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Apneas del sueño, cuando se duerme sin descansar

Miércoles 07 de diciembre del 2016, 10:25 am, última actualización

Las apneas son el trastorno del sueño más frecuente y se caracterizan porque quienes lo padecen roncan al dormir, se sienten cansados durante el día y tienen dificultades para concentrarse; no es un padecimiento menor, ya que la falta de tratamiento adecuado deteriora la salud e incluso pone en riesgo la vida.

Apneas del sueño, cuando se duerme sin descansar

Las apneas son una serie de episodios repetidos que ocurren durante el sueño, en los que el aire no llega a los pulmones, de manera completa o parcial, por más de 10 segundos. Aunque en ocasiones puede generarse por problemas en la transmisión de impulsos eléctricos del cerebro, este trastorno se debe principalmente a que los tejidos de la garganta se relajan demasiado, ocasionando un esfuerzo mayor del organismo para abastecerse de oxígeno, de modo que la respiración se vuelve forzada y genera un sonido característico: el ronquido.

Es por esto que hay individuos más propensos a sufrir este problema, como las personas de la tercera edad, ya que tienen poca fuerza o tono en los músculos de esta región corporal, mismos que al relajarse durante el sueño ocasionan la obstrucción, o quienes son obesos, debido a que la grasa depositada en el cuello (papada) ejerce presión sobre la garganta.

De distintos orígenes

Existen dos tipos de apneas, la apnea obstructiva del sueño (AOS) es la más común y se debe a que los músculos que normalmente mantienen abierto el paso del aire se relajan y cuelgan al dormir, haciendo que lengua, paladar y campanilla bloqueen en forma repetida la respiración.

En este caso el cerebro percibe una disminución en los niveles de oxígeno en la sangre, por lo que emite señales que desencadenan la formación de sustancias que obligan a un despertar breve, de modo que se permita abrir la garganta; este episodio es tan breve que el individuo no lo recuerda, pero puede ser percibido por alguien cercano cuando escucha un ronquido profundo o un suspiro fuerte.

Este patrón puede repetirse hasta cientos de veces en una noche (afectando en muchas ocasiones la paz del cónyuge o personas cercanas a quien padece AOS), y rara vez se logra alcanzar fases profundas del sueño, que son en las que se logra el descanso. Por ello, quien tiene este trastorno del sueño se siente somnoliento y débil.

Por su parte, la apnea central del sueño se debe a que el cerebro no envía las señales adecuadas a los músculos encargados de la respiración y ésta se suspende súbitamente. Como resultado, es probable que la persona se despierte durante un lapso de 10 a 60 segundos por falta de aire.

En ambos casos se presenta una disminución en la calidad de vida, debido a la falta de descanso y sueño reparador, así como a las caídas repentinas en los niveles de oxígeno en la sangre, las cuales pueden incrementar la presión sanguínea y desgastar al sistema cardiovascular, con lo que aumenta el riesgo de infarto.

¿Cómo se distingue?

Es cierto que las apneas ocasionales son comunes y que a veces algunos ronquidos se deben sólo a la posición en que se duerme (casi siempre con el cuello estirado), por lo que no requieren mayor atención. Sin embargo, hay una serie de síntomas de apnea que de observarse hablan ya de un trastorno de sueño que afecta la salud del individuo:

  • Ronquidos frecuentes, casi siempre reportados por el compañero de habitación. Este síntoma es típico de AOS, ya que la apnea central del sueño no produce sonidos.
  • Hipersomnia diurna, es decir, sueño excesivo durante el día, muchas veces incontrolable y que lleva a quedarse dormido en situaciones poco comunes, como al manejar un automóvil o en medio de una conversación.
  • Fuertes dolores de cabeza durante la mañana, ya que se tuvo poco descanso y baja oxigenación del cerebro.
  • Necesidad de levantarse a orinar durante la noche (nicturia).
  • Cansancio ante esfuerzo físico moderado.
  • Falta de memoria.
  • Distracción, poca atención.
  • Alteraciones del humor y del carácter, concretamente, enojos frecuentes.
  • Falta de apetito sexual.
  • Impotencia.
  • Entre las complicaciones más graves se encuentran problemas cardiacos, como arritmias e infartos.

Se ha observado que las apneas se presentan con más frecuencia en varones, pero en las mujeres aumenta el número de casos durante el climaterio. Asimismo, es más común en pacientes obesos, en quienes han aumentado bruscamente de peso, en personas delgadas con estructura especial de la cara (paladar alargado y arqueado, así como mandíbula pequeña y retraída), ancianos con débiles músculos del cuello y personas con síndrome de Down.

Finalmente, las apneas del sueño pueden agravarse por el consumo de algunas sustancias que favorecen la relajación muscular o deprimen al sistema nervioso central, como algunos medicamentos para dormir o bebidas alcohólicas.

Diagnóstico y tratamiento

El médico especialista en trastornos del sueño es el encargado de efectuar un examen general y un interrogatorio para determinar los grados de hipersomnia (sensación excesiva de sueño). También recurre a estudios polisomnográficos, en los que, con ayuda de sistemas automatizados, se realiza el monitoreo durante una noche de la actividad de pulmones, cerebro y corazón del paciente, además de que se toma un registro de los patrones de respiración, los movimientos de brazos y piernas y los niveles de oxígeno en sangre.

Una vez establecida la existencia del padecimiento se puede recurrir a varias alternativas de tratamiento, las cuales dependerán de la complejidad del caso, las cuales van de la atención del ronquido como único síntoma al cuidado especializado de cuadros severos.

Cuando el individuo deja de respirar menos de 15 veces por cada hora de sueño se habla de trastorno leve, con cambios mínimos en los niveles de oxígeno; en estos casos se recurre a control de peso, cuidado en la posición utilizada para dormir y en ocasiones se emplea una prótesis que ayuda a que el flujo de aire sea el adecuado.

Por otra parte, cuando hay entre 16 y 50 interrupciones del flujo de aire se habla de apnea moderada, y cuando hay más de 80 el padecimiento es severo. Para estos grados existen dos alternativas, que son la colocación de un equipo dotado de mascarilla que gradúa la presión del aire para mantener la garganta abierta, o la intervención quirúrgica para corregir el problema.

Finalmente, cuando se tiene sospecha de apnea y el sueño es poco reparador se debe consultar a un especialista, ya que este problema rara vez desaparece por sí solo. Lo mejor, en beneficio de la salud y de la calidad de vida del individuo es buscar que el proceso que ocurre al dormir resulte lo más adecuado posible. Si tienes alguna duda o requiere información sobre su atención, puede dirigirse a la Clínica de Trastornos del Sueño, perteneciente a la UNAM, a los teléfonos 5623-2300 y 56232690, en la Ciudad de México.

SyM - Mario Rivas

 

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