, se debe comprobar si hay o no daño en la audición".

Finalmente, los especialistas concuerdan que en la actualidad existen recursos médicos y tecnológicos para que los niños con hipoacusia sean rehabilitados, ya que hay importantes desarrollos en cuanto a terapia de lenguaje, aparatos auditivos e implante coclear (prótesis auditiva que sustituye las funciones del oído externo, medio e interno); sin embargo, los aspectos que todavía obstaculizan esta labor son el sociocultural y el económico.

Si desea más información sobre problemas del sentido auditivo, puede buscar la asesoría de Fesormex; su página en Internet: www.fesormex.org.mx.

SyM - Rafael Mejía

 

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