Parálisis del sueño, segundos que parecen de muerte

  • SyM - Lido Coronado
Parálisis del sueño, Se me subió el muerto
¿Si se te sube el muerto es una experiencia sobrenatural? Aquí la verdad.

La incapacidad de realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño o estando a punto de despertar, se define científicamente como parálisis del sueño, o como popularmente se dice "se me subió el muerto". ¿Te ha ocurrido?

Alucinaciones ¡de miedo!

La "subida del muerto" en realidad es espantosa experiencia que puedes sentir aun estando despierto y consciente, pero eres incapaz de mover el cuerpo y los ojos; incluso, al intentar pedir ayuda, emites débiles ruidos, como quejidos.

El terror crece cuando la parálisis del sueño se acompaña de alucinaciones, (no sólo se tiene la impresión de percibir luces, sonidos y voces, además "sientes" la presencia seres extraños en la habitación que te observan detenidamente).

Igualmente, puedes tener la sensación de flotar fuera del cuerpo o de que estás a punto de morir, así como sofocación y presión en el pecho, aunque no en todos los casos.

Trastornos del sueño: nadie se salva

A pesar de que se trata de un momento angustiante, la parálisis del sueño no constituye problema de consideración; de hecho, los neurólogos refieren que todos la hemos experimentado al menos una vez.

Ansiedad por parálisis del sueño

Eso sí, está considerada como trastorno del sueño, pues afecta el funcionamiento óptimo del organismo durante el acto de dormir e impide la progresión paulatina y sistemática de los distintos periodos que conforman el sueño, que son:

  • Fase ligera: en ella las ondas cerebrales se hacen lentas.
  • Sueño profundo: aproximadamente 90 minutos después se ingresa a la segunda fase en la que el sueño es más profundo y bajan pulso y temperatura corporal, el oído se pone alerta y los ojos se mueven bajo los párpados de un lado a otro de manera similar a cuando se está viendo una película, lo que se denomina fase MOR (movimiento ocular rápido o REM), momento en el que se presentan los sueños y el cerebro está tan activo como si se estuviera despierto.

Los especialistas consideran que la parálisis del sueño ocurre al inicio del sueño MOR en la primera mitad de la noche o en los periodos de ensueños previos al despertar (por la mañana), cuando la mente está despierta, pero la función motora del organismo se encuentra naturalmente paralizada.

La duración promedio de la "subida del muerto" es un minuto, pero se han reportado casos en que los episodios de este trastorno del sueño se prolongan hasta por 10 minutos, y terminan tan espontáneamente como surgieron. No obstante, al repetirse con frecuencia pueden desencadenar en el paciente cuadros de ansiedad y depresión.

"¡Se me subió el muerto!" por narcolepsia

El interés de la ciencia por el tema ha llevado a investigadores a señalar que el problema puede deberse a que algunas personas son especialmente susceptibles a los fenómenos electromagnéticos que experimenta la Tierra y que afectan su sueño.

La Neurología tiene posturas distintas; una de ellas establece que la parálisis del sueño es un síntoma de narcolepsia, trastorno caracterizado por excesiva somnolencia durante el día y alteración del sueño nocturno.

Mientras que el Dr. Eduard Estivill, médico español experto en neurofisiología, explica: "Tanto el momento de despertarse como el de dormirse están caracterizados por dos fases: primero lo hace el cerebro, y luego el cuerpo. Por lo general, ambos procesos ocurren simultáneamente, pero en ocasiones se produce brevísimo lapso entre el despertar del cerebro y el de la musculatura. Entonces, uno es consciente de que está despierto, pero no se puede mover".

Otras versiones neurológicas refieren que se trata de un problema por hábitos de sueño irregulares (horarios desordenados para levantarse y acostarse), o bien, por agotamiento psicológico y físico por estrés.

A su vez, Yasuo Hishiwaka, investigadora japonesa, destaca que ciertos desórdenes cerebrales pueden propiciar parálisis del sueño, como los siguientes casos:

  • Ataque de pánico. Sensación constante de miedo que aparece en forma repentina, brusca y sin razón aparente; su origen se relaciona con depresión y estrés.
  • Esquizofrenia. Trastorno mental cuyos rasgos distintivos incluyen la idea de escuchar voces que dan órdenes, sensación de que hay personas que le persiguen constantemente, visión de seres o cosas que no están presentes, así como el pensamiento de que cada una de sus acciones es controlada por alguien más (delirios).
  • Estrés postraumático. Tras vivir en carne propio un suceso impactante (accidente, secuestro, robo, violación, etc.), habrá pesadillas, insomnio y ansiedad.
  • Neurosis. Episodios de desequilibrio psicológico que se manifiestan a través de ansiedad y angustia exageradas, miedos irracionales y depresión que pueden incapacitar al paciente, ya que se acompaña de malestares físicos.
  • Síndrome del jet lag. Al viajar de un continente a otro en avión se alteran los ritmos circadianos de nuestro organismo.

Igualmente, se han reportado casos de parálisis del sueño vinculados al consumo de alcohol y/o drogas, así como en personas que duermen en lugares poco familiares o experimentan emociones muy intensas (como enamorarse profundamente o la víspera del matrimonio). Prácticamente todos los especialistas reconocen como factor predisponente dormir boca arriba (posición supina).

Estrés y ansiedad

Diagnóstico de parálisis del sueño

Determinar que se trata de un trastorno del sueño no es fácil, pues quienes buscan ayuda médica generalmente no acuden al especialista adecuado, siendo la primera opción psicólogos o psiquiatras, quienes enviarán al paciente a un neurólogo con especialidad en estudios del sueño.

Este último indicará una polisomnografía nocturna, examen que consiste en monitorear durante la noche los ciclos del sueño del afectado por medio de registros continuos de las ondas cerebrales.

Asimismo, con ayuda de sistemas automatizados, se llevará registro de la actividad de pulmones, cerebro y corazón para saber si el afectado experimenta apneas, lo cual interrumpe el flujo normal de oxígeno al cerebro. En ocasiones, se utiliza una cámara de video para grabar los movimientos de la persona mientras duerme.

Si se identifica parálisis del sueño relacionada con estrés, se recomienda seguir una terapia para aprender a manejarlo; cuando existen trastornos cerebrales, a menudo se prescriben medicamentos para tratarlos. No es raro que se indiquen antidepresivos tricíclicos, pues éstos mejoran las etapas MOR.

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