Neuroterapia, retroalimentación neuronal - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

23 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Nueva vida a través de la neuroterapia

Martes 20 de junio del 2017, 09:38 am, última actualización.

Depresión, ansiedad, epilepsia, adicciones, trastornos de la alimentación, bajo rendimiento académico y problemas de conducta son algunas de las condiciones que pueden beneficiarse con esta técnica, también llamada neurofeedback, que con ayuda de computadoras modula el desempeño cerebral y mejora la salud en general.

Neuroterapia
Nueva vida a través de la neuroterapia

El cerebro es el órgano más complejo y fascinante del cuerpo humano, pues además de interpretar los estímulos que recibe de los sentidos y coordinar todos nuestros movimientos, es capaz de producir pensamientos, recuerdos y comportamientos, sin olvidar su capacidad para resolver matemáticas, usar el lenguaje y planificar el futuro.

Por ello, diversos expertos han supuesto que, cuando nuestro encéfalo trabaja de forma deficiente, sea por problemas físicos o psicológicos, genera información errónea que desencadena mal funcionamiento en vísceras, músculos, nervios, además de alteraciones en conducta y aprendizaje, dando lugar a todo tipo de padecimientos.

En respuesta a lo anterior se creó el neurofeedback (retroalimentación neuronal) o neuroterapia, “un tratamiento en el que regulamos o modulamos las frecuencias de actividad cerebral, a las que dividimos en ondas altas, medias o bajas; todas son importantes, pero cuando algunas de ellas se producen en exceso surgen padecimientos”, describe la Dra. Yvonne Benard de Sicilia, especialista del centro Neuro-equilibra, en la Ciudad de México.

Para ahondar sobre este punto, la Dra. Andrea Sicilia Benard, adscrita a la misma unidad, comenta que la neuroterapia tiene el objetivo “de inhibir la producción exagerada de ondas altas y bajas, a la vez que refuerza las de tipo medio, pues son las que nos ayudan a equilibrar nuestro estado de ánimo, sueño, conducta y atención”.

A modo de metáfora, describe que “una persona con producción excesiva de ondas de frecuencia baja es como si manejara un automóvil con el freno puesto, no avanza, y ello le provoca depresión y dificultad para aprender”. Esto le pasa, por ejemplo, a un niño con déficit de atención (problema que genera inquietud, impulsividad e incapacidad para concentrarse en una tarea determinada), pues trata de “despertar” a su cerebro con actividad física excesiva.

En contraparte, el paciente que genera demasiadas ondas altas es como si tuviera el acelerador a fondo todo el tiempo, no puede parar y se convierte en alguien ansioso, con estrés, irascible o que sufre repentinos cambios de humor. Todos estos problemas pueden solucionarse con la modulación de las ondas de la actividad neuronal.

Yvonne Benard señala que, cuando se habla de los alcances y resultados de esta técnica, “mucha gente pregunta si es algo mágico, a lo que respondemos que no. Más bien, al mejorar el desempeño cerebral con programas de computadora, beneficiamos la salud del paciente en general y, de forma específica, su memoria, ánimo y manejo de estrés”.

Amplia cobertura

La Dra. Andrea Sicilia explica que el neurofeedback surgió en Estados Unidos en los años 60 y 70 del siglo pasado, gracias al trabajo de especialistas como el Dr. Joe Kamiya, cuyas investigaciones se orientaron a facilitar el relajamiento profundo y la meditación, y del Dr. Barry Sterman, que realizó estudios en los que, si inyectaba una sustancia tóxica que generaba convulsiones a un grupo de gatos, las sacudidas eran menores en aquellos animales que fueron adiestrados para cambiar el ritmo de sus ondas cerebrales.

Así, la neuroterapia se dirigió inicialmente para atender casos de epilepsia (actividad eléctrica anormal del cerebro que puede ocasionar ataques o convulsiones), pero el Dr. Joel F. Lubar, también estadounidense, observó que “el método funcionaba en niños con déficit de atención, pues al reducir las ondas cerebrales bajas, los chicos mejoraban en concentración y aprendizaje”.

A partir de entonces se ha extendido su uso a otros problemas:

  • Depresión. Estado en el que sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria en tiempo prolongado.
  • Estrés crónico. Tensión constante que genera frustración, enojo tristeza y, a largo plazo, predispone a sufrir infecciones repetitivas, enfermedades cardiacas o depresión.
  • Adicción a sustancias como alcohol, drogas o tabaco, aunque en este caso se debe efectuar junto a un programa de rehabilitación.
  • Trastornos del sueño como insomnio (dificultad para dormir) y somnolencia diurna (quedar dormido en momentos inapropiados).
  • Migraña. Dolor de cabeza intenso que puede asociarse con náuseas, vómito y sensibilidad a la luz.
  • Bajo rendimiento laboral y escolar. Ocurre cuando un niño o adulto no se desempeña con todo su potencial.
  • Problemas de conducta, como agresividad, conducta destructiva, falta de apego a las normas y otros.
  • Ansiedad. Sentimiento de aprehensión o miedo cuyo origen no siempre se reconoce.
  • Trastornos de alimentación como anorexia (dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) o bulimia (excesivo consumo de alimento seguido de vómito provocado).
  • Trauma cerebral. Es ocasionado por impacto en la cabeza debido a accidente de tráfico, caída o golpe al realizar actividades cotidianas o practicar algún deporte.

Más aún, se emplea con éxito en programas de alto rendimiento para personas sometidas a mucho estrés, “como corredores de bolsa, ejecutivos, pilotos aviadores, deportistas y toda persona que quiera mejorar su calidad de vida, ya que ayuda a tener mayor claridad en la toma de decisiones, relaciones sociales asertivas y control de situaciones tensas”.

Reeducación mental

Por lo que toca a la forma de trabajo, la Dra. Yvonne Benard indica que todo tratamiento inicia con el diagnóstico del paciente, mismo que se elabora con la historia médica, inventario de síntomas a través de cuestionarios, medición de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma) y pruebas computarizadas para medir atención, impulsividad, tiempo de respuesta e inestabilidad”.

Una vez que se integra e interpreta esta información, inicia la terapia en sí. En cada sesión se colocan electrodos en determinados puntos de la cabeza, los cuales no generan ningún estímulo, sino que registran la actividad eléctrica del encéfalo y la envía a dos computadoras, una para el especialista y otra para el paciente.

El terapeuta “observa en gráficas cómo cambia la actividad cerebral, mientras el paciente recibe la misma información, pero como imágenes o juegos de video. Uno de los más comunes muestra tres naves espaciales: una verde, al centro, que representa a las ondas medias; otra morada, a la derecha, que es para las frecuencias bajas, y una última, amarilla, que está a la izquierda y simboliza las ondas altas”.

El paciente “gana puntos” en el juego entre más avanza la nave espacial verde, y esto se logra cuando se concentra y produce ondas de frecuencia media; en cambio, cuando se estresa demasiado, se distrae o comienza a quedarse dormido, los vehículos de la izquierda o la derecha avanzan y le ganan la partida.

De tal forma, “el paciente se reeduca y descubre qué hace mal. Por ejemplo, al generar ondas de frecuencia alta, muchas personas tratan de controlarse aprentando los dientes, pero eso aumenta su tensión. Al final, descubren que necesitan lo contrario, es decir, relajarse”.

Andrea Sicilia hace hincapié en que “la producción de diferentes tipos de onda tiene relación directa con el estado de ánimo, atención y sueño, entre otras funciones; así, lo que persigue este programa es que cada persona tome conciencia de cuándo está distraída, ansiosa, tensa o somnolienta y, al ver que una u otra nave avanza, aprende a controlar la producción excesiva de un tipo de frecuencia determinado”.

Por eso se llama neurofeedback, “porque permite una retroalimentación inmediata de la actividad neuronal mediante estímulos visuales y auditivos; es como cuando nos vemos en el espejo: si descubrimos que estamos despeinados, nos arreglamos. Se trata de una cualidad del cerebro, que hace cambios cuando se le enseña un lenguaje específico”.

Asimismo, Yvonne Benard aclara que es posible realizar otro tipo de sesiones, como las de frecuencia baja o alfa-theta, mismas que se utilizan para trabajar las emociones, resolver situaciones traumáticas, hacer retrospección, reflexión y relajación profunda.

Lo que ocurre con esta técnica es que “a través de un sonido, y con los ojos cerrados, llevamos al paciente a un nivel de actividad que se ubica entre vigilia y sueño. Hecho esto, la persona accede a recuerdos de la infancia que se bloquean o son dolorosos, ya que en dicho estado es más fácil liberar tensiones y aliviar problemas, pero también puede hacer programaciones, lo cual se logra cuando se imagina a sí mismo triunfando en la vida o en una actividad determinada”.

La especialista detalla que otros métodos a los que se recurre son los del biofeedback (retroalimentación biológica), los cuales se centran en reacciones corporales, posturas, respiración o temperatura. “Tenemos un programa muy sencillo para personas estresadas; consiste en observar un paisaje en blanco y negro mientras un censor en el dedo registra su ritmo cardiaco y determina el grado de tensión. Mientras el paciente respire y se relaje, la imagen toma color y se anima”.

Cambio notable

Yvonne Benard revela que cada tratamiento o protocolo es individualizado, pues dependerá del problema que se aborde, características del paciente y capacidad de respuesta, aunque lo ideal es realizar dos sesiones por semana, requiriéndose un promedio de 40 consultas para lograr un cambio permanente.

También especifica que la neuroterapia “no se contrapone con algún tratamiento clínico, como el del neurólogo o psiquiatra, y tiene la ventaja de que logra resultados en poco tiempo; además, puede realizarse desde los cuatro años de edad y sirve por igual a jóvenes, adultos y ancianos”. Aunado a esto, aclara que el software o programas de computadora han sido diseñados por expertos en la materia, por lo que son confiables.

En este sentido, Andrea Sicilia especifica que la persona que dirige el trabajo de neurofeedback, además cumplir con un curso especial, debe ser idealmente alguien con estudios enfocados a la salud o la conducta, como psiquiatra, psicólogo, pedagogo, neurólogo o médico general, pues conoce el funcionamiento del cerebro. Ahonda en que manejar la computadora “puede hacerlo casi cualquiera, pero se requiere de preparación cuando el paciente habla de lo que le pasa y de su vida, pues se tiene que saber cómo manejar tales situaciones”.

Finalmente, acentúa que todo paciente presenta cambios con esta técnica, pero detectarlos es algo que depende de la sensibilidad individual. “Todos nacemos con un temperamento, que puede ser explosivo o retraído, y la neuroterapia nos ayuda a modularlo en nuestro beneficio, no a modificar drásticamente de personalidad. Hay que estar muy atento y en contacto con uno mismo para observar cómo se transforman nuestras reacciones y cómo superamos los problemas”.

este punto, la Dra. Andrea Sicilia Benard, adscrita a la misma unidad, comenta que la neuroterapia tiene el objetivo “de inhibir la producción exagerada de ondas altas y bajas, a la vez que refuerza las de tipo medio, pues son las que nos ayudan a equilibrar nuestro estado de ánimo, sueño, conducta y atención”.

A modo de metáfora, describe que “una persona con producción excesiva de ondas de frecuencia baja es como si manejara un automóvil con el freno puesto, no avanza, y ello le provoca depresión y dificultad para aprender”. Esto le pasa, por ejemplo, a un niño con déficit de atención (problema que genera inquietud, impulsividad e incapacidad para concentrarse en una tarea determinada), pues trata de “despertar” a su cerebro con actividad física excesiva.

En contraparte, el paciente que genera demasiadas ondas altas es como si tuviera el acelerador a fondo todo el tiempo, no puede parar y se convierte en alguien ansioso, con estrés, irascible o que sufre repentinos cambios de humor. Todos estos problemas pueden solucionarse con la modulación de las ondas que genera la actividad neuronal.

Yvonne Benard señala que, cuando se habla de los alcances y resultados de esta técnica, “mucha gente pregunta si es algo mágico, a lo que respondemos que no. Más bien, al mejorar el desempeño cerebral con programas de computadora, beneficiamos la salud del paciente en general y, de forma específica, su memoria, ánimo y manejo de estrés”.

Amplia cobertura
La Dra. Andrea Sicilia explica que el neurofeedback surgió en Estados Unidos en los años ‘60 y ‘70 del siglo pasado, gracias al trabajo de especialistas como el Dr. Joe Kamiya, cuyas investigaciones se orientaron a facilitar el relajamiento profundo y la meditación, y del Dr. Barry Sterman, que realizó estudios en los que, si inyectaba una sustancia tóxica que generaba convulsiones a un grupo de gatos, las sacudidas eran menores en aquellos animales que fueron adiestrados para cambiar el ritmo de sus ondas cerebrales.

Así, la neuroterapia se dirigió inicialmente para atender casos de epilepsia (actividad eléctrica anormal del cerebro que puede ocasionar ataques o convulsiones), pero el Dr. Joel F. Lubar, también estadounidense, observó que “el método funcionaba en niños con déficit de atención, pues al reducir las ondas cerebrales bajas, los chicos mejoraban en concentración y aprendizaje”.

A partir de entonces se ha extendido su uso a otros problemas:

  • Depresión. Estado en el que sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria en tiempo prolongado.
  • Estrés crónico. Tensión constante que genera frustración, enojo tristeza y, a largo plazo, predispone a sufrir infecciones repetitivas, enfermedades cardiacas o depresión.
  • Adicción a sustancias como alcohol, drogas o tabaco, aunque en este caso se debe efectuar junto a un programa de rehabilitación.
  • Trastornos del sueño como insomnio (dificultad para dormir) y somnolencia diurna (quedar dormido en momentos inapropiados).
  • Migraña. Dolor de cabeza intenso que puede asociarse con náuseas, vómito y sensibilidad a la luz.
  • Bajo rendimiento laboral y escolar. Ocurre cuando un niño o adulto no se desempeña con todo su potencial.
  • Problemas de conducta, como agresividad, conducta destructiva, falta de apego a las normas y otros.
  • Ansiedad. Sentimiento de aprehensión o miedo cuyo origen no siempre se reconoce.
  • Trastornos de alimentación como anorexia (dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) o bulimia (excesivo consumo de alimento seguido de vómito provocado).
  • Trauma cerebral. Es ocasionado por impacto en la cabeza debido a accidente de tráfico, caída o golpe al realizar actividades cotidianas o practicar algún deporte.

Más aún, se emplea con éxito en programas de alto rendimiento para personas sometidas a mucho estrés, “como corredores de bolsa, ejecutivos, pilotos aviadores, deportistas y toda persona que quiera mejorar su calidad de vida, ya que ayuda a tener mayor claridad en la toma de decisiones, relaciones sociales asertivas y control de situaciones tensas”.

Reeducación mental
Por lo que toca a la forma de trabajo, la Dra. Yvonne Benard indica que todo tratamiento inicia con el diagnóstico del paciente, mismo que se elabora con la historia médica, inventario de síntomas a través de cuestionarios, medición de la actividad eléctrica del cerebro (electroencefalograma) y pruebas computarizadas para medir atención, impulsividad, tiempo de respuesta e inestabilidad”.

Una vez que se integra e interpreta esta información, inicia la terapia en sí. En cada sesión se colocan electrodos en determinados puntos de la cabeza, los cuales no generan ningún estímulo, sino que registran la actividad eléctrica del encéfalo y la envía a dos computadoras, una para el especialista y otra para el paciente.

El terapeuta “observa en gráficas cómo cambia la actividad cerebral, mientras el paciente recibe la misma información, pero como imágenes o juegos de video. Uno de los más comunes muestra tres naves espaciales: una verde, al centro, que representa a las ondas medias; otra morada, a la derecha, que es para las frecuencias bajas, y una última, amarilla, que está a la izquierda y simboliza las ondas altas”.

El paciente “gana puntos” en el juego entre más avanza la nave espacial verde, y esto se logra cuando se concentra y produce ondas de frecuencia media; en cambio, cuando se estresa demasiado, se distrae o comienza a quedarse dormido, los vehículos de la izquierda o la derecha avanzan y le ganan la partida.

De tal forma, “el paciente se reeduca y descubre qué hace mal. Por ejemplo, al generar ondas de frecuencia alta, muchas personas tratan de controlarse aprentando los dientes, pero eso aumenta su tensión. Al final, descubren que necesitan lo contrario, es decir, relajarse”.

Andrea Sicilia hace hincapié en que “la producción de diferentes tipos de onda tiene relación directa con el estado de ánimo, atención y sueño, entre otras funciones; así, lo que persigue este programa es que cada persona tome conciencia de cuándo está distraída, ansiosa, tensa o somnolienta y, al ver que una u otra nave avanza, aprende a controlar la producción excesiva de un tipo de frecuencia determinado”.

Por eso se llama neurofeedback, “porque permite una retroalimentación inmediata de la actividad neuronal mediante estímulos visuales y auditivos; es como cuando nos vemos en el espejo: si descubrimos que estamos despeinados, nos arreglamos. Se trata de una cualidad del cerebro, que hace cambios cuando se le enseña un lenguaje específico”.

Asimismo, Yvonne Benard aclara que es posible realizar otro tipo de sesiones, como las de frecuencia baja o alfa-theta, mismas que se utilizan para trabajar las emociones, resolver situaciones traumáticas, hacer retrospección, reflexión y relajación profunda.

Lo que ocurre con esta técnica es que “a través de un sonido, y con los ojos cerrados, llevamos al paciente a un nivel de actividad que se ubica entre vigilia y sueño. Hecho esto, la persona accede a recuerdos de la infancia que se bloquean o son dolorosos, ya que en dicho estado es más fácil liberar tensiones y aliviar problemas, pero también puede hacer programaciones, lo cual se logra cuando se imagina a sí mismo triunfando en la vida o en una actividad determinada”.

La especialista detalla que otros métodos a los que se recurre son los del biofeedback (retroalimentación biológica), los cuales se centran en reacciones corporales, posturas, respiración o temperatura. “Tenemos un programa muy sencillo para personas estresadas; consiste en observar un paisaje en blanco y negro mientras un censor en el dedo registra su ritmo cardiaco y determina el grado de tensión. Mientras el paciente respire y se relaje, la imagen toma color y se anima”.

Cambio notable
Yvonne Benard revela que cada tratamiento o protocolo es individualizado, pues dependerá del problema que se aborde, características del paciente y capacidad de respuesta, aunque lo ideal es realizar dos sesiones por semana, requiriéndose un promedio de 40 consultas para lograr un cambio permanente.

También especifica que la neuroterapia “no se contrapone con algún tratamiento clínico, como el del neurólogo o psiquiatra, y tiene la ventaja de que logra resultados en poco tiempo; además, puede realizarse desde los cuatro años de edad y sirve por igual a jóvenes, adultos y ancianos”. Aunado a esto, aclara que el software o programas de computadora han sido diseñados por expertos en la materia, por lo que son confiables.

En este sentido, Andrea Sicilia especifica que la persona que dirige el trabajo de neurofeedback, además cumplir con un curso especial, debe ser idealmente alguien con estudios enfocados a la salud o la conducta, como psiquiatra, psicólogo, pedagogo, neurólogo o médico general, pues conoce el funcionamiento del cerebro. Ahonda en que manejar la computadora “puede hacerlo casi cualquiera, pero se requiere de preparación cuando el paciente habla de lo que le pasa y de su vida, pues se tiene que saber cómo manejar tales situaciones”.

Finalmente, acentúa que todo paciente presenta cambios con esta técnica, pero detectarlos es algo que depende de la sensibilidad individual. “Todos nacemos con un temperamento, que puede ser explosivo o retraído, y la neuroterapia nos ayuda a modularlo en nuestro beneficio, no a modificar drásticamente de personalidad. Hay que estar muy atento y en contacto con uno mismo para observar cómo se transforman nuestras reacciones y cómo superamos los problemas”.

SyM - Rafael Mejía

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Salud Mental

Todo sobre pruebas antidoping


Ver más...

Sabías que...

El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cánceres en la mujer mexicana. Su detección oportuna posibilita una sobrevida de más de 5 años en la mayoría de pacientes.




Comscore