Depresión y angustia aumentan con la cuesta de enero
SyM - Juan Fernando González G.
Las celebraciones decembrinas han llegado a su fin, por lo que es momento de retomar las actividades cotidianas... y pagar deudas. Para muchas personas el panorama es desolador y opresivo, tanto así que las consultas a expertos en salud mental aumentan 30 ó 40%.
Resulta muy complicado lograr la felicidad completa en la vida, sobre todo si consideramos lo que filósofos tan connotados como los alemanes Arthur Schopenhauer (1788-1860) o Friedrich Nietzsche (1844-1900) dijeron acerca de nuestra existencia. Ambos estudiosos sentenciaron que mucho de nuestro tiempo lo utilizamos en lamentarnos del pasado e imaginar un futuro mejor, lo que da como resultado que vivamos a la expectativa mientras el presente se nos escapa con desesperanza como agua entre las manos.
Al respecto, los expertos en salud mental son más concretos y señalan que el inicio del año es una etapa con ciertos componentes que provocan considerable aumento de problemas emocionales y psicológicos. Esto, en principio, se debe a que la sociedad mexicana vive momentos de zozobra no sólo por la inseguridad y violencia que la golpean todos los días, sino por las adversas condiciones económicas que padece.
Cierto, hemos renunciado a satisfactores a los que teníamos acceso hasta hace poco y estamos obligados a hacer “más con menos”. Por ello, la temporada navideña, junto con algunas recompensas monetarias que trae consigo, significa para muchos un oasis que permite recobrar fuerzas entre la incertidumbre. No obstante, lo verdaderamente problemático inicia ahora, justo durante la llamada cuesta de enero, ya que la depresión, angustia y ansiedad se incrementan hasta en 40%.
¿Por qué?
El Dr. Enrique Camarena Robles, jefe del departamento clínico del Hospital Psiquiátrico Héctor Tovar Acosta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la capital de la república, ayuda a desentrañar esta interrogante y comenta que en diciembre gran parte de la población compra mercancías en forma exagerada, sin pensar, por ejemplo, en ahorrar siquiera la mitad de sus ingresos extraordinarios. Empero, “como se tienen pocas oportunidades de contar con ese dinero junto, mucha gente se desboca y no planifica para su futuro cercano”, afirma el especialista.
Aunado a esto, Navidad y Año Nuevo son fechas con muchos significados, algunos de los cuales hacen que la gente se deprima. “Las celebraciones decembrinas marcan el fin de un ciclo y, si las cosas no marcharon del todo bien durante el año, es común que se experimente cierta frustración y decepción. Lo mismo sucede cuando el futuro luce complicado”, acota el entrevistado.
Por su parte, el médico psiquiatra Sergio Arturo Escobedo Návar, adscrito al Hospital Psiquiátrico Guillermo Dávila, también del IMSS, abunda en que depresión, ansiedad y angustia responden a diversos factores, ya sea de orden biológico o emocional, sin olvidar aquellos que son influidos por factores sociales e incluso por el clima u otros aspectos que tienen relación directa con la percepción del entorno.
El también egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que además hay que tomar en cuenta los casos en que se presenta el llamado trastorno de adaptación, que se refiere a los cambios emocionales que surgen a consecuencia de un factor externo estresante, que genera pérdidas, incertidumbre o preocupación.
“Un ejemplo claro es el de la persona que pierde su trabajo, situación que genera estrés muy intenso y trastorno adaptativo. Claro, habrá quien lo resuelva de buena forma debido a su estructura biológica y de personalidad, pero hay quien a partir de este acontecimiento se hunde en episodios de depresión mayor, experimenta un cuadro sicótico (pérdida del contacto con la realidad) o intenta suicidarse”, apunta.
Más allá del clima
Es indudable que los factores ambientales intervienen en nuestro estado de ánimo. En verano, dice el especialista certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría, se incrementan los cuadros de manía (elevación anómala del estado anímico), pero en el invierno los primeros lugares son para la depresión.
Sin embargo, acota el experto, en la cuesta de enero “le doy más importancia a la influencia de la dinámica social que a los cambios climáticos, ya que actualmente vivimos una situación en la que resulta muy complicado conseguir lo que queremos. Y no hablo de lujos, sino de satisfactores básicos, como escuela, trabajo, comida y vestido”.
Asevera el Dr. Escobedo Návar: “Hay que entender que la gente, a lo largo de todo el año, tiene poca capacidad de obtener una gratificación, casi no cuenta con estímulos, y es por ello que en diciembre le dio rienda suelta a sus impulsos. Diciembre representa la fantasía y la celebración, pero en esta lógica enero significa ‘la cruda’”.
En fechas recientes, explica el psiquiatra, “los analistas hemos visto cómo se configura un nuevo esquema: el de la gente que se sobresalta o vive con gran tensión ante la amenaza de los despachos de cobranza que los amenazan y los buscan de día y noche. Cierto, no deberíamos haber llegado a tal situación, pero algo recomendable para quien se encuentre en tales circunstancias es que haga un plan de jerarquías en donde establezca las cosas que puede pagar ahora y aquellas que deberán esperar o renegociarse”, sugiere el entrevistado.
Todos podemos deprimirnos
Muchos de los adultos mayores son presa fácil de depresión, ya que en esta temporada la nostalgia toca a su puerta. Además de que la soledad los golpea sin el menor asomo de remordimiento, y en ocasiones no tienen recursos económicos para hacer un obsequio.
El Dr. Armando López Zamorano, médico internista y geriatra del Hospital Carlos McGregor Sánchez Navarro, adscrito al IMSS, señala que esta época ayuda a que los ancianos se depriman porque se encuentran solos y no reciben muestras de afecto de sus familiares. Algunos de ellos, en plena jubilación, resienten la falta de recursos económicos o extrañan la compañía de quienes hasta hace poco tiempo formaban parte de su núcleo de amigos, dice a saludymedicinas.com.mx.
La gente cree que una persona en esta etapa de la vida no tiene motivos suficientes para seguir adelante, pero ante ello vale la pena conocer una experiencia que el Dr. López Zamorano comparte: “Una mujer que tiene entre 65 y 70 años de edad me contó que su hija había procreado una niña con parálisis cerebral. Esta menor fue abandonada por su progenitora, pero la abuela decidió atenderla y dedicarle lo que le queda de vida. A pesar de que la situación es sumamente complicada, esta señora encontró un motivo para seguir viviendo y mantenerse en buen estado de salud”.
Por otra parte, el Dr. Escobedo Návar señala que toda la población debería recibir asesoría por parte de un experto en salud mental alguna vez en la vida, pero como ello es imposible, lo aconsejable es que la gente que se reconozca con síntomas de depresión busque ayuda especializada. Hablamos de quienes tengan tristeza profunda, vacío existencial, autoculpa y soledad, así como ofuscación, pesimismo, inseguridad y baja autoestima.
Claro, es muy complicado mantener buen estado mental con tantos acontecimientos que complican nuestra existencia, sobre todo porque, reconoce el psiquiatra, a los tradicionales problemas de la cuesta de enero habrá que sumar los de la crisis mundial originada en Estados Unidos. Ante ello, concluye, es recomendable buscar información calificada y dejar de lado los rumores y mitos en torno a este tema.
“Vivimos una época en que se desatan muchas fantasías, unas placenteras y otras de carácter persecutorio, por lo que insisto en que la gente debe acudir a fuentes confiables de información para establecer un juicio propio. De esta manera podremos dejar de lado la tendencia de los mexicanos a la dependencia y la catástrofe”, finaliza.
SyM
Última actualización: 01-2012















