Sexualidad: kilos de más, ¿sexo de menos?

  • SyM - Karina Galarza Vásquez
Sexualidad y obesidad
El peso corporal no debe definir nuestra vida sexual.

La sexualidad satisfactoria no está condicionada a cuerpos esculturales o de modelo, pero sí a la educación y ambiente en que nos desarrollamos.

Con frecuencia se cree que el éxito en amor y sexo se asocian a poseer silueta delgada y bien formada, en el caso de las mujeres, y músculos, en el caso de los hombres, y que quienes tienen unos kilos de más, están destinados a no tener pareja y mucho menos vida sexual activa y plena.

Por tal razón, debe hacerse hincapié en que lo verdaderamente relevante son los sentimientos, valores y cultura de una persona, y no una figura esbelta que tarde o temprano se perderá con el paso de los años.

Problemas a la vista

El sexo placentero no depende de cuerpos torneados, pero hay que considerar que el sobrepeso representa un factor de riesgo cardiovascular, pero se da únicamente en casos de obesidad y no en aquellos donde sólo se presentan unos kilos de más, lo cual hay que saber diferenciar.

La obesidad disminuye la resistencia del corazón y arterias, lo que puede derivar en enfermedades cardiacas, hipertensión arterial y disfunciones sexuales.

Rinna Riesenfeld, terapeuta sexual y directora de la librería El Armario Abierto, indica que el acto sexual acelera todos los signos vitales (función respiratoria, latidos cardiacos, presión arterial y temperatura), por lo que una persona con obesidad podría provocar que su corazón trabaje hasta 30 veces más, debido a que requiere mayor cantidad de sangre, aire y presión, lo que representa cierto peligro.

En la parte fisiológica, la mujer con obesidad puede experimentar alteraciones en la ovulación y ciclo menstrual, favoreciendo infertilidad y formación de quistes en ovarios. En el hombre, los espermatozoides contienen mayor cantidad de grasa, lo que los hace poco viables para la fecundación. Asimismo, el exceso de peso condiciona disfunción eréctil y cáncer de próstata.

Sumado a lo anterior, expertos han señalado a la obesidad como mecanismo de defensa que algunas personas usan por miedo al placer: se empeñan en engordar para no ser deseables.

Mundo estereotipado

El sobrepeso afecta a ambos géneros, pero la realidad es que la sociedad se inclina más a remarcar los cánones de belleza en la mujer, por lo que toda vez que las características físicas no corresponden a ellos, las personas tienden a no sentirse atractivas ni capaces de generar deseo sexual.

Actualmente y de manera afortunada, la cultura está rompiendo esquemas y con mayor frecuencia podemos escuchar que "en gustos se rompen géneros", gracias a que las personas le están dando más importancia al aspecto sentimental y emocional que al físico.

Lo que sí importa

A pesar de que los estereotipos están a la orden del día, cada vez más personas se están dando cuenta de que se restringen a sí mismos y sobre todo a su vida sexual, por complejos que al final del día no tienen relevancia, ya que todo es cuestión de actitud.

¿Qué es lo que nos hace atractivos? La seducción, mirada, movimientos, forma de hablar y relacionarnos con esa persona que llama nuestra atención.

Con actitud y autoestima se puede conquistar hasta a la persona menos pensada, tus valores son lo que realmente cuenta, y estar conforme con tu apariencia y cuerpo –siempre y cuando sea saludable- es algo primordial para reforzar la confianza en un@ mism@.