10 mitos sobre la sexualidad de la mujer - SyM
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19 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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10 mitos sexuales femeninos

Viernes 16 de junio del 2017, 12:22 pm, última actualización

Culturas machistas, como las de los países latinos, relegan la sexualidad femenina y le restan valor, generando con ello información que no siempre es veraz, perjudica las relaciones de pareja y, en ocasiones, pone en riesgo la salud.

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10 mitos sexuales femeninos

Parece increíble que en pleno siglo XXI algunas creencias limiten el ejercicio de la sexualidad de las mujeres, ya sea por prejuicios o por la transmisión de generación en generación de información sin base científica que desorienta a jóvenes y adultas al grado de poner en peligro su estabilidad física.

Si bien la labor de los medios de comunicación ha servido para difundir aspectos trascendentales sobre la salud sexual de las mujeres, así como de la importancia de acudir al médico ante cualquier duda o indicio de problemas, parece que lo hecho fuera insuficiente todavía. Es por ello que presentamos información que pude ser de utilidad para tu vida íntima, y que seguramente redundará en una mejor relación de pareja.

1. El sexo oral no produce cáncer

Tanto la llamada felación (excitación del hombre a partir de besar sus genitales) como el cunnilingus (estimulación oral en el área genital femenina) cuentan con un halo de inseguridad que limita su práctica, debido principalmente a que tanto semen como secreciones genitales son vehículos trasmisores de virus, bacterias y hongos generadores de infecciones venéreas, pero nunca cáncer. El riesgo radica cuando la boca o los órganos sexuales cuentan con una herida que sea la puerta de entrada a los microorganismos mencionados.

No está por demás hacer referencia a las enfermedades que pueden contraerse mediante sexo oral:

  • Herpes. Si se padece una infección de este tipo en la boca (manifestada en las comisuras de los labios), no se debe practicar sexo oral, pues fácilmente se puede contagiar el área genital; produce comezón, ardor y dolor.
  • Gonorrea. Es producida por una bacteria (Neisseria gonorrhoeae) que trasladada del área genital puede atacar las paredes de la uretra (canal por donde transita la orina) en el hombre, y de la vagina en la mujer, o del ano, recto y la garganta en ambos. Si no se atiende a tiempo puede ser muy molesta y tener consecuencias, como imposibilidad para tener hijos, problemas en corazón, piel y articulaciones.
  • Sífilis. Es adquirida a través de contacto sexual con personas afectadas en fase contagiosa, así sea de manera anal, oral o convencional. La bacteria (Treponema pallidum) produce una úlcera (chancro) que se manifiesta en unos cuantos días, pero de no atenderse permanecerá en el cuerpo, se reproducirá y tendrá episodios de manifestación y otros de inactividad a lo largo de los siguientes 2 a 20 años; los casos avanzados manifiestan inflamación de huesos y cartílagos (osteocondritis), además de afectar a piel, mucosas, músculos y/o corazón, y puede acarrear ceguera, sordera, parálisis, daño cerebral y, en ocasiones, la muerte.
  • Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). No sólo se transmite por el semen y la sangre, sino también por secreciones vaginales y lubricantes de la uretra masculina contaminadas, facilitando su ingreso al organismo a través de heridas por donde haya contacto con sangre; el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) debilita al sistema del organismo que combate las enfermedades (inmunológico), al grado de que una infección que en condiciones normales es inofensiva puede llevar al afectado a la muerte.

2. Ingerir semen no es dañino

Científicamente se ha comprobado que entre los componentes del semen se encuentran proteínas, pero difícilmente se podría asegurar que su ingestión represente un aporte de nutrientes significativo como para cubrir los requerimientos de una persona para su vida cotidiana o, menos aun, para aumentar de peso. Por otra parte, no hay evidencia de que tragar secreciones vaginales o semen sea dañino a la salud, a no ser que dichos fluidos provengan de una persona que tenga una enfermedad de transmisión sexual, como las señalas con anterioridad.

3. La mujer eyacula

Para muchas mujeres es motivo de vergüenza mojar sábanas, o incluso el colchón, con el fluido segregado involuntariamente al momento del orgasmo, pues suele ser confundido con orina por ser expulsado por la uretra (conducto por el que es eliminado este líquido de desecho).

Vayamos por partes. Es bien sabido que la mujer produce una secreción vaginal al momento de la excitación, que tiene como objetivo lubricar las paredes del órgano para que la penetración no resulte dolorosa. Muchas mujeres lubrican abundantemente —lo cual no siempre indica que se trate de una fémina multiorgásmica—, pero tampoco es este fluido el segregado durante el punto culminante del orgasmo.

Las investigaciones más avanzadas señalan que el fluido expelido es un líquido alcalino segregado por las glándulas parauretrales, y en su constitución se han encontrado una enzima llamada fosfatasa ácida prostática y glucosa (azúcar); el mecanismo de liberación se activa como resultado de las contracciones pélvicas durante el orgasmo. Debemos dejar claro que no todas las mujeres presentan eyaculación femenina, que la misma no depende de algún tipo especial de estimulación y que entre quienes la manifiestan habrá mayor o menor cantidad.

4. La vagina expulsa aire

También es causa de pena para muchas mujeres el hecho de que durante el encuentro sexual el órgano reproductor femenino expulse aire y haga ruido similar a la salida de gases estomacales por el ano, sin el aroma característico de estos últimos. Bien, pues hay dos maneras de que haya presencia de aire en la vagina:

  • Por la existencia de ciertas levaduras (hongos) en el área; cuando este es el caso la expulsión de aire será casi imperceptible e irá acompañado de un olor un tanto desagradable; habrá que realizar papanicolau con colposcopía para corroborar la presencia de microorganismos y el tratamiento a seguir.
  • Al tener relaciones sexuales, el movimiento del pene empuja aire al interior del útero, de manera que tenderá a salir cuando el órgano masculino lo permita, pudiendo ser incluso un tanto ruidoso (para algunas chicas igualmente penoso). Evitando las posiciones en que se tiene el coito que permiten el ingreso de aire se acabarán los problemas.

5. La penetración anal no sólo es para pervertidas

Si bien aún en nuestros días se sigue tachando a la masturbación como algo indebido y morboso, la práctica del sexo anal supera al anterior como transgresor por ser calificado como "sucio", "perverso" y "del gusto de los depravados". Lo cierto es que el ano tiene tantas terminaciones nerviosas sensibles como vagina o pene, por lo cual es igualmente capaz de producir placer; incluso, algunas investigaciones al respecto indican que hay mujeres que sólo pueden alcanzar el orgasmo por esta vía, sin que intervenga vagina o clítoris, aunque no es lo más frecuente.

La penetración anal ha sido por siglos la opción para quienes buscan preservar la virginidad y evitar embarazos no deseados, o como una opción en los períodos de menstruación. No obstante, es muy importante tomar algunas medidas que harán de este tipo de coito seguro y satisfactorio; por ejemplo, el uso del condón resulta de vital importancia, ya que la mucosa rectal es una vía de entrada de virus y bacterias que pueden invadir al órgano masculino y causarle alguna infección; por la misma razón se debe cambiar el preservativo si se contempla una penetración vaginal, o bien, lavar pene o dedo que se haya empleado en la penetración antes de introducirlo al órganos reproductor femenino.

También debe tomarse en cuenta que a diferencia de la vagina, el recto no se autolubrica tras la excitación, por lo que deberá utilizarse crema o gel lubricante con base acuosa (vaselina y aceites pueden perjudicar al látex del preservativo); el producto debe colocarse tanto en pene o dedo como en ano. Finalmente, ten en cuenta que el recto puede llegar a sufrir daños si el coito es violento, de manera que la penetración debe ser cuidadosa, paulatina y suave, retirándose si el receptor refiere dolor intenso o si hay fuerte resistencia. Esta información puede abrir su mente a nuevas experiencias con su pareja.

6. Mal olor vaginal, no sólo quien tiene relaciones sexuales

Por naturaleza la vagina tiene un olor peculiar, con cierta acidez, que no es desagradable y que se debe a las bacterias que conforman la flora microbiana que ahí habita. Cuando ésta se ve alterada, el aroma que se desprende cambia notablemente, llegando a ser penetrante. La causa más común del mal olor vaginal es la presencia de una infección vaginal que deben ser tratada lo antes posible por algún ginecólogo.

Otra causa común, y que debe tenerse muy en cuenta, es la falta o indebido aseo de la vulva (entrada de la vagina) y de las zonas cercanas a ésta, donde pueden acumularse sudor y orina. Sin embargo, se debe tener en cuenta que también la higiene excesiva modificará la acidez de la flora bacteriana, de modo que el uso de productos perfumados puede irritar la zona y provocar un efecto no deseado. La revisión médica y los resultados de pruebas de laboratorio determinan la presencia de microorganismos infecciosos y la manera de hacerles frente, de forma que la medicación cambiará si los causantes del problema con hongos o bacterias.

Ahora bien, la presencia de microorganismos no siempre se debe a haber tenido contacto sexual con alguien infectado, ya que también pueden presentarse por vestir ropa ajustada o húmeda, o por llevar gérmenes del ano a la vulva por deficiente higiene genital. Cabe mencionar que no cambiar toallas o tampones en lapso de 4 a 6 horas durante los días que dure el periodo menstrual puede generar mal olor vaginal.

7. La mujer puede quedar embarazada en su primera relación sexual

Mucha gente considera imposible que se geste la concepción durante el primer encuentro sexual, lo cual no tiene fundamento médico, ya que biológicamente no existe ningún impedimento para que así suceda; es más, algunas mujeres por efecto del nerviosismo y la ansiedad previa a la noche de bodas o de su primera relación pueden adelantar la ovulación y facilitar la concepción, hecho que ocurre con mucha frecuencia.

8. No todas las pastillas anticonceptivas engordan

Algunas píldoras para evitar el embarazo tienen como efecto secundario el aumento de peso; sin embargo, la industria farmacéutica ha seguido investigando y ha lanzado al mercado pastillas anticonceptivas que tienen menos efectos secundarios e incluso mejoran ciertos aspectos físicos, como el cutis, al cual protegen del acné.

Ahora bien, existen otros métodos anticonceptivos que pueden utilizarse en vez de la píldora:

  • De barrera. Condón masculino y femenino o diafragma.
  • Hormonales. Además de las pastillas, inyecciones e implante de progesterona.
  • Dispositivos intrauterinos.
  • Naturales. Ritmo y coito interrumpido, aunque son los menos confiables.

Cabe destacar que el mercado farmacéutico también ofrece espermicidas en diferentes presentaciones (óvulos vaginales, cremas, geles, supositorios o espumas) y su importancia radica en que contienen sustancias que destruyen a los espermatozoides y se aplican en la vagina antes del acto sexual.

9. El coito con cuidado durante el embarazo no hace daño al feto

Cuando la gestante se encuentra en buen estado de salud puede tener relaciones sexuales durante el embarazo sin ningún problema. Algunas mujeres lo consideran inapropiado, pues creen que se hace daño al feto, cosa por demás falsa, ya que el pene —por muy grande que sea— jamás será capaz de penetrar en el útero, que es donde se encuentra el bebé.

Más bien, lo importante es buscar posiciones que eviten que el abdomen de la embarazada sufra presión; las más recomendables son:

  • Ambos de costado, procurando que la espalda de ella quede pegada al pecho de él.
  • Ella sentada sobre el hombre, quien tiene que estar acostado.
  • También se puede recurrir al sexo oral, respecto a lo cual es importante aclarar que si la gestante ingiere semen no se verá alterado el curso del embarazo ni sufrirá daño el feto; lo que si es importante es que el compañero no tenga alguna enfermedad de transmisión sexual.

10. El deseo sexual se acaba con la menopausia

Aproximadamente a los 48 años de edad la mujer empieza a experimentar cambios generados en su aparato reproductor, ya que de manera natural los ovarios producen estrógenos (hormonas femeninas) en menor cantidad, y esto se refleja en la suspensión del sangrado menstrual (la última se denomina menopausia), sudoración excesiva, oleadas repentinas de calor, fatiga y depresión frecuente. Al conjunto de dichos síntomas que se les conoce como climaterio.

Asimismo, la lubricación como respuesta al estimulo sexual disminuye notablemente o el tiempo para lograrla es más prolongado, además de que los labios mayores de la vagina reducen su grosor y las contracciones uterinas se vuelven molestas; por si fuera poco, el deseo sexual es menos intenso que cuando se tenían 20 años menos. Los anteriores factores inciden para que una mujer evada el tema de las relaciones sexuales y su práctica, de manera que los encuentros amorosos con su pareja se hacen más espaciados y, al parecer, menos placenteros.

Bien, pues no todo está perdido. Una opción que muchas mujeres tienen en cuenta es recurrir al tratamiento médico con hormonas sintéticas que sustituyan a las que ya no se producen, las cuales, además de ayudar a eliminar bochornos, nerviosismo, irritabilidad emocional, inestabilidad psíquica, dolores de cabeza u otros síntomas del climaterio, influyen positivamente en el mantenimiento de la libido (deseo sexual). Tenga en cuenta que la prescripción debe hacerla un ginecólogo.

Estudios científicos señalan que la mujer que llega a esta edad con una actividad sexual constante tendrá menos problemas en este sentido durante el climaterio. Sin embargo, no está demás indicar que para facilitar las relaciones sexuales pueden utilizarse lubricantes que faciliten al penetración, que ésta debe llevarse a cabo sólo si la mujer está preparada, y que en caso de que las dificultades no se superen se puede acudir al sexólogo antes de que la relación de pareja lo resienta.

Finalmente, es importante hacer mención del condón femenino, que es una realidad cada vez más popular; se trata de un fina funda de poliuretano (plástico) que se ajusta a las paredes de la vagina, posee un anillo interior, que permite colocarlo con facilidad, y otro exterior (de mayor tamaño) que evita que haya contacto entre semen y vulva. A diferencia de los masculinos, son más grandes y pueden colocarse hasta 8 horas antes del acto sexual. Su eficacia anticonceptiva es de 95% cuando se usa correctamente, además de que protege contra enfermedades de transmisión sexual.

Bien, ahora cuentas con más elementos para hacer tu vida sexual más confiable y segura, ¿no lo crees?

SyM - Regina Reyna

 

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