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Cuidado de las enfermedades eruptivas

Martes 20 de junio del 2017, 12:03 pm, última actualización.

Padecimientos como varicela, sarampión y rubéola transcurren entre fiebre, granitos e intensa comezón, antes de desaparecer por completo. No suelen ser peligrosas, pero requieren ciertas consideraciones y vigilancia médica.

Enfermedades exantemáticas o eruptivas, Erupción en la piel
Cuidado de las enfermedades eruptivas

Fiebre, ardor y piel enrojecida alrededor de ronchas, manchas o vesículas son síntomas sumamente molestos para cualquier niño, por lo que ocasionan ausentismo escolar y alarma en los padres. No obstante, son alteraciones típicas de enfermedades exantemáticas o eruptivas, muy comunes en la infancia.

Se trata de padecimientos como sarampión, varicela, rubéola, roséola, quinta enfermedad, escarlatina, pitiriasis rosada y viruela, las cuales habitualmente manifiestan sus primeras señales a través de la piel, precisamente, con erupción o exantema.

A grandes rasgos, las características de las enfermedades eruptivas son:

  • Sarampión. Se inicia típicamente con fiebre (a menudo hasta de 39 ó 40º C), tos, estornudos, ojos llorosos, dolor e inflamación de garganta, y erupción en la piel 2 a 4 días más tarde (generalmente en la frente, en la línea de implantación del cabello). Las primeras lesiones cutáneas consisten en finas manchas rojas en el rostro que se extienden al tronco, brazos y piernas. Las áreas enrojecidas se hacen más grandes y suelen permanecer una semana. Asimismo, en el recubrimiento de la parte interna de las mejillas pueden surgir pequeñas manchas blancas.

Es importante mencionar que ante cualquier sospecha de que el menor sufre sarampión, es indispensable acudir al médico, ya que puede complicarse y generar trastornos graves, como neumonía, encefalitis (irritación e inflamación del cerebro) o infección bacteriana.

  • Varicela. Aparecen manchas rojas en la cara y/o pecho que provocan comezón, las cuales se diseminan a brazos y piernas, y rápidamente se llenan de cierto líquido claro hasta formar ampollas (vesículas), las cuales se rompen y convierten en costras. El brote de nuevas erupciones se repite a lo largo de 4 a 5 días. Acompañado de fiebre, secreciones nasales o tos, el periodo de contagio de este padecimiento dura hasta que las erupciones han formado costras.

Es preciso acudir al médico para recibir el diagnóstico y tratamiento oportunos, particularmente si el exantema afecta a los ojos y se acompaña de tos o falta de aire, o bien, en caso de que se presente dos veces en la misma persona o después de haber recibido vacuna o inmunización.

  • Rubéola. Transmitida por la inhalación de gotitas de saliva que llevan el virus causante, se trata de infección leve cuyo periodo de incubación puede prolongarse por 2 a 3 semanas. El paciente es contagioso durante una semana antes de que se presente el brote (exantema), el cual, por cierto, al ser poco llamativo suele pasar desapercibido para los padres.

Se caracteriza por una erupción de color rosa que inicia en el rostro, tronco, brazos y piernas; desaparece en 3 a 5 días (no dura más de 1 día en cada parte del cuerpo donde se manifiesta). Asimismo, una vez que se tuvo la afección, el menor suele quedar protegido (inmune) para toda la vida.

  • Roséola. La señal de inicio es, en la mayoría de los casos, fiebre elevada y súbita que dura hasta 3 días; una vez que ésta desaparece, se presenta erupción en el tronco y cuello que permanece algunas horas o días. Se trata de trastorno provocado por virus que afecta a niños de entre 6 meses y 3 años (aunque en ocasiones también se manifiesta en adultos), el cual se transmite a través del sistema respiratorio.
  • Quinta enfermedad. Con esta afección aparecen placas rojo brillante, levantadas, en ambas mejillas, lo que da la apariencia de haber sido abofeteado. Durante los siguientes días se desarrolla erupción de color rosa en brazos, tronco, muslos y nalgas. Cabe señalar que el exantema puede desaparecer y reavivarse hasta por 3 semanas, además de que algunos niños presentan leve fiebre y síntomas similares al resfriado.
  • Escarlatina. Se produce por la invasión, a través de la garganta, de bacteria (estreptococo) que libera cierto veneno, llamado toxina, el cual circula por la sangre y es responsable de la fiebre y el salpullido que aparece en cuello, tronco y abdomen hasta llegar a las extremidades; las amígdalas se inflaman y la lengua adquiere aspecto rojo brillante y se cubre con una película blanquecina que al desprenderse la deja con apariencia de fresa.

A menudo, el área más afectada se sitúa por arriba de las axilas e ingles. A su vez, el pequeño experimenta dolor de cabeza y garganta, fiebre y escalofrío. Suele desaparecer en el transcurso de 3 días. Si bien en alguna época esta afección fue bastante común en la población infantil, hoy día es rara.

  • Pitiriasis rosada. Se manifiesta con erupción leve que provoca comezón, principalmente en el tronco, y tiene forma de placas rosadas con el centro amarillento, bordes sobreelevados y rojizos, así como leve descamación, por lo cual el pequeño se muestra irritable. El cuadro suele iniciar como una gran mancha (placa anunciante) en un brazo, pierna o el tronco. Después de varios días, el exantema se extiende a otras partes del cuerpo, y termina por despellejarse (la erupción puede durar de 3 a 12 semanas; rara vez regresa).

Aunque la causa no está claramente identificada, se sabe que la pitiriasis rosada puede deberse a una infección viral.

  • Viruela. Fue enfermedad viral muy infecciosa que se diseminaba en epidemias, causando la muerte de gran parte de sus víctimas. Originaba dolor de cabeza intenso, fiebre y exantema rojo con vesículas que dejaban cicatrices. Actualmente, ha sido erradicada gracias a la vacunación a nivel internacional.

Conocer la manera en que surge la erupción o exantema, permite a padres o tutores saber que en cualquier caso, es preciso acudir al médico para recibir el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado, así como para disminuir las molestias del pequeño y evitar cualquier complicación.

Finalmente, cabe señalar que existen vacunas que protegen contra estas enfermedades eruptivas, las cuales son parte del programa de inmunización para la población mexicana, por lo que todo niño debe recibir la dosis correspondiente.

Señales comunes de enfermedades exantemáticas

Con el propósito de diagnosticar la enfermedad exantemática o eruptiva, el médico toma en cuenta los siguientes datos:

  • Momento de aparición, distribución corporal, duración y recurrencia del exantema o erupción.
  • Síntomas (fiebre, congestión nasal, tos, dolor de garganta, vómito, diarrea, inflamación de los ganglios, malestar articular, etcétera).
  • Factores externos: vacunaciones en días previos, administración de medicamentos, estación del año, contacto con plantas, animales o sustancias, exposición solar, uso de ropa o zapatos nuevos, enfermedades previas y/o trato con hermanos o familiares enfermos.
  • Elementos que predisponen: antecedentes familiares o personales, por ejemplo, de trastornos de la piel con síntomas similares.
  • Estado de inmunización del niño (vacunas administradas).

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