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Epididimitis, problema que puede afectar la fertilidad masculina

Martes 28 de marzo del 2017, 09:25 am, última actualización

¿Fiebre y dolor en un testículo?, ¡mucho cuidado!, puede ser el inicio de un problema que de no recibir atención oportuna dificultará la oportunidad de tener hijos por parte del varón.

Epididimitis, problema que puede afectar la fertilidad masculina

Se llama epidídimo a la estructura cilíndrica que circunda a la parte posterior de los testículos, y cuya función radica en recibir a los espermatozoides y trasladarlos a los conductos deferentes para su expulsión durante una eyaculación. Se trata de una parte esencial en el proceso reproductivo del varón, por ello es importante ahondar en su desempeño, y con ello entenderemos porqué debe cuidarse y mantenerlo sano.

La Urología —especialidad médica enfocada a la salud de los órganos genitales, masculinos y femeninos— afirma que si cada testículo se encuentra en buen estado produce alrededor de 150 millones de espermatozoides por día, los cuales para completar su madurez se dirigen al epidídimo, estructura que apenas mide de 3 a 4 cm, pero que en su interior se localiza un tubo que mide 6 m de longitud que se encuentra enrollado sobre sí mismo, y por el cual deben circular los espermas.

Una vez en el epidídimo, los espermatozoides se almacenan entre 2 y 11 días, aunque pueden vivir en él hasta dos semanas, y si no son requeridos —por no haber relación sexual— se expulsan a través de la orina.

Ahora bien, el epidídimo es susceptible de inflamarse —cuando así sucede se denomina epididimitis— y generalmente se presenta como consecuencia de infección en vejiga, próstata o uretra (conducto que transporta orina desde la vejiga hasta su salida), así como por golpes y sobreexcitación sin eyaculación.

Los primeros síntomas de epididimitis son molestia en la parte inferior del abdomen, dolor en el escroto (bolsa que aloja y protege a los testículos) y al orinar, a lo que seguirán fiebre y molestias durante las relaciones sexuales o al eyacular, en la cual, incluso, puede haber rastros de sangre. El problema suele afectar sólo a un testículo, manifestándose caliente y duro al tacto, así como aumento de tamaño.

¿Debo alarmarme?

Aunque no estamos hablando de un problema genital de gran incidencia, la mayoría de los casos se presentan entre jóvenes de 19 a 35 años de edad, siendo un rasgo común tener más de una pareja sexual y no utilizar condón en sus relaciones. Es así que en este rango de edad serán causa de epididimitis las bacterias Neisseria gonorrheae y Chlamydia trachomatis , causantes de gonorrea y clamidiasis, respectivamente.

En niños y hombres de la tercera edad el problema suele ser causado por el microorganismo Escherichia coli , el cual es igualmente común entre varones homosexuales, quienes no han sido circuncidados o quienes usan en forma permanente un catéter para eliminar desechos líquidos.

Para saber con precisión de qué microorganismo se trata, el especialista deberá indicar estudios de orina en laboratorio; el tratamiento de epididimitis contempla analgésicos y antiinflamatorios, reposo en cama, aplicación de paños fríos en el escroto y elevación del mismo pero, sobre todo, antibióticos, los cuales deben ser igualmente administrados a la pareja sexual, sino el problema se mantendrá vigente.

Es importante dejar claro que de no atenderse debidamente esta afección puede evolucionar a epididimitis crónica, en cuyo caso no habrá inflamación sino simplemente dolor y requerirá intervención quirúrgica. Asimismo, los espermatozoides que por ahí circulen habitualmente no lograrán su madurez absoluta y no serán capaces de fecundar un óvulo que le permita ser padre al afectado.

¡Atención!

No debemos dejar pasar lo importante que es no confundir la epididimitis con la llamada torsión testicular, lesión que se presenta cuando arterias, venas, nervios y cordón espermático (estructura que contiene conductos por los que se transporta sangre) de uno de los testículos se “tuercen” o doblan bloqueando la circulación del fluido; el desconcierto es debido a que ambas anomalías comparten los mismos síntomas en su etapa inicial.

La torsión es de causa desconocida, se presenta de manera súbita y en unos cuantos días puede llegar a ser de gravedad, al grado de generar la pérdida del órgano si no recibe atención inmediata.

Es por ello que reiteramos la importancia de acudir al urólogo en cuanto se presente dolor en alguno de los testículos, ya que el especialista indicará análisis de orina e, incluso, solicitará ultrasonido o gamagrama testicular, examen que consiste en inyectar material de contraste en la sangre que permite visualizar si la irrigación del vital líquido es eficiente.

Cuando la torsión se detecta de manera oportuna y no hay tanta inflamación es posible restituir la condición normal del testículo, mediante maniobras físicas; pero en caso contrario la única solución es la cirugía, la cual corrige la torsión y fija el órgano al escroto.

Finalmente, queremos destacar la importancia del sexo seguro, es decir, relaciones monógamas y/o uso de condón, como medida de prevención en aquellos casos de epididimitis asociada a enfermedades de transmisión sexual.

Asimismo, debemos destacar la eficiente higiene en el área genital masculina, la cual debe tener peculiar atención en penes no circuncidados, ya que deberán limpiarse con mayor atención en la zona del glande (cabeza o punta del órgano), echando hacia atrás completamente el prepucio (piel que lo cubre), para evitar acumulación de secreciones, fluidos o células muertas.

Ahora bien, la ducha es excelente oportunidad para hacer autoexploración de los testículos y detectar posibles anomalías. Tengamos en cuenta que gracias al agua caliente la piel del escroto se encuentra más relajada, lo que permitirá sentir al tacto (empleando los dedos índice y pulgar) la presencia de algún bulto en su superficie, alguna variación en el tamaño, si se ha endurecido o hay alguna diferencia entre una y otra glándula.

Es posible que al pasar los dedos el epidídimo se note duro al tocarlo, pero no debe confundirse con un tumor, el cual es más rígido y en forma de bulto; si se nota una prominencia, llaga o algún cambio notable, no quiere decir que se tenga cáncer pero es importante que el varón asista lo antes posible al médico. ¡No lo dudes ni por un instante!

SyM - Raúl Serrano

 

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