Terapias para leucemia mieloide crónica - SyM
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La lucha contra la leucemia mieloide crónica

Miércoles 22 de marzo del 2017, 03:42 pm, última actualización.

Si bien existen distintas terapias para leucemia mieloide crónica (LMC), padecimiento que afecta sobre todo a hombres en edad adulta, en los últimos años se ha observado que en muchos pacientes ya no tienen la misma eficacia o se vuelven intolerables. ¿Se acabaron las opciones?

Qué es la leucemia mieloide crónica, Fases de la leucemia mieloide crónica, Glóbulos blancos anormales, Blastos
La lucha contra la leucemia mieloide crónica

“Lo anterior ha dejado de ser problema para quienes padecen la enfermedad, pues recientemente se aprobó nueva molécula, la cual mejora las expectativas y calidad de vida de los pacientes que se encuentran en las situaciones antes descritas”, refiere la Dra. Alma Nieto Chávez, hematóloga y jefa del Banco de Sangre del Hospital Regional General Ignacio Zaragoza (HRGIZ), localizado en la Ciudad de México y perteneciente al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

¿Qué es la leucemia mieloide crónica?

La especialista explica que es una enfermedad de inicio lento y silencioso, que se caracteriza por incrementar la cantidad de glóbulos blancos anormales (células sanguíneas que en condiciones óptimas combaten infecciones) en la médula ósea (tejido esponjoso localizado en el interior de los huesos). “Las células que componen la sangre se generan allí en forma ordenada, pero cuando se desarrolla este padecimiento se ve alterada la producción normal de glóbulos rojos (transportan oxígeno) y blancos, así como de las plaquetas (ayudan a la coagulación). En consecuencia, se puede contraer anemia, infecciones y hemorragias severas”. 

Esta enfermedad afecta por lo general a personas de mediana edad, siendo más frecuente en el sector masculino; de acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología (Incan), su incidencia en México es 13%. 

Fases de la leucemia mieloide crónica

“En sus primeras etapas no siempre causa síntomas, pero cuando éstos aparecen incluyen cansancio intenso, fiebre, falta de apetito, sudoración nocturna y sensación de distensión abdominal a causa de inflamación del bazo (órgano ubicado detrás del estómago)”, comenta la especialista. A medida que evoluciona, los pacientes experimentan las siguientes fases de la leucemia mieloide crónica

Crónica. Puede durar meses o años y se encuentran pocas células inmaduras (llamadas blastos) en médula ósea y sangre.

Acelerada. Se genera mayor cantidad de blastos en torrente sanguíneo y médula ósea; disminuyen las células normales; se prolonga entre 6 y 9 meses.

Blástica. En esta etapa, por lo menos, una tercera parte de las células sanguíneas y en médula son blastos, los cuales pueden acumularse en forma de tumores en huesos o ganglios. Dichas estructuras anormales pueden filtrarse a las meninges (capas de tejido que rodean al cerebro y médula espinal).

Refractaria. Los blastos no disminuyen aún con tratamiento. 

Relación entre médula ósea y  sangre

La médula ósea tiene la función de producir las diferentes células sanguíneas (blancas, rojas y plaquetas), además, ahí se encuentran estructuras jóvenes no diferenciadas de cada uno de estos grupos. 

En la LCM, las células que se están transformando en glóbulos blancos no maduran ni tienen función normal, y son tan numerosas que aparecen en la sangre. 

Esta enfermedad, en la mayoría de los casos, es resultado de una mutación genética (alteración espontánea en el código genético), la cual no está presente en el nacimiento y se desconoce qué la origina. “Lo que se sabe es que uno de sus mecanismos responde a alteración de los genes ABL y BCR que se encuentran en los cromosomas (alojan el material genético o ADN) 9 y 22, respectivamente. El ADN del 9 se pasa al 22 y viceversa, y esta permuta se denomina ‘cromosoma Filadelfia’ que, a su vez, incluye el nuevo gen BCR-ABL. Por cierto, no se transmite de padres a hijos”, señala la Dra. Nieto Chávez. 

Dicho gen produce una proteína llamada tirosinquinasa, la cual ordena a las células que sean inmortales, se reproduzcan sin límite y desobedezcan su funcionamiento normal. En consecuencia, el afectado presenta multiplicación celular descontrolada y agrandamiento del bazo que le causan cansancio, pérdida de peso sin causa aparente, sudoración nocturna, fiebre y dolor debajo de las costillas del lado izquierdo. 

Detección y terapias para leucemia mieloide crónica

De acuerdo con la Dra. Nieto Chávez, el diagnóstico de leucemia mieloide crónica se efectúa mediante: 

Revisión física. Permite detectar alteraciones y la existencia de síntomas de la enfermedad, por ejemplo, bazo agrandado.

Recuento sanguíneo completo. Mediante muestra de sangre es posible conocer las cifras de las diferentes células que la componen.

Análisis citogenético. Examen que analiza células sanguíneas o de médula ósea para identificar al “cromosoma Filadelfia”.

Aspiración y biopsia de médula ósea. Consiste en tomar pequeña porción de hueso y médula ósea mediante inserción de una aguja en cadera o esternón. El patólogo (especialista en el estudio de tejidos) determina la presencia de células anormales. 

Una vez confirmado el diagnóstico de leucemia mieloide crónica, el hematólogo puede proceder a alguno de los siguientes tratamientos: 

Quimioterapia. Se administran distintos medicamentos para reducir el número de glóbulos blancos anormales.

Radioterapia. Se usan rayos penetrantes de ondas de alta energía para destruir las células cancerosas y tumores en hueso.

Trasplante de medula ósea. Primero se destruye totalmente la médula ósea del paciente, la cual se sustituye por otra proveniente de un donante compatible.

Inmunoterapia. Se utilizan sustancias producidas por el organismo o desarrolladas en laboratorio para estimular, dirigir o restaurar las defensas naturales para luchar contra la enfermedad. 

Lo último en terapias para leucemia mieloide crónica

Como se comentó en un principio, no todos los pacientes toleran los procedimientos, y muchos de ellos muestran resistencia a algunos medicamentos. En este contexto, cabe destacar que 1999 fue un año histórico en torno al tratamiento de la leucemia mieloide crónica

Ello se debe a que se aprobó imatinib, sustancia que marcó una nueva era en lo que a terapias se refiere, ya que mostró alta efectividad y mejoramiento en la calidad de vida de los afectados. Tiempo después se observó que los pacientes manifestaron resistencia a sus efectos. 

Sin embargo, ahora existe nueva alternativa terapéutica conocida como dasatinib, la cual fue aprobada para el tratamiento de la LMC por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). 

“Ambos medicamentos bloquean la acción de la proteína tirosinquinasa, lo que evita que las células se reproduzcan sin control y se acumulen en la médula ósea. Ello permite que se reanude la generación normal de plaquetas y glóbulos rojos y blancos, a la vez que mejora el bienestar y calidad de vida los afectados. Pero la mayor diferencia es que la sustancia de segunda generación hace frente a las mutaciones tumorales relacionadas con las resistencias, además de que puede administrarse en las diferentes etapas de la enfermedad”, puntualiza la especialista.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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