Esquizofrenia: alteración de la realidad - SyM
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1 de cada 100 mexicanos padece esquizofrenia

Martes 06 de diciembre del 2016, 11:46 am, última actualización

Apenas 10% de los afectados por esquizofrenia reciben tratamiento adecuado.

1 de cada 100 mexicanos padece esquizofrenia

Para la gran mayoría de la población mexicana los primeros síntomas de esquizofrenia en un familiar o amigo pasan desapercibidos, ya que suelen confundirse con depresión; se trata de prolongada sensación de tensión, falta de sueño y concentración, aislamiento social y cambios en la personalidad. Poco a poco el afectado presentará la idea de escuchar voces que dan órdenes, sensación de que hay personas que le persiguen constantemente, visión de seres o cosas que no están presentes, así como el pensamiento de que cada una de sus acciones es controlada por alguien más (delirios).

Como podemos imaginar, es muy difícil que quien sufre el problema lo reconozca como tal y busque ayuda por sí sólo. Incluso, pueden transcurrir años antes de que el paciente acuda al especialista y se le diagnostique esta enfermedad mental.

La Psiquiatría define a la esquizofrenia como un tipo de psicosis, es decir, trastorno mental en el cual se presentan alteraciones profundas de la realidad. Es así que el enfermo manifiesta problemas para comunicarse, es ilógico en su pensamiento, titubea y da respuestas complejas a preguntas muy simples.

La ciencia no ha brindado un veredicto preciso en cuanto a las causas de esquizofrenia, pero gran número de estudios apuntan a que el mal funcionamiento de los llamados neurotransmisores —sustancias químicas responsables de la actividad de las neuronas—, provoca ideas fuera de lo común, percepciones anormales y pérdida de la realidad.

Otros síntomas característicos de la esquizofrenia son la falta de emoción ante los acontecimientos propios o ajenos, voz monótona y rostro inexpresivo, descuido del arreglo personal, pérdida de la motivación, aislamiento social, negación ante el problema por parte del paciente, quien además considera normal acciones y temas embarazosos, como pensamientos homicidas o incestuosos (sexo con los integrantes de la propia familia); incluso, puede actuar con indiferencia al realizar sus necesidades fisiológicas con poca discreción, en lugares o momentos inadecuados.

Tipos

La esquizofrenia puede variar en su intensidad, gravedad y frecuencia en cuanto a sus síntomas psicóticos según las personas. Por ello, los científicos al referirse a ella aducen un conjunto de enfermedades, de leves a graves. Los mismos investigadores del tema han realizado una clasificación entre los tipos de esquizofrenia:

  • Paranoide. El afectado se siente constantemente observado o perseguido, hay una o más ideas delirantes, pero no hay lenguaje desorganizado; las alucinaciones ocupan un sitio especial, siendo las auditivas las más frecuentes y duraderas (semanas, meses o años); por su parte, las visuales suelen ser breves, pero son representativas de una agudización en el cuadro clínico. Ejemplo: “Cuando estuve en un hospital me incrustaron un chip o algo parecido y por ahí me ordenan qué pensar, me mandan mensajes subliminales; me quieren volver loca, oigo voces, pero son por ese chip que tengo”.
  • Desorganizada (hebefrénica). Generalmente el enfermo es una persona incoherente en sus pensamientos y lenguaje; suele presentar comportamientos extraños, como reír sin motivo aparente y realizar muecas; las conductas suelen ser infantiles, el estado de humor es absurdo y existe desinhibición en los sentimientos. Suele comenzar en edades tempranas, como la pubertad, por eso recibe el nombre esquizofrenia juvenil e, incluso, hay casos en los que la enfermedad viene de la infancia (psicosis infantil). El pronóstico suele ser desfavorable en comparación con otros tipos de este problema mental, debido a la personalidad inmadura del enfermo.
  • Catatónica. Imposibilidad de movimiento, negativismo extremo, posturas y movimientos extraños y repetitivos, ecolalia (imitación del lenguaje) o ecopraxia (imitación los movimientos). A pesar de tener la conciencia despierta, el enfermo no reacciona a los intentos de entrar en contacto con él, su rostro permanece inmóvil e inexpresivo, no se percibe ningún movimiento interior e incluso fuertes estímulos de dolor pueden no provocar reacción alguna en él. En los casos más graves pueden llegar a no hablar, ni comer, ni beber durante periodos lo suficientemente largos como para que peligre su vida. Sin embargo, en el interior del enfermo puede haber verdaderas tormentas de sentimientos, que a menudo sólo se manifiestan en una aceleración del pulso. También se da repetición constante del mismo movimiento (automatismos) y muecas. Los cuadros de extrema gravedad, en los que el enfermo, por ejemplo, se mantiene sobre una pierna durante varias semanas, solo se observa muy raras veces gracias a las posibilidades actuales del tratamiento; el pronóstico para este tipo de esquizofrenia suele ser malo.
  • Indiferenciada. Es frecuente que el enfermo manifieste varios rasgos de los distintos tipos mencionados, sin que pueda clasificarse únicamente en uno solo.
  • Residual. El paciente no manifiesta iniciativa, motivación, interés social; no se encuentran presentes ideas delirantes, alucinaciones ni lenguaje o comportamiento desorganizado.

Las personas con esquizofrenia pasan por períodos en los cuales están mejor y peor (remisión y recaída, respectivamente), donde incluso puede ser necesaria la hospitalización; asimismo, pueden vivir durante largos períodos sin ningún síntoma, pero como a menudo se trata de una enfermedad crónica, requieren atención médica continua y tratamiento psicológico.

Episodios

Además de clasificar la esquizofrenia en distintos tipos, los especialistas han logrado diferenciar sus episodios o cuadros psicóticos, entre los que podemos mencionar:

  • Trastorno psicótico breve. Cumple los criterios diagnósticos de la enfermedad, pero presenta una resolución total en cuatro semanas o menos.
  • Bouffeé delirante. Delirios y alucinaciones aparecen entre los 20 y 40 años de edad, sin ningún tipo de antecedente psiquiátrico, pudiendo variar de un día a otro e incluso de una hora a otra.
  • Trastorno esquizofreniforme. Cumple los criterios diagnósticos de esquizofrenia, pero los síntomas duran más de cuatro semanas y menos de seis meses; su inicio es brusco y el paciente se recupera por completo.
  • Trastorno esquizoafectivo. Se presenta cuando en el mismo cuadro surgen síntomas de esquizofrenia junto con los característicos de algún trastorno del estado de ánimo (depresión, manía, trastorno bipolar).
  • Trastorno delirante crónico (paranoia). No se cumplen los criterios de esquizofrenia ni se relaciona con el uso de sustancias o con alguna enfermedad médica, pero destaca como síntoma predominante una o más ideas delirantes que, por lo general, no son extrañas; ejemplos: ideas irreales y exacerbadas de grandiosidad, celos, erotismo o ser blanco de un complot en su contra; tiene una duración de más de un mes y puede prolongarse por años.

Por otra parte, algunos psiquiatras señalan tres fases de la esquizofrenia:

  • 1a fase prodrómica. Se refiere a la serie de síntomas que se producen antes de una crisis, por ejemplo, tensión y nerviosismo, pérdida del apetito o desorganización en las comidas, dificultad para concentrarse y dormir, problemas de mala memoria, depresión y tristeza, preocupación continua; el enfermo piensa que se ríen o hablan mal de él, manifiesta pérdida de interés en las cosas, se siente mal sin motivo claro y se siente inútil, entre otras manifestaciones.
  • 2a fase activa. Se desencadena la enfermedad, son los llamados brotes o crisis, como alucinaciones, delirios y trastornos del pensamiento que se agudizan en unos cuantos días; la familia se alarma y suele pedir ayuda médica.
  • 3a fase residual. El deterioro personal, social y laboral es grave, y se caracteriza por apatía, falta de energía y de placer, insociabilidad, entre otros síntomas; cabe destacar que no la sufren todos los enfermos. 

Medicación

Por todo lo que se ha mencionado, la esquizofrenia debe considerarse un trastorno mental severo que no se soluciona fácilmente. El paciente debe continuar un tratamiento por tiempo indeterminado, en una labor conjunta de medicamentos y terapia psicológica, de manera que se logre integrar al paciente a su entorno social y evitar recaídas.

Algunos especialistas respaldan el tratamiento integral con terapia electroconvulsiva, lo que para algunos científicos debió ser parte de la historia desde hace muchos años. Esta técnica, conocida en el pasado como electroshocks , se basa en la aplicación de descargas eléctricas al cerebro para inducir convulsiones, de forma que se mejore la comunicación eléctrica-química entre las células (neuronas) del sistema nervioso central; el método se sigue empleando, incluso en países de investigación médica avanzada.

Lo cierto es que en nuestros días la Ciencia ha evolucionado mucho más en el desarrollo de medicamentos para esquizofrenia, siendo los más empleados los llamados antipsicóticos, de los cuales existen dos tipos: típicos, entre ellos se encuentran haloperidol, tioridazina, perfenazina y flupentixol, entre otros, y los cuales se emplean desde la década de los 50 del siglo pasado; los del segundo grupo son los atípicos, tal es el caso de ziprasidona, sin efectos secundarios tan marcados como los del primer grupo, como falta de expresión facial, rigidez muscular y temblores incontrolables, entre otros.

Ahora bien, dado que la esquizofrenia va acompañada de una alteración del metabolismo cerebral caracterizado por un funcionamiento excesivo de la dopamina (neurotransmisor), la administración de antipsicóticos tiene el efecto de bloquear el efecto de la sustancia y restablecer el equilibrio a nivel cerebral, lo que repercute directamente como tranquilizador para casos de inquietud motora, conductas agresivas y tensiones interiores. Las alucinaciones, delirios y trastornos esquizofrénicos de la percepción prácticamente desaparecen con los fármacos, los cuales además ofrecen protección contra recaídas.

Cabe mencionar que en caso de crisis agudas de pacientes con esquizofrenia, el método de elección para suministro de antipsicóticos es la vía intramuscular, ya que por las condiciones en las que ingresan los enfermos a clínicas y hospitales no pueden tomar tratamiento vía oral. Tras la aplicación del medicamento, en aproximadamente 15 minutos se reducirá la excitación y habrá una mejora sostenida en unas cuatro horas, lo que favorece el tratamiento del paciente y su pronto reestablecimiento para posteriormente hacer la transición de la vía intramuscular a la oral.

Hemos podido ver la importancia del tratamiento farmacológico, pero igualmente esencial es un buen apoyo terapéutico como la rehabilitación psicosocial. El paciente deberá abandonar la cama y tratar de reintergrase a su entorno poco a poco gracias a terapias individualizadas y en las que la familia jugará un papel preponderante para alcanzar el objetivo; para ello, cada uno de sus integrantes deberá tener toda la información posible del problema y la administración de fármacos.

Si bien no se ha encontrado una cura definitiva, los tratamientos con antipsicóticos atipícos permiten que los enfermos con esquizofrenia mejoren su calidad de vida. Lamentablemente, en México se calcula que a menos del 10% de los pacientes le son prescritos este tipo de medicamentos.

Finalmente, cabe hacer hincapié en la importancia que tiene que las personas que puedan padecer la enfermedad obtengan un diagnóstico rápido para comenzar el tratamiento lo antes posible y cuenten con la posibilidad de reintegrarse a su entorno.

SyM - Raúl Serrano

 

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