Contaminación por radiación electromagnética - SyM
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Contaminación eléctrica, daño día tras día

Lunes 13 de febrero del 2017, 05:52 pm, última actualización

No es raro que quienes vivimos en grandes ciudades experimentemos con frecuencia dolor de cabeza, insomnio, variaciones en la presión arterial y trastornos de atención y memoria. Cuando estos síntomas se hacen más frecuentes será importante considerar como causa las radiaciones electromagnéticas a las que estamos expuestos.

Contaminación eléctrica, Trastorno de atención, Trastornos de memoria

Nadie podrá negarlo, algunos avances tecnológicos nos hacen la vida más fácil y cómoda, al grado que es impensable sobrevivir a la cotidianeidad sin los aparatos electrodomésticos en el hogar, teléfonos celulares, computadoras y muchos otros inventos contemporáneos. Sin embargo, estar expuesto constantemente a ellos puede poner en riesgo nuestra salud, pues los campos electromagnéticos que estos artefactos irradian son nocivos y, sin darnos cuenta, afectan nuestra estructura celular.

Así es, hablamos de la electricidad con la que trabajan los aparatos mencionados. Antes de continuar, es importante tener en cuenta que el organismo humano requiere de corrientes eléctricas y magnéticas para que las neuronas (células del cerebro) envíen información —a través de los llamados neurotransmisores— a todo el cuerpo. La Medicina ha logrado medir estos pequeños impulsos de voltaje y se sabe que tienen una intensidad de 1.7 milivolts; igualmente, ha determinado que en casa estamos expuestos a 200 milivolts sin que ello represente un riesgo, mientras que en oficinas o lugares de trabajo puede incrementarse hasta 400 milivolts. Ahora bien, el grado de tolerancia disminuye cuando vamos a dormir, por el estado de reposo en el que se encuentran todos los órganos, de manera que somos más susceptibles a daños durante las horas de sueño, así como hemos estado sometidos a estrés y/o agotamiento.

Por otra parte, aproximadamente 80% de la constitución orgánica del ser humano es agua, compuesto conductor de electromagnetismo, de manera que nuestro cuerpo puede absorber la energía electromagnética que se encuentre cercana.

Debemos dejar claro que si la radiación es momentánea, o por unos cuantos minutos, prácticamente no hay efecto dañino, pero la exposición prolongada y repetitiva afecta a células y tejidos de todos los órganos del cuerpo. Los síntomas de contaminación eléctrica más comunes son fatiga, pérdida de sueño, dolores en diferentes partes del cuerpo, debilidad del sistema inmunológico, con lo que el afectado se enferma con mayor frecuencia; además, hay marcados cambios en el estado de ánimo, depresión y, en algunos casos, propensión a padecer cáncer. 

Estudios científicos

Si bien durante décadas hemos escuchado que la impureza ambiental es uno de los factores de riesgo para la salud, no debemos dejar atrás a la contaminación eléctrica en el hogar y el trabajo, ya que puede ser causa directa —o indirecta— de numerosos trastornos.

La radiación generada por maquinaria industrial, líneas eléctricas, electrodomésticos y otros aparatos es mucho más débil que los campos electromagnéticos naturales (tormentas eléctricas y la producida por el Sol, por ejemplo). Sin embargo, la combinación de ambos tipos nos expone diariamente a una dosis mayor, misma que puede producir cambios en la membrana de todas las células del cuerpo.

El hecho ha motivado la investigación de numerosos científicos a nivel mundial. Entre ellos, podemos mencionar el informe mostrado en 1992 por el Instituto Karolinska —la universidad de alta educación en Medicina más grande del mundo— de Estocolmo (Suecia) sobre el efecto de los campos electromagnéticos en más de 400 mil personas expuestas a radiación electromagnética continuada de una línea de alta tensión. El estudio, llevado a cabo entre 1960 y 1985, evidenció que determinadas enfermedades se manifestaban a partir de cierta cantidad de voltaje, y que las mismas aumentaban en número de casos y en gravedad cuando los valores del flujo eléctrico se incrementaban.

Hace varias décadas, el Instituto de Bioelectromagnetismo de la Universidad de Alcalá de Henares (España) dio a conocer que la contaminación eléctrica afecta el funcionamiento de la glándula pineal —situada en la parte posterior del cerebro—, la cual secreta ciertas hormonas responsables del desarrollo de los órganos sexuales y de mantener en óptimo estado al sistema inmune (nos protege de infecciones). De acuerdo a lo mostrado, el daño en la glándula propicia procesos infecciosos y alergias, así como en el crecimiento anormal de las células productoras de cáncer.

Un estudio más llevado a cabo en California (Estados Unidos) relacionó las radiaciones electromagnéticas con cáncer en la sangre (leucemia) en niños, y cerebral en adultos, problemas cardiacos y suicidios. Asimismo, el teléfono celular ha sido causa de enfrentamientos científicos, al grado que algunos países promueven que menores de 18 años no deben usar estos aparatos, pues su radiación traspasa la corteza cerebral propiciando tumores, mal Parkinson y la prematura aparición de Alzheimer. Lo cierto es que los dos últimos están respaldados por detractores alarmistas que no han encontrado eco en entidades internacionales relacionadas con la salud. 

¿Qué hacer?

Es posible que hasta este momento te muestres escéptico y respetamos tu posición, pero no está de más que sepas que algunas personas que han tomado ciertas medidas protectoras, han dejado de manifestar trastornos del sueño, dolores de cabeza, tensiones musculares, cansancio e incluso pérdida exagerada de cabello, para los que no había solución por las vías médicas convencionales ni mediante terapias alternativas.

Una de las formas de control más simples fue desconectar de la instalación eléctrica los aparatos a la hora de dormir. Recuerda que el cable de un aparato tiene corriente y, aun estando apagado, irradia un campo electromagnético que el agua del organismo absorbe sin que la persona se percate de ello.

Otras medidas que ayudarán a alejarnos de la contaminación eléctrica son:

  • Si es absolutamente indispensable una lámpara u otro aparato, asegúrate de no tenerlos a distancias menores a 1 m de la cama; mantén a la mano una lámpara de pilas si te levantas por las noches.
  • Si requieres usar despertador por las mañanas, procura que no esté conectado a la corriente eléctrica y elige uno de pilas o de cuerda.
  • No uses cobertores eléctricos, es mejor aumentar el número de cobijas.
  • Coloca el regulador o no-break de la computadora a la mayor distancia que los cables lo permitan.
  • Cuando estés usando el horno de microondas, guarda una distancia de al menos 1 m del aparato.
  • Usa el teléfono celular solamente cuando sea necesario.
  • Si en la calle hay un transformador a menos de 50 m de tu casa, coloca plantas de hoja gruesa, ya que servirán para mitigar la radiación.

Recuerda que a mayor distancia de una fuente emisora, menor será la radiación que recibamos.

Ahora bien, si tu vivienda o lugar de trabajo es una construcción vieja, no será raro que la instalación eléctrica esté defectuosa y sea la causa de problemas. Las que cuentan con un solo cable rígido por conductor suelen tener mayores pérdidas de campo eléctrico que las de múltiples filamentos o hilos finos, incluso no habiendo consumo, con todas las luces apagadas y los aparatos eléctricos desconectados.

Esta tensión eléctrica produce constante fuga de electrones que saltan de la órbita cercana al cableado y circulan a través de las paredes, los muebles —sobre todo los metálicos— y las superficies plastificadas (electricidad estática). Tales electrones saltan al aire y de ahí al cuerpo humano, mismo que por el agua y minerales que contiene es buen conductor eléctrico.

Lo indicado en este caso es contratar a un experto para que detecte las fugas de electricidad (mismas que pagas a la Compañía de Luz como si las hubiera usado) y haga las correcciones pertinentes.

Finalmente, cabe señalar que cada individuo posee particular grado de sensibilidad a la contaminación eléctrica o al exceso de electricidad estática o ambiental, lo que explica que algunas personas sufran los trastornos mencionados, mientras que otras no presentan molestia alguna.

De manera que si sospechas que eres de este tipo de personas y has notado que tu vitalidad es cada vez menor, padeces dolores de cabeza, insomnio o hasta ira y depresión, es posible que tu cuerpo esté absorbiendo energía eléctrica que altera su funcionamiento. Prueba durante una semana desconectando todos los aparatos eléctricos de tu habitación antes de dormir y nota la diferencia.

SyM - Raúl Serrano

 

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