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17 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Síndrome de Wernicke-Korsakoff, de la mano del alcoholismo

Miércoles 12 de abril del 2017, 11:58 am, última actualización.

¿Después de una noche de copas, no recuerdas nada? ¿Te pasa constantemente? ¡Cuidado! Puede ser el principio de trastorno conocido como síndrome de Wernicke-Korsakoff, caracterizado por daño cerebral y alteraciones de la memoria debido a deficiencia de tiamina (vitamina B1), condición común en personas que sufren alcoholismo. 


Síndrome de Wernicke-Korsakoff, Alcoholismo, Deficiencia de tiamina
Síndrome de Wernicke-Korsakoff, de la mano del alcoholismo

Este tipo de trastornos son clara muestra de las repercusiones neurológicas que causa el consumo de alcohol. En principio, el síndrome de Wernicke-Korsakoff (SWK) se origina por deficiencia de tiamina (vitamina B1), la cual desempeña una función fundamental en el metabolismo o procesamiento de la glucosa (azúcar) que se transforma en la energía que debe llegar al cerebro. 

Así, un déficit de tiamina representa disminución de la energía que requiere el hipotálamo, de tal suerte que habrá alteraciones en la temperatura corporal y el apetito, así como cambios notables en las respuestas emocionales, metabolismo (aprovechamiento de los nutrientes) y secreción de hormonas. El enfermo, por tanto, verá mermadas sus facultades neuronales, principalmente las que se relacionan con la memoria. 

Resulta pertinente advertir que fue en 1881 cuando el neurólogo y psiquiatra alemán Carl Wernicke describió por primera vez este trastorno que lleva su nombre, lo cual fue posible gracias al estudio de tres casos: dos pacientes con alcoholismo crónico y uno más con vómito persistente debido a intoxicación con ácido sulfúrico.

Los síntomas que el médico germano detectó incluían alteraciones oculares, dificultad motora y afectaciones mentales como apatía, disminución de la atención, así como desorientación en el tiempo y el espacio. Tras 50 años de investigaciones se tuvo la certeza de que la deficiencia de tiamina era la causa central de este síndrome. 

Por otra parte, en 1887 se describió por primera vez y en forma exhaustiva el síndrome amnésico conocido actualmente como psicosis de Korsakoff. Se trata, en breves palabras, de una variedad de manifestaciones que incluyen delirio y pérdida de la memoria reciente, con relativa preservación de otras funciones intelectuales. En 1971 ambos trastornos se unificaron y desde ese tiempo se les conoce como síndrome Wernicke-Korsakoff. 

Señales que indican SWK

Las estadísticas existentes indican que este síndrome se presenta en muy pocas ocasiones (entre 0.4 y 2.8% de las autopsias registradas), pero los especialistas en el tema consideran que la enfermedad puede estar subdiagnosticada, es decir, hay menos reportes registrados que casos reales. 

Quien sufra este mal será presa de confusión mental, amnesia (pérdida permanente de algunos recuerdos) y deterioro de la memoria de corto plazo, secuelas que aparecen hasta en 80% de los pacientes. Asimismo, el enfermo tendrá claro deterioro de su capacidad para incorporar información reciente y aprender nuevas tareas, además de ataxia (debilidad en las extremidades o falta de coordinación muscular que provoca marcha inestable), lentitud para caminar y movimientos oculares rápidos y temblorosos.

Es común, asimismo, que se estropeen las funciones motrices finas (movimiento de manos y dedos, por ejemplo), así como el sentido del olfato; en las fases avanzadas puede causar estado de coma (inconsciencia prolongada donde el individuo no responde a estímulos externos). 

Se sabe que hay tratamientos exitosos, sobre todo si el problema se detecta tempranamente y si el paciente muestra verdaderos deseos de recuperación. Sin embargo, la tasa de mortalidad del SWK es relativamente elevada, entre 10 y 20%.

Síndrome de Wernicke-Korsakoff al microscopio

Un médico experto sospechará de síndrome Wernicke-Korsakoff si detecta alguno de los síntomas ya descritos, pero para obtener diagnóstico preciso deberá ordenar ciertos exámenes, como análisis de sangre con recuentos celulares, control de electrólitos y pruebas de función hepática. El especialista podrá solicitar, asimismo, que se realice resonancia magnética o tomografía computarizada para indagar acerca de posible lesión encefálica. 

Es obvio que la historia clínica del enfermo deberá incluir los antecedentes relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas y para ello serán determinantes los testimonios de familiares y amigos, pues bien se sabe que los adictos mienten con suma facilidad.

Tiamina, clave en la recuperación

Se puede pensar que el pronóstico para las personas que padezcan síndrome Wernicke-Korsakoff es malo, pero lo cierto es que se trata de desequilibrio que puede prevenirse y responder exitosamente si se actúa a tiempo. La indicación médica es sencilla, toda vez que se recomienda terapia basada en la administración de tiamina que se complementa con consumo de otras vitaminas. 

Cada caso es diferente y, por ello, el médico indicará la dosis de los productos vitamínicos; si todo marcha bien, es decir, si el paciente abandona el alcohol y sigue al pie de la letra el tratamiento, se podrá pensar en una rehabilitación importante. Sin embargo, hay que ser cautelosos porque se requiere que disminuya la confusión mental del enfermo y se recupere alguna parte de la memoria, lo cual puede prolongarse hasta un año. 

Cuando se trata de atacar el problema en etapas avanzadas las cosas cambian, porque regularmente hay daños cerebrales irreversibles, es decir, lesiones duraderas en la memoria y la parte motora (falta de coordinación muscular y entumecimiento o debilidad de las extremidades, por ejemplo).

Repercusiones familiares del alcohol y SWK

Comúnmente, el cuidado de un paciente con síndrome de Wernicke-Korsakoff es complicado, pues se debe lidiar con síntomas de demencia duraderos y alteraciones motrices, así como con conductas extrañas o inapropiadas que en ocasiones se interpretan como episodios de consumo excesivo de alcohol, aunque el enfermo ya no beba. 

Asimismo, hay que agregar la molestia que puede sentir el cuidador, sobre todo si es pariente del enfermo. Es común que exista coraje e impotencia por tener que auxiliar a quien sufrió de alcoholismo crónico y ha sido causa de conflictos o disolución familiar, aunque también pueden aparecer vergüenza o negación para aceptar esta realidad. 

Por esto, no es raro que en algunos casos se opte por internar al paciente en institución especializada o que, en circunstancias extremas, se abandone al individuo a su suerte. 

Consulta a tu médico si tú, algún familiar o conocido tienen problemas para controlar su consumo de alcohol.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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