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El mapa de las adicciones en México

Martes 28 de marzo del 2017, 03:46 pm, última actualización

El aumento en el consumo de estimulantes avanza en México, sobre todo entre los jóvenes y debido a la influencia de la cultura estadounidense; sin embargo, y pese al alarmismo de muchos medios informativos, la situación todavía es manejable.

Adicciones, Mapa de adicciones en México

Para nadie es un secreto que las adicciones (lícitas o no) se han convertido en los últimos tiempos en un verdadero dolor de cabeza para nuestro país. Hoy, los titulares de los diarios y espacios noticiosos dan cuenta de la violencia alrededor del tráfico de estupefacientes, que en la mayoría de los casos se relaciona con la lucha interna de la mafia por controlar el mercado de la droga.

Si profundizamos al respecto, podremos observar que la verdadera tragedia ocurre entre quienes se encuentran atrapados en la red de consumidores, individuos de todo tipo que tienen un denominador común: son enfermos que no pueden abandonar la adicción a sustancias como cocaína, marihuana, metanfetaminas, crack o éxtasis, o bien, a drogas “permitidas”: tabaco, alcohol o medicamentos que requieren la prescripción de un especialista.

Venga al mundo del sabor...

Conocer el número de adictos y su comportamiento es el primer paso para plantear acciones tendientes a rehabilitarlos. En este sentido, la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) es muy útil para saber dónde “estamos parados”, aunque los datos más recientes son del año 2002. De acuerdo con dicho estudio, más de 16 millones de personas en México (23.5%) son fumadores y 17.4% son exfumadores; como es evidente, el resto (59.1%) manifestaron no haber fumado nunca.

Al comparar estos resultados con los obtenidos años atrás (ENA-1998) se observa que la proporción de adictos a la nicotina disminuyó de 27.7% a 23.5%. Al analizar este problema con relación al género se aprecia que el sexo masculino representa más de 60% de quienes tienen o han tenido consumo de tabaco: entre los fumadores hay 2.2 varones por cada mujer, mientras que entre los exfumadores la proporción es 1.5 a 1. Por su parte, casi 70% de quienes componen el grupo de no fumadores son mujeres.

¿Una copita?

Si alguna vez quisiste saber cuántas personas son aficionadas a consumir bebidas con alcohol, te diremos la respuesta: poco más de 32.3 millones de mexicanos; de este universo, 22.7 millones reportan como bebida preferida a la cerveza, 14.7 a los destilados, 7.3 a los vinos de mesa, 3.8 a las bebidas preparadas tipo “coolers”, y una proporción menor (2.4 millones) ingiere aguardientes, pulque o alcohol de 96°, que son más comunes en poblaciones rurales.

El gusto por la cerveza es mayoritariamente masculino, dice la encuesta, mientras que las mujeres se inclinan más por el vino de mesa; en cuanto a destilados y bebidas preparadas se sabe que son apreciados por ambos sexos, en tanto que la preferencia por aguardientes es casi exclusiva de los varones. Algo que vale la pena resaltar es que, entre los abstemios, 63% son mujeres y 37% son varones.

El estudio concluye, asimismo, que el consumo de alcohol es poco frecuente, si atendemos al hecho de que sólo 7.04% de la población entre 12 y 65 años reportó consumirlo entre 1 y 4 veces por semana. Sin embargo, cuando se produce la ingestión etílica se hace en altas cantidades, particularmente por parte de los hombres, sin importar que se desenvuelvan en ambientes urbanos o rurales.

Vuela, vuela

De acuerdo con el análisis del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), poco más de 3.5 millones de individuos de 12 a 65 años de edad de todo el país han probado alguna droga ilegal, como marihuana o cocaína, aunque en este rubro también se encuentran sustancias inhalables y aquellas que tienen una utilidad médica y se consumen sin prescripción. La relación es abrumadoramente favorable para los hombres: 3.3 por cada mujer, es decir, 2,697,970 contra 810,671.

El maestro en Psicología Social Bruno Díaz Negrete, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana y subdirector de Investigación de los Centros de Integración Juvenil, A. C. (CIJ), explica que “los sistemas de encuestas y seguimiento del país son de los más desarrollados en Latinoamérica. Tenemos buen monitoreo y elementos para tener un diagnóstico amplio del mismo, por lo que confío en los datos de que disponemos”.

Sin embargo, comenta el experto, tendríamos que hacer algunas aclaraciones respecto a los datos de la ENA-2002. “Los datos de esta investigación señalan que poco más del 5% de la población había utilizado drogas alguna vez, lo que equivale a poco mas de 3.5 millones personas entre los 12 y 65 años, y si comparamos esta cifra con la obtenida en 1998, parecería que el problema no creció en los últimos cinco años. Sin embargo, hay que tomar esta conclusión con reserva, pues ahora contamos con estudios más recientes correspondientes a algunas ciudades del país, que marcan un contraste mayor”.

Por ejemplo, indica Díaz Negrete, “vamos a tomar como parámetro el rango de edad de jóvenes adultos: en 2002, la prevalencia de personas que consumieron sustancias ilícitas alguna vez en su vida fue 6.5%. Si atendemos encuestas más recientes, hechas en ciudades que son particularmente problemáticas, hay gran diferencia en este rango: para hombres tenemos tasas que ascienden a casi 50%, y en el caso de la Ciudad de México se observó un índice de 30%”.

Hay diferencias evidentes, señala, “aunque hay que aceptar que los parámetros no son iguales porque la ENA es un estudio nacional, y en otros hablamos de ciudades específicas y problemáticas en donde el consumo es mayor”, observa el especialista.

Quién es quién en las drogas

El maestro en Psicología Social, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a atender casos de adicción, señala que “el uso de marihuana sigue siendo el más extendido. La encuesta de 2002 señala que 3.5% de la población en general había probado dicho estimulante, en tanto que le siguen cocaína e inhalables; otras sustancias tienen tasas más reducidas porque son difíciles de conseguir”.

Lo anterior ocurre a nivel nacional, pero “si regionalizamos, veremos que la heroína, por ejemplo, adquiere gran importancia en localidades como Ciudad Juárez (Chihuahua, en la frontera con Estados Unidos) y Tijuana (Baja California, también en la franja fronteriza del norte de México), aunque lo anterior es un enfoque general, porque hay que decir que la ENA es una encuesta hecha en hogares y, por ello, tiene la limitación de no captar a grupos en la calle o población recluida en hospitales o cárceles. Sin embargo, es el mejor referente que tenemos”.

Si atendemos cifras del CIJ, abunda Díaz Negrete, “podemos decir que entre los pacientes que hemos atendido de 1990 a 2004 (20,000 por año) la marihuana se mantuvo como primera droga de consumo hasta finales del siglo pasado. En ese mismo lapso la cocaína observó un crecimiento muy importante, ya que pasó del 12% a más del 70% de nuestros pacientes. Despegó de una manera incontenible para situarse durante los primeros años de la presente década como el estimulante de mayor consumo, aunque después se estabilizó y se ubicó más abajo”.

Al principio del primer decenio del siglo XXI “una alta proporción de nuestros pacientes usaban inhalables o fármacos depresores, pero esto ha tendido a disminuir. Mención aparte merecen la heroína y alucinógenos, que a nivel nacional tienen un comportamiento muy estable, ya que no se han movido a lo largo de los últimos años y se mantienen en 5% de nuestros pacientes”.

Datos más recientes, de 2005, señalan que hay un probable repunte en el uso de marihuana y que la cocaína se estabiliza en su presentación de polvo, no así en la llamada “roca”, crack o coca de base libre, que parece aumentar. “Esto tiene implicaciones graves porque es más adictiva, accesible y barata que la misma cocaína, y porque produce patrones de consumo intenso en un lapso más corto, es decir, pasa menos tiempo para que el sujeto presente conducta compulsiva de consumo, lo que es un indicador preocupante”, enfatiza.

El problema que se vive en México es de salud pública, reitera el psicólogo social, “pero de allí a la versión alarmista y amarillista que prevalece en los medios de comunicación creo que hay una distancia. Si nos comparamos con otros países del mundo podemos ver que la dimensión del problema y las consecuencias en México están muy lejos de lo que podemos observar en nuestros vecinos estadounidenses, por ejemplo, o en países sudamericanos como Chile y Argentina, donde el problema quizá tenga perfiles más agudos y dimensiones más altas”.

Si realizamos análisis particulares del uso de algunas sustancias también tenemos diferencias. “Hay países como Nicaragua, por citar un caso, donde el consumo de anfetaminas es un problema mayor del que tenemos en México. En el concierto internacional, nuestro país se encuentra en un momento en el que hay que enfrentar el problema antes de que se vuelva incontrolable. Esa es mi percepción, lo cual no quiere decir que las tendencias no apunten a un crecimiento preocupante ni que debamos bajar la guardia”.

De tratamientos y propuestas

Los CIJ tienen un total de 102 unidades de atención y prestan ayuda a gran número de individuos, quienes en su mayoría pertenecen a la clase media baja. Como es de esperarse, los recursos destinados a este esfuerzo son insuficientes.

El maestro Díaz Negrete establece que “el mundo de las adicciones es un asunto muy dinámico y lamentablemente tenemos como vecino al país con mayor consumo de drogas. No obstante, creo que debemos atacar la demanda que existe en México porque, de cada 100 pesos que se invierten en atacar el problema, entre 80 y 85 se van al combate de la oferta, de los vendedores y traficantes, y solamente entre 15 y 18% se aplica en la demanda, es decir, en el tratamiento de los adictos”.

Ahora bien, hay que tener claro que el consumo de drogas es un padecimiento distinto a otros, dice el experto, y algunos lo califican como una enfermedad egosintónica. “Esto quiere decir que, a diferencia de una gripe o una infección estomacal, el uso de drogas lleva al sujeto a sentirse bien. De esta forma, el proceso de rehabilitación enfrenta al paciente con situaciones de malestar, como el síndrome de abstinencia (síntomas que afectan a un individuo cuando se le priva de alguna droga que consumía con regularidad), pero también se hacen evidentes otros problemas que permanecían ‘ocultos’, como conflictos familiares que motivan angustia y depresión”.

En general, dice el entrevistado, “sabemos que el consumidor de drogas se resiste más al tratamiento respecto a otros pacientes y, considerado esto, se han desarrollado muchas alternativas que deben verse como una terapia integral, lo que implica incorporar atención médica especializada para acompañar el proceso de desintoxicación, tratar los síntomas de ansiedad y depresión que se activan con la abstinencia, así como los males asociados, entre ellos, trastornos pulmonares, del aparato digestivo e infecciones”.

El abordaje se completa con terapia psicológica individual, familiar y grupal, y gracias a estas herramientas el enfermo tratará de reintegrarse a la sociedad y de comportarse de forma diferente.

Atención temprana, lo mejor

Acudir en busca de ayuda rápidamente es la mejor opción para quien se inicia en el consumo de drogas, pues de esta forma las probabilidades de éxito son amplias. Sin embargo, la realidad dicta otra cosa: “La tendencia es buscar tratamiento cuando han transcurrido entre 11 y 15 años de consumir estimulantes; el paciente se empieza a tratar cuando el problema lo ha desbordado, los síntomas son manifiestos y le causan una crisis en la vida y en sus relaciones”.

Si la intervención se hiciera durante los primeros tres años “las posibilidades de éxito serían mucho mayores, pero hay varios factores que lo impiden, como el hecho de que el individuo es repudiado socialmente. El usuario no busca tratamiento por temor a ser señalado, por culpa y vergüenza pero, por otro lado, hoy existe mayor tolerancia social a las drogas, lo que es preocupante”.

Basados en las declaraciones del maestro Díaz Negrete, se puede afirmar que estamos a tiempo de evitar que la sociedad mexicana se convierta en un espejo de la estadounidense. Para ello, sentencia el investigador, “es necesario pugnar por una cultura del cuidado de la salud y de la prevención, la cual fomente el cuidado de nosotros mismos y del colectivo. En general, creo que los marcos del cuidado de nuestro bienestar se han deteriorado mucho y, en el caso de las drogas, es imperativo que tomemos medidas urgentes”, concluye.

Si deseas mayor información sobre este tema, puedes solicitarla a los Centros de Integración Juvenil al teléfono (55) 5212 1212, o bien, consultando su página en Internet: www.cij.gob.mx. Otra opción es el Consejo Nacional contra las Adicciones, que pone a tu disposición la línea Lada sin costo 01 800 911 2000 (las 24 horas, todos los días del año), así como su sitio: www.conadic.gob.mx.

Numeralia adictiva

  • En promedio, cada usuario consume 1.3 drogas distintas.
  • El porcentaje de mexicanos que consume drogas en ciudades es 5.6% (2,945,399 usuarios), y en zonas rurales es 3.3% (563,242).
  • La marihuana es la droga de mayor demanda; hay 2.8 personas que reportan haberla usado por cada uno que ha probado cocaína.
  • Las drogas de uso médico, fuera de prescripción, ocupan el tercer lugar de consumo: casi 850,000 personas recurren a ellas.
  • Dentro del grupo de fármacos sobresalen, por orden de consumo, tranquilizantes, anfetaminas y opioides.
  • El consumo de estimulantes tipo anfetamina, como la “tacha” o “pinga” ha cobrado importancia. Hay más de 55,000 usuarios.
  • Aproximadamente 62,300 individuos consumen heroína, sobre todo hombres (seis por cada mujer) en zonas urbanas.
  • Los solventes e inhalables ocupan el último lugar de consumo.
  • El consumo de drogas comienza entre los 19 y 24 años de edad, aunque ocurre antes en hombres (19) que en mujeres (23).
  • La edad de inicio, según el tipo de drogas, es de 17 años en el caso de solventes e inhalables; de 18 para la marihuana, 22 para la cocaína y 28 para drogas de uso médico.
  • Los amigos son la principal fuente de obtención de drogas (56%), aunque 30% de los usuarios las consiguen en la calle.
  • En cuanto al género, los varones prefieren en primer lugar a la marihuana y después a la cocaína, mientras que ellas dan preferencia a drogas de uso médico, luego marihuana y en tercer lugar cocaína.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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