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Espectro emocional, freno a nuestras capacidades

Viernes 28 de febrero del 2014, 11:31 am, última actualización.

Al contrario de los planteamientos que sostienen que las experiencias infantiles determinan la personalidad, la teoría del espectro emocional manifiesta que la conducta depende de todos los hechos que vivimos y de la interpretación que les damos. 

Espectro emocional, freno a nuestras capacidades

Todos tenemos una forma de comunicarnos y relacionarnos con nuestros semejantes; contamos con una manera de explicar lo que observamos diariamente en el trabajo, casa o escuela, y poseemos larga lista de preferencias e ideas que nos permiten realizar juicios. De esta manera efectuamos nuestras actividades, creamos lazos afectivos y hasta iniciamos proyectos para autorrealizarnos.

Sin embargo, existen etapas de la vida en que, en forma inexplicable, experimentamos tristeza, inconformidad, angustia, apatía por convivir con nuestros seres cercanos o incapacidad para divertirnos con algo que hasta hace poco nos gustaba, de modo que nos sentimos limitados y sin encontrarle sentido a la vida. ¿Por qué ocurre esto?

De acuerdo al psicólogo Reynaldo Reyes-Retana y Valdez, entrevistado por saludymedicinas.com.mx, este problema tan común en nuestro tiempo se debe a que en las grandes ciudades se viven experiencias particularmente intensas, abundantes y vertiginosas que no son asimiladas por los individuos, de modo que la mayoría de los estímulos que reciben nuestros sentidos son guardados inconscientemente y, sin que nos demos cuenta, dan lugar a un cúmulo de sentimientos de venganza, falta de autoestima o desconfianza que determinan nuestro comportamiento y crean lo que él llama un espectro emocional.

A decir del también director del Centro de Desarrollo Emocional, "el espectro emocional se crea de manera idéntica a cuando un rayo de luz pasa a través de un prisma triangular y al salir da lugar a una descomposición de los colores; eso sí, en todo caso es particular, por lo que un estímulo idéntico va a generar en cada ser humano una reacción única".

Estímulos e impactos

Reyes-Retana afirma que todo ser humano posee tres dimensiones: física, mental y cultural, por lo que cada actividad o suceso que vive genera reacciones en esos campos; de este modo, cuando observamos una película en la que ocurre un desastre natural, podemos sentir que nuestro cuerpo se estresa, a la vez que nos identificamos en lo individual con el drama sentimental de los personajes y entendemos la desesperación de la comunidad afectada porque tenemos una idea social sobre los efectos de un temblor o el embate de un huracán.

De esta manera, todos los sucesos que atestiguamos son estímulos que generan marcas o "impactos" en nuestra mente, a los cuales podemos dar una interpretación; es así como la experiencia repetida y el conocimiento consciente nos llevan a saber cómo actuar de acuerdo a nuestras necesidades y a arreglárnoslas, por ejemplo, para llegar a una cita a tiempo o realizar un trabajo.

Sin embargo, explica el especialista egresado de la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México) y quien estudió su maestría en el Colegio Iberoamericano de Investigaciones y Estudios Existenciales, la mayoría de las vivencias no son entendidas, de modo que nuestras reacciones a los estímulos son intempestivas e ingobernables. "El consciente es sólo una partecita de aquello que se recibe y se interpreta del mundo; la vida moderna no nos da tiempo de asimilar todo lo que captan nuestros sentidos: es rápida, inflexible, ágil y además brutal; hasta para cruzar de una banqueta a otra se debe uno cuidar de los automóviles".

Reynaldo Reyes-Retana agrega que un mismo hecho puede generar distintas reacciones en quienes lo viven, de modo que "si choca un microbús, cada pasajero va a reaccionar de acuerdo a sus condiciones: si una señora llevaba un bebé cargando, lo que le preocupa es la seguridad del niño; si alguien usa anteojos y estaba cerca del tubo se cuida para que no se le rompan los lentes y le causen una herida o pérdida de visión; alguien que utilice muletas o bastón se ocupará de no caerse, en tanto que un anciano sabe que si cae puede romperse la cadera".

Asimismo, comenta que un estímulo genera una reacción física que, debido a factores mentales (no siempre conscientes) y culturales, se convierte en un impacto emocional individual que puede ser agradable o desagradable. "De esa manera traducimos la sonrisa de una persona como algo placentero; una mueca causa disgusto o el engaño nos desilusiona. Esa interpretación que hacemos de todo lo que nos rodea va formando desde niño hasta adulto, momento a momento, al espectro emocional".

Cada cabeza es un espectro

Al referirse a cómo se va formando esta instancia psíquica, el psicólogo comenta que un niño puede recibir un golpe de su madre por haber roto un jarrón; el estímulo se traduce en dolor físico que mentalmente se transforma (transducta) en una imagen o símbolo dotado de un valor. "Hay pequeños que pueden explicarse la agresión y entender la intención de su mamá, pero otros no, y piensan: 'espérame tantito, que al crecer te la voy a regresar', de modo que empiezan a crear un sentimiento de venganza, negativo".

Reyes-Retana explica que un estímulo sólo genera una emoción, la cual es momentánea, pero aclara con énfasis que sólo si ésta se une a otras similares y se sostienen por mucho tiempo se convierten en un sentimiento que puede ser limitante para bien o para mal.

De este modo, y a diferencia del psicoanálisis tradicional, el especialista considera que "las personas no están determinadas por su niñez o por una primera experiencia; infancia no es destino. Si una persona fue pobre, minusválida, inadaptada y además le dicen que es fea, ¿qué va a hacer de grande? Más bien, pienso que la vida del individuo se determina minuto a minuto y que los impactos de la niñez determinan la conducta sólo cuando se suman a los de otras etapas de la vida", es decir, cuando se crean sentimientos y, por tanto, un espectro emocional.

Además, subraya que esto no sólo afecta a la mente de una persona, sino que paralelamente se presenta una baja en el rendimiento físico. "Cuando se recibe un impacto, el cuerpo manda toda la sangre que puede a las extremidades porque eso ayuda a huir o a pelear; empero, el organismo bloquea ciertas funciones para lograr eso, y si la descomposición física u hormonal se vuelve permanente, se convierte en un sentimiento y te limita".

Para redondear su explicación, el psicólogo afirma que los efectos del espectro emocional ocurren al mismo tiempo en tres campos. "Si una mujer atractiva le dice a un hombre que quiere tener relaciones con él, pero el varón la rechaza, ¿qué sucedió? En lo físico, hay falta de deseo, no hay la suficiente testosterona; en lo cultural, puede haber prejuicios morales u opresión religiosa que le dice que incluso una erección es pecado, y en lo individual puede que se diga a sí mismo que nunca ha sido bueno con las chicas y entonces no la va a satisfacer. En este ejemplo el espectro no lo deja acercarse a ella y tiene que ver con una acumulación, un conjunto de hechos incapacitantes y no sólo con una experiencia determinante en la infancia".

Asimismo, aclara que el espectro emocional se forma en todo individuo y que puede encontrarse en cualquier dimensión de la vida: en lo individual, familiar o hasta nacional. "Si estuviéramos en Estados Unidos, pensaríamos en votar por republicanos o demócratas y en la guerra contra Irak; en México se piensa en PAN, PRI o PRD, y en no meterse en conflictos porque no somos un pueblo guerrero en relación con el mundo; así se determina el ser humano, crea espectros e inventa rituales para declararle el amor a una mujer, celebrar el Día de la Madre o hacer que el 'Año Nuevo' parezca nuevo".

Sana, sana, colita de rana

Considerando que la teoría de Reynaldo Reyes-Retana sostiene que la formación de este cúmulo de impactos es inevitable, uno se pregunta si es posible distinguir cuándo los sentimientos son incapacitantes, qué ayuda puede dar un psicólogo para aliviar esta situación y de qué manera vivir con este eterno acompañante.

El especialista contesta: "El espectro emocional puede ser una elaboración psíquica sana cuando enriquece a la persona; esto ocurre cuando el individuo tiene padres que lo quieren y armonizan con él, o amigos que en vez de criticarlo cuando falla una canasta en básquetbol le dicen que lo vuelva a intentar, o en los momentos en que, por cuenta propia, practica constantemente para superar lo que le molesta. En otras palabras, cuando un impacto emocional se convierte en algo positivo, y no lo afecta ni daña a los demás."

Asimismo, aclara que aunque existe esta forma suave, agradable y noble, también puede ser dolorosa, ya que, "cuando se habla de afecto todo mundo piensa en 'lo bueno', pero el afecto es en realidad la manera en que expresamos nuestras emociones, y no sabemos qué reacción van a generar en la otra persona, que es quien va a crear el espectro con acciones u omisiones".

En contraparte, Reyes-Retana comenta que un individuo puede detectar que su espectro emocional lo limita cuando "se encuentra con un sentido de insatisfacción permanente, donde no sabe si actuar en un sentido u otro, lo que lleva finalmente a una queja constante y a una personalidad triste. En estos casos las fronteras de la conciencia no se pueden sostener".

El psicólogo y terapeuta comenta que una persona, por sí misma, puede ayudarse a tener un espectro sano, en principio, rompiendo su estado de estrés, tomando vacaciones para cambiar de ambiente y quitarse la presión del horario de trabajo, a fin de realizar una introspección seria, asistir a conferencias de autoestima o incluso recurrir a textos de autosuperación. "La utilidad radica en la medida en que el sujeto se comprometa a trabajar consigo mismo".

Explica que en la medida en que una persona cambia se modifica también su forma de ver las cosas y "ya no sale de casa acongojado por no tener qué comer, ni siente culpa o responsabilidad por los problemas en su relación familiar. Si hace una introspectiva y se dice: 'momento, yo nunca merecí esto y mis padres no eran personas sanas mentalmente', las cosas cambian".

En otros casos, comenta Reyes-Retana, los individuos pueden recurrir a un psicólogo (el "amigo moderno", como le llama) para ayudarse a ampliar sus límites y, siendo adolescente, por ejemplo, a entender a sus padres, deslindarse de responsabilidades ajenas y llevar a cabo un proceso doloroso de autoexamen sin ser clasificado ni calificado.

Con base en un borrador de su libro Trampas del corazón. Cómo impacta la afectividad en la inteligencia emocional, de próxima publicación, el especialista cita que para sanar al espectro emocional del paciente un psicólogo debe ayudarle a:

  • Encontrar un sentido a la vida y tener control de sí mismo.
  • Reconciliarse con su yo y buscar el equilibrio.
  • Canalizar su fuerza y energía de manera positiva, así como actualizar los potenciales como poderes genuinos.
  • Encontrar la satisfacción de las acciones en la medida en que no se perjudique a otros.
  • Contribuir al descubrimiento total de sí mismo.
  • Diferenciar lo real de lo irracional para restaurar la potencialidad humana.
  • Reestablecer la comunicación interpersonal.
  • Ayudar a comprender cuál es su papel en la vida.
  • Modificar todos los eventos que formaron un aspecto traumático.
  • Infundir valor para llevar a cabo estos cambios.
  • Contribuir a tener conciencia de cuál es la necesidad propia.
  • Hacer respetar el espacio vital individual.
  • Cobrar conciencia de cómo se manifiestan los problemas a través del cuerpo.
  • Hacer énfasis en la autorrealización y en la integración plena para aceptarse a sí mismo y resolver problemas.
  • Con todo esto, potenciar el crecimiento y quitar la "miopía emocional".

Lograr un espectro sano, explica Reynaldo Reyes-Retana, permite comprender cuáles son las necesidades propias y descubrir que tal vez nunca antes se habían considerado. "Las marcas en la vida no se borran, pero se les da un nuevo significado. Si una persona fue maltratada y violada o tuvo un padre alcohólico, eso nunca se va a quitar, pero sí puede volverse responsable de sus acciones, de sí mismo y no de otros, y comprender los hechos que han sucedido en su vida".

Finalmente, menciona que el espectro emocional es algo de lo cual no es posible desprenderse, pero que al mantenerlo sano y, siguiendo con la metáfora del haz de luz y el prisma, "permite colocar los diferentes colores y sabores de la vida en el lugar correcto, ya que hay quienes sólo conocen el blanco y el negro, en tanto que otros proyectan una luz radiante como el arco iris debido a que establecen una inteligencia emocional y una forma de vivir el momento actual, que es irrepetible, sin dañarse ni afectar a los demás".

SyM - Rafael Mejía

 

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