Mal de Parkinson en el papa Juan Pablo II - SyM
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Parkinson, Juan Pablo II también lo vivió

Jueves 22 de diciembre del 2016, 09:39 am, última actualización

La enfermedad de Parkinson es enigma para la ciencia y amenaza para la salud y libertad de movimiento de adultos mayores, como sucedió con el fallecido pontífice Juan Pablo II.

Enfermedad de Parkinson en Juan Pablo II

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en 1997 Día Mundial del Parkinson el 11 de abril, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que en 1817 describió la enfermedad.

El objetivo de la celebración es sensibilizar a la población sobre la trascendencia y graves consecuencias de este trastorno neurodegenerativo que padeció, por ejemplo, el fallecido pontífice Juan Pablo II, cuyo recuerdo viene a la memoria tras la reciente visita a México de su sucesor, Benedicto XVI.

Síntomas de Parkinson, señales de alerta

El padecimiento se presenta principalmente en personas de 60 años y más (hombres y mujeres por igual), aunque también afecta a individuos de entre 30 y 40 años de edad. Puede permanecer estacionaria durante meses o años, pero lo normal es que progrese; muy pocas veces reduce la esperanza de vida en forma significativa, y no es hereditaria.

Saber cómo se desarrolló la enfermedad del sumo pontífice puede ayudarnos a entender los síntomas y discapacidad que provoca el padecimiento; no obstante, es importante mencionar que el deterioro físico derivado de esta afección no causó su muerte, pues ésta se debió a la aparición de una infección urinaria y, luego, un colapso cardiocirculatorio que apagó su vida el 2 de abril de 2005: 

  • En un primer estadio, la señal más habitual de enfermedad de Parkinson es el temblor en una o ambas manos, el cual ocurre estando en reposo y se reduce o desaparece cuando se mueve la extremidad, así como durante el sueño. Los primeros signos en el Papa Juan Pablo II se hicieron notorios a partir de 1992, pues durante la beatificación de José María Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei), en Roma, su mano izquierda agitaba el documento que sostenía.
  • En 1993 el pontífice tuvo una caída que le que ocasionó la dislocación de un hombro. El episodio habría sido producto de la rigidez que presentan las extremidades a causa de la enfermedad, la cual exige mayor esfuerzo para moverlas.
  • Asimismo, puede presentarse falta de movimientos espontáneos (acinesia), o bien, lentitud durante el movimiento en sí (bradicinesia). La inmovilidad de párpados y lentitud de movimientos oculares, así como desaparición de la mímica facial, denotaron cada vez con mayor claridad la presencia del trastorno en el pontífice.
  • Los trastornos posturales aparecen en fases avanzadas de la enfermedad. El cuello y el tronco se flexionan, los brazos quedan pegados a los costados, con los codos y muñecas algo doblados, y las piernas pueden permanecer flexionadas por la cadera y rodillas, postura que se hizo evidente en los últimos años de vida del Papa.
  • El paciente con mal de Parkinson tiene dificultad para corregir un tropezón o un traspié (falta de reflejos de enderezamiento) y, en consecuencia, aumenta la tendencia a caerse. Da la impresión de que se inclina hacia adelante desde el centro de gravedad. En este sentido, cabe destacar que entre 1994 y 1995 Juan Pablo II sufrió tres caídas más que mermaron su salud.

Diagnóstico de una enfermedad incurable: mal de Parkinson

A siete años de su muerte, hoy se sabe que el sumo pontífice comenzó a padecer la enfermedad a los 71 años de edad, y que no fue afecto a los tratamientos. Sin embargo, aunque no se conoce ninguna cura para el mal de Parkinson, el médico puede recurrir a la administración de medicamentos para restituir las sustancias químicas del cerebro (particularmente dopamina), cuyos niveles se reducen o se agotan con la enfermedad.

El diagnóstico de la enfermedad se basa en un examen neurológico que incluye la evaluación de los síntomas y su severidad. Así, el médico puede distinguir entre la enfermedad de Parkinson y un grupo de trastornos menos comunes pero también provocados por cierto deterioro funcional de las neuronas, denominados parkinsonismos secundarios o sintomáticos.

Finalmente, cabe recordar que para los pacientes con mal de Parkinson la clave que permite mantener buena calidad de vida es permanecer activo el mayor tiempo posible.

SyM - Laura Ruiz

 

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