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Andadera, para seguir en marcha

Lunes 03 de marzo del 2014, 10:01 am, última actualización.

Útil para personas convalecientes, de la tercera edad o con problemas para desplazarse, la andadera o caminador es un aparato que ayuda a conservar la autonomía de movimiento, siempre que se sigan ciertas reglas y consejos para sacarle el mejor provecho.

Andadera para adulto, Tipos e instrucciones de uso

La andadera es una estructura de metal con cuatro patas y tres lados cerrados que se recomienda a individuos que no tienen la fuerza suficiente para caminar sin apoyarse, o bien, quienes tienen dificultades para mantener el equilibrio, ello porque la gran virtud de este accesorio es que brinda seguridad, estabilidad y descanso al caminar, gracias a su estructura y a que ambas manos del individuo intervienen para cargar el peso corporal.

La elección de este importante dispositivo siempre exigirá el consejo del médico, quien discutirá con su paciente sobre aspectos básicos (fortaleza corporal, gravedad de la lesión o incapacidad para caminar) que determinarán cuál es la andadera adecuada.

Un tipo para cada caso

Para comenzar, hay que decir que toda andadera tiene en cada lado un par de agarraderas que sirven para apoyarse mientras se camina, por lo que en todo caso el usuario debe asegurarse que sean de caucho antideslizante para evitar accidentes. Además, y a fin de no caer en confusiones, hay que decir que a pesar de la diversidad de modelos que ofrece el mercado, estos dispositivos pueden agruparse en dos grandes categorías.

El primer tipo es el estacionario o fijo, que se caracteriza por contar con partes que no pueden ser removidas; su estructura es rígida y muy firme, a la vez que liviana y fácil de levantar a medida que el paciente camina. En algunos modelos las patas delanteras tienen ruedas que favorecen un desplazamiento más sencillo y, en general, este tipo de aparato es recomendado para personas cuyas piernas son débiles, pero sus brazos fuertes.

La otra variante es la andadera recíproca, que tiene partes que pueden ser removidas, para que el accesorio se haga más largo o corto; asimismo, puede tener una bisagra en el centro para que los lados se muevan independientemente uno del otro. Esta andadera está indicada para personas con brazos débiles y problemas con el equilibrio.

Si se cuenta con poco espacio para guardar o transportar la andadera, puede recurrirse a modelos que se pliegan para facilitar su uso; pida siempre el consejo de su médico y de los encargados del almacén de productos médicos en donde adquiera el aparato. Cerciórese que las patas cuenten con gomas antiderrapantes.

Instrucciones generales

Estas sencillas reglas le ayudarán a hacer buen uso de su andadera cuando se levante de una silla:

  • Si no puede llegar al aparato por sus propios medios, pídale a otra persona que le ayude.
  • Coloque la andadera enfrente de su silla y deslícese hacia delante, hasta quedar sentado en el borde del asiento.
  • Apoye sus manos en los brazos de la silla y empuje hasta incorporarse y quedar de pie.
  • Tome con firmeza las agarraderas del caminador.Espere unos segundos hasta que se acostumbre a estar de pie, antes de empezar a moverse.
  • Empiece a desplazarse moviendo la andadera 20 centímetros hacia delante, aproximadamente.
  • Procure que todos sus pasos sean de la misma longitud.

Si usted utiliza andadera y requiere sentarse, deberá observar las siguientes indicaciones:

  • Colóquese de espaldas a la silla.
  • El caminador deberá permanecer siempre adelante.
  • Levante del piso, ligeramente, su pierna más débil.
  • Utilice una mano para sujetar el brazo de la silla, mientras la otra se mantiene apoyada en el caminador.
  • Todo el peso deberá depositarse sobre la pierna más fuerte.
  • Siéntese despacio y luego deslícese sobre la silla hacia atrás.
  • Finalmente, haga a un lado la andadera o pida ayuda si no puede hacerlo por su cuenta.

Asimismo, deberán tomarse algunas medidas de prevención, entre ellas utilizar calzado con suela de caucho, como tenis; no deben emplearse pantuflas porque pueden soltarse de los pies y provocar una caída; tampoco se recomiendan zapatos con tacones altos o con suelas que puedan deslizarse peligrosamente.

Si se tiene necesidad de cargar cosas pequeñas, se puede colgar en el caminador una bolsa o canasta, la cual puede asegurarse con ganchos o anudándola.

En casa también deben observarse algunos cuidados básicos, como revisar el piso para cerciorarse de que éste es seguro y que el área por donde se transita está bien iluminada, así como asegurarse que no haya objetos o muebles que impidan moverse libremente. Asimismo, deberán retirarse los tapetes para prevenir caídas y, en la medida de lo posible, se evitarán alfombras gruesas (que imposibilitan la movilidad adecuada de la andadera), o al menos se cuidará que las orillas se encuentren bien adheridas, con cinta o tachuelas, sin dejar bordes sueltos.

Dos últimos consejos: siempre que se incorpore y se prepare para iniciar la marcha con su caminador, permanezca durante algunos segundos de pie antes de comenzar la marcha (nunca avance si siente mareo) y, cuando se desplace, observe siempre hacia delante, ya que si lo hace mirándose los pies puede chocar con alguien o con un objeto.

Con estas medidas y la asesoría de su médico podrá hacer buen uso de su andadera o caminador, logrando con ello independencia en su movimiento y seguridad en cada desplazamiento que realice.

SyM - Mario Rivas

 

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