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Maniobra de Heimlich, abrazo que salva vidas

Niños, bebés y adultos pueden ser víctimas de ahogamiento en caso de que saliva, comida o algún objeto bloquee la entrada de aire a los pulmones. Aunque a veces basta con toser para que la respiración se reanude, en ocasiones se requiere la maniobra de Heimlich para salvar la vida.

Epiglotis, la responsable

La causa de ahogamiento es simplemente la naturaleza de la anatomía humana, pues la boca es una abertura que se encuentra conectada tanto al sistema digestivo (esófago) como al respiratorio (tráquea); de modo que el acceso a cualquiera de estas vías es controlado por un cartílago llamado epiglotis, el cual actúa como compuerta.

Así, una distracción, tratar de hablar mientras se come y alimentarse mientras se está acostado o en movimiento pueden causar que la epiglotis, en vez encaminar la comida hacia el esófago la dirija hacia la tráquea, generando obstrucción parcial o total de la entrada de aire. Por ello, no es exageración afirmar que en todo caso de ahogamiento la vida corre peligro.

Ahogamiento, generador de angustia

Las reacciones ante un evento de ahogamiento dependen del tipo de obstrucción:

Cualquier tipo de ahogamiento o asfixia es más grave cuando ocurre en niños pequeños, personas de edad avanzada y enfermos, pero en todo caso se debe actuar con prontitud, ya que un individuo que ha dejado de respirar durante 4 ó 5 minutos puede sufrir lesiones graves en los centros nerviosos del cerebro.

Maniobra de Heimlich

Esta técnica de primeros auxilios fue propuesta en 1974 por el médico estadounidense Henry J. Heimlich y a una semana de darse a conocer sirvió para salvar a una víctima de ahogamiento; desde entonces ha demostrado su efectividad siempre que se realiza de manera adecuada, siguiendo estos pasos:

  1. Para auxiliar a una persona que se está ahogando, deberás colocarte detrás de ella (ambos deben estar de pie) y rodear con sus brazos la cintura de la víctima.
  2. Coloca tu pulgar dentro de tu puño haciéndolo sobresalir levemente por encima del dedo índice; enseguida pon la mano empuñada contra el estómago del afectado, arriba del ombligo y debajo de las costillas, ejerciendo presión con el dedo pulgar sobre el abdomen.
  3. Con la otra mano sujeta firmemente aquella empuñada hasta formar un puño más grande y fuerte con ambas manos.
  4. Acto seguido, empuja con fuerza y brevemente hacia arriba con el puño formado.
  5. Esta acción obligará a la víctima a expulsar aire de los pulmones, de manera que el objeto atorado sea empujado. Repite la operación hasta que la respiración sea posible.

 

Existen variaciones de la maniobra de Heimlich para las distintas situaciones que se pudieran presentar:

¿Qué NO hacer en casos de ahogamiento?

Evita a toda costa golpear en la espalda a alguien que tiene un objeto atorado, pues en vez de expulsar al agente obstructor puede afianzarlo en la garganta.

Tampoco es conveniente hacer reír a la víctima o intentar extraer el objeto causante de ahogo con los dedos, debido a que el resultado podría ser contraproducente.

Finalmente, hay que tener en cuenta la importancia de conocer y difundir esta sencilla técnica de primeros auxilios entre tus seres queridos, ya que los especialistas afirman que la mayoría de casos mortales de asfixia pudieron haberse evitado si los afectados o quienes les acompañaban en ese momento hubieran conocido la maniobra de Heimlich.