Daniel Radcliffe, "niño torpe" que supera síndrome - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

11 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Daniel Radcliffe, "niño torpe" que supera síndrome

Viernes 16 de diciembre del 2016, 12:20 pm, última actualización

A pesar de sufrir dispraxia o “síndrome del niño torpe”, que le dificultó realizar ciertas tareas en su infancia, el protagonista de la saga Harry Potter logró llegar a los escenarios, donde su problema ha pasado a segundo plano.

Daniel Radcliffe,

Comúnmente realizamos numerosas actividades de manera inconsciente, por ejemplo, amarrarnos las agujetas, lavarnos las manos, cepillarnos los dientes, abotonar una camisa o cortar un trozo de papel, entre muchas más. Generalmente lo hacemos sin problemas, a diferencia de quien sufre dispraxia, como el famoso actor Daniel Radcliffe, protagonista de la saga cinematográfica Harry Potter y la popular cinta de terror La dama de negro.

También llamada síndrome del niño torpe, esta incapacidad para efectuar movimientos que exigen cierta coordinación está presente en 10% de la población en el mundo, según estudios. A este porcentaje pertenece el famoso joven inglés a quien le identificaron este trastorno desde la infancia.

Origen difuso de las causas de dispraxia

Si bien se desconocen las causas exactas, la mayoría de investigaciones en la materia apuntan a una inmadurez en el desarrollo de las neuronas, en tanto algunos expertos ubican el origen del trastorno en cierta lesión cerebral. Asimismo, se sabe que afecta a todo tipo de actividades motoras, y se conocen tres clases principales: 

  • Verbal. El paciente emite un discurso poco fluido, por lo general con frases cortas y pronunciación de palabras incorrecta.
  • De construcción. La persona sufre incapacidad o dificultad para organizar tareas que suponen un control de coordenadas espaciales, como apilar cubos de madera ordenadamente o mantener lápices de colores en un mismo espacio.
  • Ideatoria. El individuo presenta incapacidad o dificultad para realizar movimientos con las manos, como abotonar un suéter o amarrar las agujetas de sus zapatos.

En el caso de Daniel Radcliffe, el actor ha revelado que sufrió mucho como estudiante y reconoció que nunca fue un alumno destacado debido a su enfermedad. “Por eso me hice actor”, explicó, y agregó que aún ahora en algunos momentos es incapaz de atarse los cordones de sus zapatos. “Incluso, todavía escribo frases que no se pueden entender”.

Datos sobre el padecimiento indican que los hombres tienen una probabilidad cuatro veces superior a las mujeres de presentar este trastorno, aunque no se ha aclarado la razón de esta diferencia. En los adultos puede afectar la habilidad para actuar en situaciones límite o de estrés, y complicar actividades como conducir un auto o cocinar. 

Identificación y acción

La detección temprana de los síntomas de dispraxia (primero a través del médico general y, posteriormente, con neurólogo) puede ayudar en gran medida a su adecuado tratamiento.

Si los adultos a cargo del pequeño han identificado señales como las siguientes, conviene informar al médico:

  • No sabe atarse las agujetas de los tenis o zapatos.
  • Enfrenta grandes dificultades para abrocharse los botones del suéter o la camisa.
  • Tiene problemas al cortar con tijeras algún papel, o bien, la carne con los cubiertos.
  • Su escritura es ilegible.
  • Pronuncia frases cortas y, a menudo, difíciles de comprender.
  • Tiene posición incorrecta de los dedos al tomar el lápiz para escribir.
  • Se le caen objetos de las manos o del pupitre constantemente.
  • Suele perder artículos personales o material escolar.
  • Tiene mala coordinación al correr o lanzar una pelota.

Muchas veces los padres de un hijo con síndrome del niño torpe piensan que el menor no comprende lo que se le dice y, lejos de indagar la razón del trastorno, cometen el error de hablar menos con él, incluso, renuncian a darle mayores explicaciones porque aseguran “que es tiempo perdido, de todas formas no hace caso de lo que se le pide”. Desafortunadamente, con esta actitud privan al infante de estímulos que podrían contribuir a su desarrollo y mejoría.

Como principales responsables de motivar a sus hijos, conviene que los padres busquen orientación en la escuela, y a partir de allí, con especialistas en la materia.

Apoyo incondicional, indispensable en el tratamiento de dispraxia

Hasta ahora, Radcliffe no ha revelado cuándo fue diagnosticado con dispraxia, sin embargo, recuerda que sus dificultades de coordinación en la escuela lo hicieron inclinarse por la actuación.

Al respecto, comenta que a la edad de nueve años su madre le permitió hacer una audición en la BBC (en Londres, Inglaterra) para “inyectarle confianza”. A partir de entonces, Daniel comenzó a cosechar éxitos.

La ayuda a un pequeño con síndrome del niño torpe generalmente incluye aplicación de terapia que mejore la autoestima, así podrá aceptar, primero, su trastorno y después, valorar aquellos aspectos de sí mismo que han pasado desapercibidos por centrarse en sus “defectos”. Es muy importante también enfocarse en todas sus habilidades, a fin de fortalecerlas al máximo.

Paralelamente, es recomendable enseñarle a manejar y encauzar sus emociones, sobre todo cuando en el salón de clases es motivo de burla por no poder llevar a cabo tareas que para sus compañeros resultan simples e, incluso, monótonas. Si se le muestra cómo identificar los pensamientos negativos que le producen malestar, será más fácil que los sustituya por ideas optimistas que reduzcan el riesgo de caer en depresión.

Cuando la dispraxia afecte su coordinación y equilibrio, se le puede motivar para que aprenda a tocar un instrumento, jugar con plastilina o pintar. Si la parte alterada es el habla, se sugiere poner en práctica el siguiente entrenamiento (logopédico): ejercicios con la lengua, realizando movimientos hacia arriba y hacia abajo, tocar con ella la punta de la nariz, los dientes, las encías, entre otros.

También se puede recurrir a sistemas de comunicación alternativa. Estos métodos pueden facilitar al pequeño la expresión de sus ideas o necesidades: un tablero con palabras, dibujos o dispositivos electrónicos que reemplazan el habla, son algunos ejemplos.

Cuando el área emocional está afectada, la terapia debe estar más encaminada a trabajar las habilidades sociales, la empatía, estrategias para enfrentarse a situaciones novedosas, resolución de problemas, etc.

En cualquier caso, siempre es aconsejable contar con la ayuda y asesoramiento de especialistas para tomar las mejores decisiones en cuanto al tratamiento, y ponerlas en práctica en un ambiente de amor y comprensión por parte de padres y familiares.

Asimismo, es importante saber que cada caso de dispraxia es distinto, por lo que los resultados que ofrezcan las terapias también pueden ser diferentes.

Por último, cabe destacar que Daniel Radcliffe todavía tiene problemas para atarse las agujetas de los zapatos y su letra sigue siendo poco legible; sin embargo, es claro ejemplo de que padecer este trastorno no implica que la persona tenga inteligencia inferior a la media, de modo que su vida no debe verse afectada si desde la infancia ha afrontado sus dificultades con la debida atención.

SyM - Cecilia Jiménez

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Salud Mental

Todo sobre pruebas antidoping


Ver más...

Sabías que...

En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




Comscore