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Borderline, personalidad al borde de la locura

Miércoles 29 de marzo del 2017, 01:22 pm, última actualización

Si hubiera que resumir en una palabra a este trastorno mental podría decirse que quien lo padece es un ser extravagante; sin embargo, no queda todo ahí, pues debe agregarse que el paciente es agresivo, con tendencia de autodestrucción y no experimenta capacidad de sentir placer o de amar; ¿conoces a alguien así?

Persona

La Medicina la define como trastorno de personalidad limítrofe o borderline (quiere decir frontera en inglés), dado que se trata de una compleja afección mental que mantiene al enfermo en la línea que divide a la realidad de la locura. En años recientes ha tomado gran importancia el término y ha sido motivo de estudio a nivel mundial de Medicina, Psiquiatría, Psicología y Sociología entre otras ciencias que se interesan por el comportamiento humano, ya que cada vez se asocia más a casos de suicidios, violencia intrafamiliar y dependencia de drogas y alcohol.

Su origen es desconocido todavía, pero existen varias hipótesis psicológicas basadas en factores biológicos, sociales y mentales que tratan de explicar las causas del trastorno. Por ejemplo, algunos especialistas señalan entre ellos problemas de sobreprotección o pérdida temprana de los padres en niñez o adolescencia, abuso físico y sexual (incluso llegando al incesto), desintegración de la familia y falta de comunicación entre los integrantes de la misma; resulta más frecuente en quienes tienen algún pariente cercano que haya padecido esquizofrenia.

Identificar a quien sufre este problema no es fácil, ya que no hay síntomas de personalidad limítrofe predominantes o característicos, pero pueden aparecer algunos de los siguientes rasgos:

  • Apariencia extraña o excéntrica.
  • Dificultad para las relaciones personales y una tendencia al retraimiento social.
  • Ideas extravagantes y creencias fantásticas, sin llegar a ser claramente delirantes.
  • Conducta paranoide, es decir, pensar en cosas que son alejadas de la realidad.
  • Pensamiento y lenguaje extraordinariamente elaborados, a menudo estereotipados, sin llegar a una clara incoherencia o divagación del pensamiento.
  • Alucinaciones visuales y auditivas intensas pero ocasionales y transitorias.
  • Comportamiento impulsivo a provocarse lesiones a sí mismo.

Sin embargo, los especialistas en salud mental (psiquiatras y psicólogos) han identificado signos que denotan que el trastorno ha logrado cierto avance y requiere atención profesional, como los siguientes:

  • Anhedonia. Se reconoce como tal a la incapacidad de sentir placer o satisfacción y manifiesta una frustración constante, ya que los objetivos que se plantea el paciente nunca llegan a conseguirse, y de lograrlos pierden valor inmediatamente. En ocasiones el enfermo toma conciencia de su vacío afectivo y sufre por su problema, reaccionando al manifestar sus emociones de manera exagerada, hace escenas de tipo histérico, ingiere alcohol o drogas, comete delitos o tiene relaciones sexuales patológicas para librarse de su vacío con sensaciones intensas.
  • Inestabilidad emocional. Es igualmente palpable al mantener sus relaciones afectivas en un plano muy superficial o cambiando frecuentemente de pareja o lugar de residencia. El terreno laboral no está exento de su inconsistencia emocional, y a pesar de que puede tener cualidades superiores al promedio, carece de capacidad para concentración y perseverancia. Igualmente se ve afectado por su baja tolerancia a la frustración, la hipersensibilidad a las críticas y la espera de alabanzas y recompensas totalmente desproporcionadas, lo que condiciona que sea despedido de su empleo o que él mismo lo abandone; también es destacable la incapacidad para aceptar reglas y rutina.
  • Cabe destacar que quien tiene una personalidad borderline no manifiesta tristeza y desánimo al no alcanzar sus metas (como lo hace un depresivo), sino que habrá cólera o rabia contra el objeto considerado frustrante. No es raro que utilice mecanismos protectores, como evasión, negación, malas interpretaciones de la realidad, restar importancia a las cosas, cambiar de tema y otros métodos de disimulo.
  • Neurosis polisintomáticas. Puede presentar dos o más de los siguientes síntomas de neurosis:
    • Fobias múltiples generalmente graves, en especial agorafobia (miedo a estar solo o sentirse atrapado en espacios públicos concurridos o con difícil acceso a la salida; puede ocasionar que quien la padece no salga de su casa sin compañía de un conocido).
    • Síntomas obsesivo-compulsivos. Ejemplo claro es el hecho de intentar caer bien, de ser aceptado por alguien para que no lo abandone.
    • Hipocondría. Exagerada preocupación por la salud y temor crónico a enfermar, y no sólo al cuerpo sino también a la mente, por lo que es común el temor a volverse locos; describe minuciosamente sus malestares, reacciones y sensaciones.
    • Control inadecuado de los impulsos y acciones, lo que puede derivar en drogadicción, alcoholismo, autoagresión, bulimia, compras descontroladas, cleptomanía, entre muchos otros.
    • Expresiones y movimientos corporales típicos: tirarse los dedos de la mano y flexionar las rodillas para dejarse caer al suelo.
  • Intolerancia a estar solo. No soporta estar solo, necesitan de otro en todo momento; se trata de una persona dependiente, masoquista y manipuladora. Puede llegar a tener acciones absurdas o alejadas de la normalidad con tal de llamar la atención de alguien y no soporta el rechazo, pudiendo ser grosero y agresivo.
  • Tendencias sexuales perversas. Vive constantes fantasías y/o formas de perversión, principalmente las que manifiestan agresión, como sadomasoquismo, promiscuidad o la incorporación en la relación sexual de orina o excremento; no son raros los casos de “fronterizos” homosexuales o bisexuales.
  • Disforia. Se conoce de esta manera a la combinación de depresión, cólera, ansiedad y desesperación, a lo que a menudo el paciente agrega vergüenza y odio a sí mismo. Este desorden emocional crece paulatinamente y pueden llegar a buscar una salida en forma desesperada a través de drogas, alcohol, comportamientos impulsivos y autodestructivos, automutilación y suicidio. Este tipo de trastorno afecta desde la niñez haciendo que los pequeños perciban que en esta vida todo es bueno o todo es malo, inmadurez que suele mantenerse en la adolescencia e, incluso, después en algunos casos.

Para el diagnóstico

Como se ha podido ver, el paciente borderline tiene una personalidad polifacética, pero para concretar un diagnóstico es preciso que varios de los rasgos aquí mostrados se presenten de manera continuada o episódica durante al menos dos años. Es muy importante que el profesional en la salud mental haga una clara distinción del problema que nos ocupa y la esquizofrenia, entendiendo ésta como un trastorno mental cuyos rasgos distintivos incluyen la idea de escuchar voces que dan órdenes, sensación de que hay personas que le persiguen constantemente, visión de seres o cosas que no están presentes, así como el pensamiento de que cada una de sus acciones es controlada por alguien más (delirios).

Cabe recordar que es común que en la persona "fronteriza" haya antecedentes familiares de esquizofrenia, aunque no es un requisito necesario. Ahora bien, son contados los casos en que el paciente busca ayuda profesional por sí mismo, lo cual ocurre cuando las frustraciones son frecuentes e incontrolables; lo más común es que culpe de sus problemas a otras personas y que se niegue a recibir atención.

El tratamiento de la personalidad borderline contempla una combinación de terapias y fármacos, siendo la fluoxetina y una baja dosis de antidepresivos que lo que puede mantener bajo control los cambios de carácter y muchos de los comportamientos irracionales del paciente. Debemos señalar que la medicación debe ser controlada por el psiquiatra y los familiares cercanos, ya que si después de iniciar el tratamiento se suspende la administración intempestiva (por olvido o descuido) puede suscitarse una disforia de dimensiones mayores con manifestaciones como comer sin control, comportamiento sexual aberrante, cortes en la piel y/o abuso de estupefacientes, lo que puede tener fatal desenlace.

Finalmente, hay que destacar la importancia que reviste que el enfermo borderline reconozca y comprenda su enfermedad, ya que de ello dependerá el absoluto éxito del tratamiento.

SyM - Raúl Serrano

 

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