Talla cero por anorexia, bulimia y comer compulsivamente - SyM
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15 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Di no a la talla cero

Martes 28 de marzo del 2017, 11:34 am, última actualización.

En México, 1 de cada 4 jóvenes estudiantes de secundaria o preparatoria sufre algún trastorno de la alimentación (bulimia, anorexia o comer compulsivamente); de no tomarse medidas inmediatas, el rango de edad disminuirá como sucede en Europa, donde gran porcentaje de casos se presenta entre los 9 y 12 años.

Talla cero
Di no a la talla cero

La comida se apodera de la mente de quien padece un trastorno alimenticio, así sea para inducirlo a ingerir sin medida y después sufrir remordimiento que pueden atormentarle la existencia, o bien, para cerrar la boca para no alimentarse y experimentar las terribles consecuencias de la falta de nutrientes.

Este tipo de problemas originados en la psique del afectado no son nuevos, se conocen hace muchas décadas, pero en los últimos años han cobrado notoriedad por la gran cantidad de casos en todo el mundo. Lo delicado del asunto es que los enfermos integran franjas de edades cada vez menores, es decir, hace cinco años los más afectados oscilaban entre 15 y 18 años de edad y ahora se habla de niños entre 9 y 12 años.

La ciencia identifica tres principales trastornos alimenticios:

  • Anorexia. El enfermo restringe la comida para verse obligado a perder peso, pues sufre distorsión de su imagen corporal y se ve como obeso excesivo, cuando la realidad indica que está en los huesos.
  • Bulimia. El afectado sufre episodios repetitivos de atracones, tras lo cual recurre a prácticas anormales que buscan prevenir el aumento de peso, como vómito provocado, práctica de rutinas excesivas de ejercicio, uso sin prescripción de laxantes (productos que estimulan la expulsión de materia fecal) y/o diuréticos (fármacos que promueven la eliminación de líquidos a través de la orina), así como ayunos o dietas muy rigurosas.
  • Comedor compulsivo. El paciente ingiere en grandes cantidades productos que le causan placer, generalmente en solitario, y únicamente se detiene si hay dolencia física que le impida seguir. A ello le sigue enorme sentimiento de culpa, enojo y problemas de salud, como daños digestivos, diabetes, hipertensión, afecciones cardiacas y renales, entre otros.

Quien padece un trastorno alimenticio está sufriendo los efectos de problemas emocionales, es decir, se trata de una persona que suele tener dificultades para controlar sus impulsos, con baja autoestima, muy ansiosa y perfeccionista, quien vive bajo estrés constante y enfrenta traumas, o quien tiene problemas de identidad y/o comunicación. De manera que la comida (ingerirla o restringirla) es un mecanismo de defensa ante estas afecciones, tal como lo hace un alcohólico con la bebida que consume permanentemente.

No están solos

La psicoterapeuta especialista en adicciones Araceli Aizpuru de la Portilla indica que un trastorno alimenticio es una enfermedad como cualquier otra, que debe ser diagnosticada certera y oportunamente por un especialista, para a partir de ello emprender el tratamiento adecuado. “Sin embargo, lo que sucede en México, y en buena parte del mundo, es que el diagnóstico no lo hace el médico apropiado y el problema puede arrastrase durante años.

“Es común en nuestros días que la dificultad empiece a los 5 o 6 años, en niños que se rehusan a comer o se provocan el vómito, y los padres los tratan como melindrosos o bien los llevan al gastroenterólogo, quien no tiene experiencia en adicciones e indicará el tratamiento que dará solución momentánea, y no irá a la raíz, repitiéndose el patrón tiempo después”, enfatiza la presidenta de la Fundación Ellen West y quien dirige la Primera Cruzada contra Anorexia, Bulimia y Comer Compulsivo, a celebrarse en la Ciudad de México del 16 al 18 de noviembre de 2005, la cual, por cierto, contempla diversas actividades en las que se hará hincapié en lo importante que es conocer este tipo de problemas.

Por otra parte, estadísticas a nivel mundial establecen categóricamente que 10% de quienes sufren algún tipo de trastorno de la alimentación mueren por desnutrición, infarto o suicidio. Es posible que quienes encontraron este fatal desenlace hayan podido recibir atención y superar el problema, del cual tal vez nunca tuvieron información.

La Dra. Aizpuru de la Portilla declara que la desinformación al respecto es grave, incluyendo a los propios médicos. “Anorexia, bulimia y comer compulsivamente no son problemas que se diagnostican a través de análisis de laboratorio, sino mediante una historia clínica en la que se conoce qué tanto influye la familia en el paciente, así como factores externos, como los patrones de belleza vigentes que erigen la figura de una mujer (sobre todo) extremadamente delgada, la cual utiliza ropa de talla muy reducida, como la cero.

“Los padres deben comprender que vomitar, comer demasiado o no hacerlo no son caprichos del hijo o son etapas transitorias por las que pasan los adolescentes. Es el inicio de algo grave que puede detenerse a tiempo.”

Es así que la Cruzada que preside Araceli Aizpuru se enfoca a tratar de que el público en general en México haga conciencia sobre lo importante que es tener información veraz sobre trastornos de la alimentación, y con ella detener lo que hoy es ya una epidemia.

“Pretendemos sensibilizar a instituciones educativas, gubernamentales, privadas, asociaciones civiles, agrupaciones, medios de comunicación, padres de familia y profesionistas sobre la gravedad de estas enfermedades y de la urgente necesidad de detener los mensajes que promueven la extrema delgadez”, enfatiza la especialista, quien es directora de la Clínica Juvat para atención de trastornos alimenticios.

Propensa… ¿yo?

Como sucede en cualquier tipo de adicciones, el afectado será el último en reconocer que está inmerso en un problema y, por tanto, no buscará ayuda por sí solo. Es por ello que consideramos muy importante mencionar los factores de riesgo, que por igual serán de utilidad a quienes se encuentra en el rango de edad de mayor incidencia, como quienes están cerca de ellos.

Especialistas en salud mental de la Clínica Juvat reconocen como rasgos de personalidad de quien es propenso a estas afecciones, los siguientes:

  • Baja autoestima.
  • Creencia que el amor y la aprobación dependen de los logros y la apariencia.
  • Deseo de estar en control.
  • Haber sufrido obesidad infantil.
  • Miedo a las responsabilidades de la vida adulta.
  • Padres con el mismo problema.
  • Sensibilidad hacia los cambios propios de la vida.
  • Ser parte de una familia disfuncional.
  • Temor a la separación de la familia.
  • Tendencia al perfeccionismo.
  • Tener fantasías de éxito y felicidad.

Ahora bien, existen factores precipitantes que pueden desencadenan la enfermedad en una persona vulnerable, como la crisis de pubertad, pérdidas muy dolorosas y vivir en estrés constante, así como dietas exitosas con el reforzamiento social por la pérdida de peso.

Igualmente, deben señalarse otros que mantienen la enfermedad cuando ésta se ha establecido, entre los que se incluyen falta de satisfacción con la pérdida de peso, distorsión de la imagen corporal que produce miedo irracional de recuperar el peso perdido, así como depresión y ansiedad como resultado del estado de semidesnutrición.

Es importante dejar claro que las personas con trastornos de la alimentación se acostumbran al estilo de vida anoréxico o bulímico y temen enfrentar los retos que involucran una vida normal.

La Dra. Araceli Aizpuru se muestra enfática al advertir que entre más rápido se busque ayuda, mayor será la posibilidad de liberarse de la enfermedad. “El riesgo de permitir larga evolución a estos padecimientos es que pueden hacerse crónicos y, por lo mismo, se arraiguen más en la personalidad de quien los sufre. Si no se toman medidas ahora por parte de la sociedad en general, pronto morirán más mujeres por estos problemas que por cualquier otra causa.

“En Europa ya hay conciencia de ello y se han emprendido acciones para que la epidemia se detenga; en España, por ejemplo, el Congreso prohibió los anuncios en los que aparezcan modelos talla cero. En México, medidas como esta parecen lejanas, pero tenemos que empezar a dar el primer paso”, concluye la especialista.

SyM - Regina Reyna

 

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En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




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