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13 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Dieta cetogénica, para ayudar a niños con epilepsia

Martes 11 de abril del 2017, 03:25 pm, última actualización.

Hace más de 80 años se comprobó que si niños con epilepsia siguen un estricto régimen alimenticio en el que consumen más grasas que frutas, vegetales y carne, tendrán menos crisis convulsivas. Durante años la dieta dejó de usarse, pero recientemente se reconoce como importante recurso en el tratamiento de este problema.

Dieta cetogénica, Epilepsia en niños
Dieta cetogénica, para ayudar a niños con epilepsia

Para funcionar de manera normal, el cerebro cuenta con millones de diminutos cables (conexiones nerviosas) que conducen electricidad y que actúan como enlaces entre todas las neuronas. Cuando alguien padece epilepsia dichos vínculos trabajan en forma deficiente, teniendo como consecuencia que la comunicación se interrumpa dando lugar a crisis convulsivas o ataques.

Las principales causas por las que esto se presenta son lesiones, infecciones, malformaciones y tumores cerebrales, embolias, falta de oxígeno al nacer y herencia. Sin embargo, el padecimiento es curable en muchos casos, mientras que en otros se controla adecuadamente mediante el uso de medicamentos apropiados; entre 10% y 15% de los pacientes son de difícil manejo, quienes incluso pueden ver deterioradas algunas funciones cerebrales, sobre todo en el aspecto intelectual.

La Neurología, especialidad médica dedicada al la salud del cerebro, reconoce dos tipos de crisis epilépticas: parciales o focalizadas, cuando la descarga ocurre en un lugar bien delimitado del órgano, y generalizadas, en caso de que sucedan en forma simultánea en todo el encéfalo.

A su vez, el problema puede manifestarse de diversas formas, que van desde breves y sutiles ausencias, en las que el paciente sufre descargas generalizadas durante las que se “desconecta” durante algunos segundos de su entorno —por lo regular se presenta en niños o adolescentes—, o bien crisis más complejas, en las que la persona afectada traga saliva, sujeta objetos, se echa a correr o habla sin sentido.

No obstante, el hecho más común en un enfermo de epilepsia son las convulsiones, donde el afectado pierde la conciencia bruscamente, pierde el equilibrio, luego se pone rígido y tiene dificultad para respirar, tiene sacudidas rítmicas en las cuatro extremidades y no es raro que produzca demasiada saliva, pierda el control de orina y se muerda la lengua; al concluir la crisis, luego de 1 ó 2 minutos, la persona queda exhausta, confusa, somnolienta y con dolor en todo el cuerpo. Lamentablemente, se estima que alrededor de un tercio de los pacientes con epilepsia no controlan satisfactoriamente las crisis, a pesar de recibir un tratamiento farmacológico adecuado.

Modificar la dieta ayuda

La dieta cetogénica no es nueva, fue diseñada por el Dr. Samuel Livingston y su empleo en pacientes con epilepsia —preferentemente niños— se remonta a 1920, en Estados Unidos, aunque dejó de usarse al surgir innovadores medicamentos con el mismo fin.

Sin embargo, desde hace una década es motivo de investigación entre la comunidad neurólogica y ahora se contempla nuevamente como parte del tratamiento médico para la epilepsia. Consiste en el mayor consumo de grasas y menor de hidratos de carbono (azúcar, harina, arroz y papas, entre otros) y proteínas.

Para explicar su funcionamiento, consideremos que nuestro organismo obtiene su energía preferentemente de los carbohidratos, y al quitárselos busca que las grasas sean su “combustible” y las digiera, produciendo con ello los llamados cuerpos cetónicos (o cetonas), los cuales aumentan la acidez de la sangre contribuyendo a mejorar el control de cualquier tipo de crisis epiléptica.

Es muy importante destacar que los niños —de 1 a 8 años de edad— candidatos a dieta cetogénica son hospitalizados durante los días o semanas a las que se someten a tal régimen, pues deben permanecer bajo estricta vigilancia, ya que la dieta puede traer trastornos clínicos importantes, por ejemplo, colesterol alto, falta de vitaminas, hierro, calcio, bajas defensas y/o pérdida de peso.

Pese a que hay diversas variantes de la dieta, todas se apoyan en el principio de la original, la cual señala que por cada gramo de hidratos de carbono y proteínas deberá administrarse cuatro gramos de grasa. El régimen se diseña en 3 comidas diarias (desayuno, comida y cena), tomando en cuenta las preferencias del niño de acuerdo a los grupos básicos de nutrientes:

  • Proteínas: carne, pescado, pollo, huevo y queso.
  • Hidratos de carbono: vegetales y frutas.
  • Grasas: mantequilla, aceites, mayonesa, margarina y crema (con concentración de grasa mayor al 40%).

No habrá restricciones para sal, pimienta, esencias y endulzantes bajos en calorías; a su vez, los líquidos libres de azúcar, son controlados y calculados teniendo en cuenta los requerimientos mínimos.

Cabe destacar que una vez que se inicia la dieta cetogénica se sugiere mantenerla por lo menos durante seis meses. Si no ocurre mejoría de las convulsiones en este tiempo la dieta probablemente no sea efectiva, pero cuando lo es, se debe mantener por un período aproximado de tres años. Si el niño logra un control completo de las convulsiones y los análisis posteriores reflejan que su estado es normal, se comienza gradualmente a disminuir la relación cetogénica.

Muchos cuidados

Los estudios en cuanto a la eficacia de la dieta cetogénica en el tratamiento de epilepsia no han concluido, pero los resultados mostrados hasta ahora son muy alentadores; ejemplo de ello es lo reportado por el Pediatric Epilepsy Center en el Hospital Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos), el cual señala que después de 31 meses de seguimiento a 58 pacientes hay mejoría del control de crisis en 67% de los casos, siendo 38% con disminución a menos del 50% y 29% con control completo de crisis.

Ahora bien, debemos destacar igualmente que el régimen cetogénico no está libre de efectos colaterales, y que se han reportado casos de reducción significativa de la masa ósea (debido a la disminución del calcio depositado en los huesos), formación de cálculos renales, adelgazamiento del cabello y caída del mismo, complicaciones cardiovasculares asociadas a aterosclerosis (depósito de grasa en las paredes de las arterias), así como alteraciones en el estado de conciencia, que pueden llegar hasta el estado de coma.

Asimismo, cabe mencionar que el éxito de la dieta cetogénica depende de varios factores, pero primordialmente es resultado de la participación de un equipo médico multidisciplinario, compuesto por neurólogo infantil, pediatra nutricionista y/o clínico con orientación neurológica, psicólogo y un grupo de enfermería especializado, así como de la gran motivación por parte del paciente y la familia para iniciar y mantener el rigor que la dieta exige.

Finalmente, es muy importante dejar claro que si bien la famosa dieta del Dr. Atkins es también reconocida como cetogénica (igualmente genera cetonas), las utilidades son muy distintas, puesto que la primera se enfoca a bajar de peso y la segunda a la aplicación terapéutica para el tratamiento de epilepsia.

SyM - Raúl Serrano

 

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