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Perversiones, cuando el sexo se extralimita

Jueves 22 de diciembre del 2016, 10:22 am, última actualización.

Desde que el hombre practica el sexo con su pareja ha buscado una serie de variantes que lo hagan más atractivo, lo que puede no ser grave, pero llega a serlo cuando afecta a terceras personas o es la única vía de satisfacción. ¿Quieres saber hasta dónde llegan las perversiones sexuales en nuestros días?

Perversiones, cuando el sexo se extralimita
Perversiones, cuando el sexo se extralimita

Lo que en otro tiempo se llamó perversiones sexuales, es ahora conocido como parafilias, palabra que proviene del griego para "junto a" y filien "amar". El individuo parafílico requiere de fantasías o estímulos específicos para lograr excitarse y llegar al orgasmo.

La sexóloga argentina Isabel Boschi indica en un estudio reciente que en quien practica las parafilias se suelen crear alteraciones desfavorables en la vida familiar, laboral y social por su carácter de compulsivas, es decir, su control va más allá de la voluntad del individuo. "En este tipo de anormalidades en el comportamiento sexual se contemplan tanto objetos humanos, como infligir sufrimiento o humillación a sí mismo o a la pareja, así como involucrar a menores o personas que se resisten a la propuesta sexual", acota.

El carácter del parafílico determinará el grado de afectación del problema, pudiendo clasificarse en:

  • Leve, cuando se expresa ocasionalmente.
  • Moderada, cuando sus deseos se reflejan en su conducta.
  • Severa, si llega a niveles de compulsión, lo que a veces implica cometer actos delictivos.

Un adulto parafílico revela que en su niñez y pubertad recibió estímulos visuales, auditivos o táctiles, que por razones variadas adquirieron particular significado para su persona. Por ejemplo, en los casos de parafilias patológicas su origen puede relacionarse con abuso sexual infantil o con la prohibición cruel y reiterada para manifestar su curiosidad infantil en torno a temas sexuales.

130, más las que se acumulen

Por su parte, el investigador neozelandés John Money ubica cerca de 40 parafilias, siendo las más difundidas -debido a que pueden suponer ofensas sexuales-: paidofilia (espiar, tocar o abusar de los niños), exhibicionismo (mostrar los genitales por sorpresa), necrofilia (violar cadáveres), sadismo sexual (producir deliberadamente dolor a la víctima para sentir placer), fetichismo (exteriorizar el deseo hacia alguna parte corporal, o hacia un objeto o prenda que utilice la persona codiciada), voyeurismo (donde la satisfacción sexual se deriva de observar, a escondidas, un acto sexual o a la persona deseada) y zoofilia (también conocida como bestialismo, que es el sexo hecho con animales, que en algunos casos son, inclusive, entrenados para eso).

Este tipo de actitudes son, a todas luces, señales de alarma que deben ser atendidas por un especialista en salud mental (sea psicólogo o psiquiatra), pues se apartan de la normalidad que la sociedad ha impuesto a sus integrantes.

Algunas de las parafilias más comunes (de las 130 que se han podido identificar) son:

  • Acrotomofilia. El orgasmo es proporcionado por algún miembro amputado de la pareja.
  • Agalmatofilia. El estímulo erótico lo constituye una estatua o un modelo desnudo de una persona.
  • Andromimetofilia. La excitación depende de tener una pareja que, siendo mujer de nacimiento, represente y se relacione eróticamente como un hombre.
  • Autoagonistofilia. La facilitación del orgasmo se relaciona con el hecho de ser observado, estar en escena, o ser filmado.
  • Autonepiofilia. Cuando se representa el papel de un bebé y la pareja lo trata como tal.
  • Biastofilia. El logro del orgasmo es relativo a atacar sorpresiva y violentamente a una persona desconocida a la que se le infunde terror.
  • Coprofilia. Identifica la excitación erótica motivada por el olor o contacto con excrementos.
  • Erotofonofilia. Imagina ser el responsable de la muerte del compañero sexual en el momento del orgasmo.
  • Estigmatofilia. La pareja debe tener un tatuaje, cicatriz o perforaciones en el cuerpo por el uso de joyería de oro, especialmente en la región genital, que incitará a la practica sexual.
  • Formicofilia. Tener contacto con pequeñas criaturas, como caracoles, ranas, hormigas u otros insectos que se deslizan, arrastran o mordisquean partes genitales y pezones.
  • Frotteurismo. Impulso irrefrenable de frotar el área genital contra el cuerpo de un desconocido en una multitud.
  • Gerontofilia. Tener una pareja de la misma edad de los padres o abuelos.
  • Ginemimetofilia. La excitación erótica depende de tener una pareja que, habiendo nacido hombre, represente a una mujer.
  • Hibristofilia. Cuando se sabe que la pareja es responsable de delitos como violación, asesinato, o robo armado es motivo de excitación.
  • Hifefilia. Tocar, rozar o sentir piel, pelo, cuero y tejido, especialmente si es usado en la proximidad de las principales partes eróticas del cuerpo.
  • Hipoxifilia. El agresor siente placer cuando provoca asfixia en otra persona, utilizando para ello una bolsa de plástico o alguna técnica de estrangulamiento.
  • Klismafilia. La excitación erótica y el orgasmo se logran cuando la pareja es la responsable de un enema (introducción por el ano de líquido para limpiar recto y estómago).
  • Misofilia. El logro del orgasmo se consuma al oler o masticar ropa sudorosa o sucia, o artículos para higiene menstrual.
  • Morfofilia. Una o más de las características del cuerpo de la pareja (el gusto por senos, piernas o muslos, por ejemplo) es indispensable para conseguir la excitación erótica y el orgasmo.
  • Muerte autoerótica. Ocurre cuando una persona decide masturbarse y, al mismo tiempo, trata de autoestrangularse o autoelectrocutarse.
  • Narratofilia. La incitación se obtiene al utilizar palabras o contar historias calificadas comúnmente como sucias, pornográficas u obscenas en presencia de la pareja.
  • Olfatofilia. La facilitación del orgasmo depende de olfatear olores emanados de las diferentes partes del cuerpo, especialmente de las partes sexuales y adyacentes.
  • Pederastia. Costumbre de la Antigua Grecia en la que un hombre viejo tenía relaciones sexuales anales con jóvenes adolescentes varones.
  • Peodeiktofilia. Provocar sorpresa, desmayo, shock o pánico en un desconocido tras la ilícita exhibición del pene flácido o erecto.
  • Pictofilia. Ver fotografías, películas o videos de actividades comúnmente tachadas como sucias, pornográficas u obscenas, sólo o en presencia de la pareja.
  • Somnofilia. Despertar a un desconocido con caricias eróticas, incluyendo sexo oral, sin fuerza o violencia.
  • Trasvestismo. Vestir prendas, especialmente interiores, del otro sexo.
  • Troilismo. Observar a la propia pareja con una tercera persona mientras realizan actividades sexuales, en las que se incluye el coito.
  • Urofilia. La persona con esta disfunción siente placer cuando bebe la orina de otra persona, o cuando permite que orinen sobre ella.

Es importante hacer hincapié en que las parafilias se presentan con mayor frecuencia en los varones, pues sus mecanismos de resuesta ante un estimulo sexual (a través de la vista o el olfato) les permiten excitarse fácilmente, lo que no ocurre en las mujeres, pues ellas necesitan, generalmente, contacto físico.

SyM - Raúl Serrano

 

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