Cerebros mexicanos para estudiar el Alzheimer

  • SyM - Mario Rivas
Cerebros mexicanos para estudiar el Alzheimer

En México, poco más de 6 millones de personas mayores de 60 años pueden verse afectadas por el mal de Alzheimer, enfermedad que es la segunda más estudiada en el mundo, sólo después del sida.

El mal de Alzheimer es un padecimiento originado en el cerebro que afecta la memoria, habla y movimientos corporales. Aqueja sobre todo a gente en etapa madura y, dado que las expectativas de vida han aumentado en México, es cada vez mayor la población que la sufre o corre el riesgo de padecerla, ya que con la edad se incrementa el riesgo de que aparezca demencia senil.

El investigador Raúl Mena López, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, del Instituto Politécnico Nacional, dirige la creación de un banco de cerebros con el fin de estudiar las características de esta enfermedad y rastrear sus raíces. Los órganos, donados por los familiares de difuntos a causa de esta enfermedad, necesitan cumplir con algunos requisitos particulares. Por ejemplo, no deben provenir de gente fallecida a causa de accidentes o por otras enfermedades, debido a que antes de recibirlos es necesario realizar estudios exhaustivos sobre el estado de salud de los donantes.

Para lograr esta labor, el especialista tiene a su cargo la administración de una red exclusiva para que, en caso de presentarse la muerte de un donante (hay en la actualidad 30 personas comprometidas a entregar su cerebro), su cadáver sea llevado, tras la autopsia, a los sistemas de investigación del banco.

Si bien este padecimiento no es exclusivo de las personas de la tercera edad, Mena López concluye que el envejecimiento aumenta la posibilidad de que aparezcan procesos demenciales, como consecuencia de la muerte de algunas neuronas.

Tómelo en cuenta

Los síntomas más comunes del Alzheimer son los siguientes:

  • En primera instancia, pérdida de la memoria reciente, incapacidad para aprender, problemas del habla y cambios de humor.
  • Al evolucionar, el paciente no recuerda hechos lejanos o cotidianos, al punto de no encontrar la habitación propia o el cuarto de baño, por lo que necesita ayuda para comer, asearse y vestirse.
  • Cuando el deterioro es severo, el paciente no puede caminar, no controla sus impulsos de orinar, se le dificulta comer y puede llegar a no reconocerse a sí mismo cuando se mira al espejo.
  • La enfermedad conduce al coma y a la muerte, por lo regular debido a infecciones.

Recuerda que hasta el momento ningún tratamiento puede detener la enfermedad; no obstante, la detección oportuna y el uso de algunos medicamentos pueden impedir, por un tiempo limitado, que los síntomas empeoren.