Transexualidad, ¡este cuerpo no es mío!

  • SyM - Sonia Robles
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Transexualidad, Identidad de género
La transexualidad no es enfermedad, sino condición humana con largo proceso de conversión.

La persona transexual o trans siente malestar respecto a su sexo biológico, como si estuviera "atrapada" en un cuerpo extraño que no coincide con la vivencia psicológica ni la representación mental que tienen de sí mismos.

1 de cada 100 mil personas en México es transexual. Por cada 8 hombres biológicos que transitan a ser mujer, hay una mujer que se orienta a ser varón.

Atrapad@ en otro cuerpo

El Dr. David Barrios Martínez, psicoterapeuta y sexólogo, explica que es importante entender que el sexo biológico es la fachada corporal de todo ser humano, en tanto que la identidad de género está en la mente y es independiente de las experiencias de vida.

No es un padecimiento, sino una condición humana para la que no hay respuesta científica. Aunque un niño o niña sea educado de acuerdo a su sexo biológico, puede llegar a ser transexual (término introducido a comienzos de la década de 1950 por el psicoterapeuta estadounidense Harry Benjamín). Cabe señalar que existe el término transgénero para referirse a personas que pueden convivir con su cuerpo haciendo pequeños cambios sin recurrir a cirugías reconstructivas.

La discordancia sexogenérica se identifica desde edades tempranas (generalmente en etapa preescolar) y alcanza su punto culminante en la adolescencia, cuando inicia la intención de someterse a cirugía de reasignación sexual.

Los padres deben realizar un esfuerzo por identificarla y solidarizarse con el pensamiento, emoción, ideas y comportamiento de su hij@. Además, asesorarse con un profesional en salud sexual, quien propondrá medidas terapéuticas, entre las que se incluyen acompañar a la persona en su proceso de reasignación de sexo, medida que no es capricho, sino que va en función de su calidad de vida; por ello es importante la ayuda integral de psicólogos, sexólogos, ginecólogos, urólogos y cirujanos plásticos.

Reasignación de sexo

El tratamiento puede durar 2 o más años. Primeramente, la persona debe acudir al terapeuta sexual, psicólogo o psiquiatra para que haga completa historia de vida. Una vez descartado cualquier tipo de alteración mental se integra el diagnóstico y comienza el tratamiento para trabajar las emociones, estilo de vida, relación con la familia, ideas y sentimientos.

Esto será la puerta de entrada a la reasignación social, donde es necesario vivir con el rol de género que se quiere desempeñar: si siempre ha sido visto como hombre, ahora deberá hacerlo como mujer las 24 horas.

Si se siente bien con esto, puede iniciar la segunda fase: hormonación o administración de hormonas (andrógenos o estrógeneos, según se requiera). Una vez que se supera esta prueba, se empieza a valorar la conveniencia de la cirugía plástica: vulvovaginoplastía (para construir un órgano sexual femenino) o faloplastia (reconstrucción estética de los genitales masculinos externos).

Las dos primeras fases son reversibles, pero la última, no; por tanto, tiene que sustentarse en firme decisión tanto de los profesionales como del individuo.

Una cirugía de transformación de hombre a mujer tarda aproximadamente de 3 a 4 horas, en las que se genera una neovagina de 10 a 12 cm de profundidad, con labios genitales que se trabajan con la piel de lo que fuera el escroto. Asimismo, se debe reacomodar la uretra, y de los cuerpos cavernosos se forma el clítoris.

Caitlyn Jenner es una de las transexuales más famosas

El paso de mujer a hombre es más complicado, ya que el tratamiento es muy doloroso, pues la erección tiene que lograrse por métodos artificiales, además de que es preciso quitar ovarios y útero, así como generar extensiones de uretra y colocar prótesis de material flexible similar al pene.

Personas transexuales o transgénero deben emprender largo camino hasta alcanzar la identidad deseada que les aleje de la discriminación. La CDMX avala el derecho de toda persona al reconocimiento de su identidad de género, a través de un procedimiento administrativo ante el Registro Civil. Sin embargo, no existe legislación nacional sobre la identidad de género y otros derechos vinculados a la diversidad sexual.

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