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Hipospadias, problema en el pene que debe solucionarse

Jueves 20 de abril del 2017, 09:22 am, última actualización

Este problema, que se manifiesta desde el nacimiento, consiste en la presencia de un orificio en un lugar que no es la punta del pene por donde sale la orina; ello dificulta la expulsión del líquido estando de pie, además de que afecta la reproducción y estabilidad psicológica.

Hipospadias, problema en el pene que debe solucionarse

El nombre correcto de este padecimiento es hipospadias y se reconoce al hacer el examen físico al recién nacido, en el que se observa que el agujero por donde debe salir la orina (meato urinario en términos médicos) no se encuentra en la parte superior del pene y se localiza en cualquier punto entre la punta y la base, generalmente con forma de hendidura. En 50% de los casos existe, además, una cuerda o frenillo que provoca que el órgano masculino se doble hacia abajo deformándolo, lo que hace que el chorro de orina no se pueda dirigir hacia el frente estando de pie.

Los pediatras explican que durante el desarrollo del embrión de un varón, dos pliegues de tejido se funden a lo largo del pene hasta formar la uretra (conducto por donde será expulsada la orina). Si el proceso de unión se detiene antes de que alcance la punta del pene, la uretra se abrirá en el lugar incorrecto, por ejemplo, si es debajo la apertura se hará en la parte inferior del glande, pero si se detiene un poco antes se localizará en el borde de éste (se llama cresta coronal) o justo debajo de él.

La causa de hipospadias es desconocida, aunque estudios muy avanzados indican que progestinas y andrógenos (hormonas) posiblemente estén relacionados con el problema, el cual se presenta con mayor frecuencia en personas de raza blanca que en negra.

Otra característica de esta anomalía es que el glande suele estar achatado e inclinarse hacia abajo, en una condición llamada curvatura. Asimismo, no resulta raro que se acompañe de criptorquidia, es decir, que no se cumpla completamente el descenso de uno -o ambos- testículos a la bolsa que los protege (escroto); algunos niños con hipospadias pueden desarrollar hernia inguinal (protuberancia en la que el intestino tiende a salir entre la ingle y la pared abdominal).

Es preciso informar a los padres que la hipospadias no afecta el control para orinar, y que no influye sobre la fertilidad, siempre que el desarrollo testicular sea normal.

Cirugía, ¿la solución?

Los pediatras señalan que para una lesión que se encuentra cercana a la punta del pene, y que además no tiene cuerda o frenillo, no se recomienda cirugía, pero en cualquier otro caso se debe de hacer una corrección quirúrgica. El criterio en cuanto a la edad para operar varía de un especialista a otro; muchos consideran que lo ideal es que antes de los 18 meses, aunque otros opinan que debe ser antes de que el niño adquiera los hábitos de la evacuación y, de ser posible, durante el primer año de vida.

Aunque para algunos padres la corrección debe hacerse por motivos estéticos, debe pensarse en primera instancia que lo esencial es que el niño pueda orinar estando de pie y no se moje la ropa, pues ello puede influir en su seguridad con el paso del tiempo, pues ver que otros chicos no requieren sentarse para hacerlo suele causarle cierto desajuste emocional.

Hay que considerar también que pueden ser necesarias varias cirugías, en las cuales se deberá corregir el encurvamiento del pene y la dirección de la salida del chorro de orina, pues de no ser así se pueden presentar frecuentes infecciones del tracto urinario.

En las manos de un cirujano pediátrico competente las posibilidades de un buen resultado son altas; sin embargo, en una minoría de casos hay complicaciones, como llagas y cicatrices en el tracto urinario, que tienen que ser reoperadas. Debemos destacar que si el pene hipospádico ya es pequeño, como sucede en ocasiones, las intervenciones pueden reducir su tamaño aún más.

Ahora bien, si esta anomalía genética resulta verdaderamente rara, lo son también algunas explicaciones sobre sus causas, por ejemplo, al asociarla con la administración de estrógenos (hormonas femeninas) a la madre mientras el bebé se desarrolla, ya que éstos pueden impedir que la testosterona (hormona sexual masculina) actúe eficazmente en las células del cuerpo varón y con ello afectar el proceso de desarrollo sexual.

Otras investigaciones proponen (aún no se han comprobado) que las mujeres de mayor edad parecen tener riesgo más alto de dar a luz niños con hipospadias severa. Una más, aún menos probable, indica que si la gestante sigue una dieta vegetariana su hijo puede desarrollar esta anomalía.

Una explicación más, igualmente en vías de ser verificada, es el hecho de administrar a la embarazada finasteride (fármaco diseñado para detener la caída de cabello en los hombres), ya que puede alterar el efecto de la testosterona en el feto.

Casos extraordinarios

Vale agregar algo a lo antes mencionado y que puede asociarse con hipospadias. Cuando el desarrollo del bebé varón es normal, la testosterona se produce en sus tejidos aproximadamente en la semana 6 u 8 después de la concepción. Pero si esto no se lleva a cabo, o si sus tejidos son insensibles a la hormona, entonces su perfeccionamiento físico sexual no será normal, de forma que el niño nace con una mezcla de características masculinas y femeninas.

La insensibilidad a la hormona más notoria es una condición conocida como síndrome de feminización testicular, en la que un bebé tiene el cromosoma masculino (Y) pero sus tejidos son completamente insensibles a la testosterona, pudiendo manifestarse en dos formas:

  • Completa. Se presenta en 1 de cada 20 mil nacidos vivos, y en ella se impide el desarrollo del pene y otros órganos corporales masculinos, teniendo apariencia completamente femenina, aunque carente de ovarios y útero; en la pubertad hay características sexuales secundarias (por ejemplo, crecimiento de mamas), pero no hay menstruación ni fertilidad.
  • Incompleta. Aquí el grado de ambigüedad sexual puede variar, o bien, simplemente presentarse hipospadias, ginecomastia (desarrollo de mamas en los hombres) y/o criptorquidia.

Como es de imaginarse, el tratamiento para la feminización testicular es complejo, ya que requiere de una metodología integral en la que participarán desde el pediatra hasta psicólogos infantiles y los mismos padres. Se conocen casos de individuos afectados que han llegado a la edad adulta llevando una vida satisfactoria.

SyM - Raúl Serrano

 

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