Medidas para practicar sexo lésbico y evitar ETS - SyM
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17 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Sexo lésbico, ojo con los riesgos

Viernes 16 de junio del 2017, 11:59 am, última actualización.

A partir de la década de 1970 en que el feminismo cobró notable auge, el lesbianismo encontró la oportunidad de liberarse. No obstante, la práctica de sexo entre mujeres no está exenta de enfermedades de transmisión sexual, por lo cual es mejor mantenerse informada.

Riesgos de las relaciones sexuales entre mujeres
Sexo lésbico, ojo con los riesgos

Amor entre mujeres

A lo largo de la historia, la homosexualidad ha sido tratada de manera característica y peculiar, correspondiendo al espíritu de la época y el lugar. Es así que ha sido tachada de manifestación maligna, herejía, desorden o trastorno mental, teniendo incluso etiqueta de perturbación, perversión o desviación, hasta llegar a la actual consideración de ser una preferencia sexual.

Particularmente, la atracción de las mujeres por personas de su mismo sexo sigue siendo objeto de rechazo. Esta práctica es llamada lesbianismo, término que proviene del nombre de la isla griega Lesbos, lugar en que vivió la poetiza Safo, quien fundó una escuela de canto, música y danza para las jóvenes que querían aspirar a una cultura elevada y al desarrollo de las artes, llamada "la casa de las musas", donde no sólo se cantaba al amor entre mujeres, también se componían versos, llamados epitalamios, para las fiestas de bodas.

Actualmente, la expectativa de vida de las mujeres es la más alta de la historia, 75 años, lo cual no significa que estén exentas de padecer problemas de salud. Las lesbianas, como todas las mujeres, viven en riesgo de contraer el virus del papiloma humano, herpes, infecciones e incluso virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida), es decir, las llamadas enfermedades de transmisión sexual (ETS). Es por ello que no deben olvidarse las precauciones o no hacer caso a los mínimos síntomas, pues las consecuencias pudieran ser fatales.

¿Qué puede pasar?

Una infección genital que no reciba tratamiento oportuno puede acarrear problemas como cáncer cervicouterino o daños a órganos reproductivos, los cuales pueden complicar un posible embarazo, pues el que una mujer se incline hacia el lesbianismo no significa que renuncie a la maternidad.

  • Cunnilingus. El sexo oral, es decir, el contacto de la boca con el flujo vaginal es la práctica con mayor riesgo, el cual aumenta con la menstruación por la presencia de sangre, pues a través de este líquido se transportan virus y bacterias infecciosos. De forma preventiva, en caso de heridas en la boca o de inflamación de encías se pueden utilizar un trozo de plástico resistente para envolver alimentos o un condón femenino, los cuales se colocan en la entrada de la vagina, para posteriormente intentar el contacto de la lengua con las zonas erógenas de la vulva.
  • Contacto con fluidos.> Frotar el área genital con el de la pareja permite el contacto con flujo vaginal, lo cual no significa riesgo alguno, a menos que haya heridas en la zona; por la misma razón no es lo más recomendable al haber presencia de sangre. De cualquier manera, se puede emplear una barrera de plástico o látex en la entrada de ambas vaginas.
  • Juguetes sexuales. Vibradores, consoladores y otros objetos que también pueden dar placer son considerados juguetes sexuales, los cuales de haber entrado en contacto con el flujo vaginal o sangre y ser parte de un intercambio, pueden incurrir en riesgo de transmisión de ETS y VIH. Para prevenirlo, hay la posibilidad de utilizar condones femeninos y no intercambiar los utensilios empleados.
  • Masturbación. Esta práctica o penetrar a la pareja con la mano o los dedos puede ser riesgosa si hay pequeñas heridas producidas por cortes, quemaduras o por morderse las uñas, ya que éstas pueden ser una puerta de entrada a diferentes infecciones; como en los casos anteriores, el peligro crece al haber presencia de sangre menstrual. El sexo seguro es suficiente al utilizar un guante de látex fino o un protector de dedo, que puede encontrar en farmacias o tiendas de artículos sexuales.

A continuación las ETS más frecuentes, además de las infecciones vaginales que también pueden contraerse por contacto durante la práctica sexual:

  • Candidiasis. Infección originada por el hongo Candida albicans, el cual de manera normal se encuentra en la vagina sin causar ninguna molestia; sin embargo, cuando este microorganismo se reproduce (lo que con regularidad ocurre después de seguir tratamiento con antibióticos, si se padece diabetes o hay cambios hormonales) ocasiona comezón y secreción blanquecina. El tratamiento en caso de candidiasis es mediante fármacos antifungicos (antihongos) que se presentan en forma de cremas y/o óvulos que han de aplicarse de 1 a 5 días; como medida preventiva es importante evitar humedad, sudor e irritación en la vagina, así como vestir ropa muy ajustada y de tela sintética (prefiera la fabricada con algodón).
  • Clamidiasis. Es producida por la bacteria Chlamydia trachomatis; se manifiesta con inflamación de la mucosa de las vías urogenitales, garganta y recto, y puede causar infertilidad y embarazos ectópicos (fuera de la cavidad uterina o matriz).
  • Condilomas. Son verrugas del color de la piel o ligeramente rosadas que son causadas por algunos de los 60 tipos de virus del papiloma humano; pueden ser protuberantes, puntiagudas o redondeadas, y crecen en forma de racimo de coliflor que una misma puede detectarse; otras son pequeñas, planas e imposibles de descubrir a simple vista. Aparecen en vulva, vagina, cuello uterino, cerca del ano y en el recto 3 a 8 semanas después de haberse producido el contagio. Los síntomas en la fase de formación son comezón, pequeñas hemorragias e irritación en los labios vaginales; la piel de la zona infectada puede agrietarse. Un examen ginecólogo es básico para detectar la infección; el tratamiento para eliminar las verrugas puede incluir electrocauterización (quemándolas), congelándolas, extirpándolas o aplicándoles una pomada o líquido específico. Con este ultimo tratamiento, las aplicaciones deben repetirse durante semanas.
  • Gonorrea. Originada por la bacteria Neisseria gonorrheae, ocasiona inflamación en genitales, faringe, recto e incluso los ojos y, en algunos casos, infección en la sangre (septicemia), artritis y meningitis (inflamación de la corteza cerebral). Cuando se transmite de madre a hijo durante el parto este último presenta alto riesgo de sufrir ceguera. Los síntomas no siempre aparecen, pero sus manifestaciones más comunes son irritación vaginal y sensación de malestar al orinar; no habrá ninguna de éstas en el tipo rectal, aunque en algunos casos puede producir molestia anal y secreción de pus por la misma vía, que a veces se detecta en las heces. El tratamiento es a base de antibióticos.
  • Herpes. Es una infección de la piel por virus del herpes simple. El tipo 1 suele manifestarse en los labios y el 2 en los genitales, en forma de ampolla dolorosa o como un racimo de ellas en la vagina, labios mayores y menores, alrededor del ano y en pezones. El herpes tiende a reaparecer, ya que el virus que lo produce no se elimina del cuerpo y puede reactivarse y volver a infectar la piel. Los síntomas comienzan con escozor y una pequeña mancha, apareciendo después grupos de ampollas dolorosas que se abren, acompañadas de dolor, malestar general y fiebre. Las ampollas suelen cubrirse de una costra, y al cabo de 7-10 días se curan. El contagio puede producirse por contacto con heridas causadas por herpes, tanto en la boca como en los genitales. El tratamiento habitual es mediante un antivírico denominado aciclovir.
  • Sida. Es la última fase de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la cual se transmite por medio del esperma, secreciones vaginales, sangre (transfusión o mediante jeringas infectadas) y por vía materna (la madre contagia al feto durante el embarazo, parto o lactancia). El microorganismo se instala en células denominadas linfocitos T4 (encargadas de defender al organismo de las agresiones exteriores), lo que deriva en destrucción del sistema inmunitario y consecuente pérdida de la capacidad para combatir enfermedades, con lo que se tiene alta susceptibilidad de presentar sarcoma de Kaposi (forma de cáncer en la piel), Pneumocystis carinii (tipo de neumonía poco común), tuberculosis y diarrea intensa.
  • Sífilis. Es ocasionada por la bacteria Treponema pallidum que se manifiesta con úlceras en genitales, recto y/o boca, pero cuando no se recibe tratamiento adecuado puede generar infección general, fiebre, así como trastornos en el sistema muscular, óseo y nervioso, lo cual puede llevar a la muerte. En caso que se infecte una mujer embarazada corre alto riesgo de aborto o parto prematuro, además de que el padecimiento se transmite al recién nacido.
  • Tricomoniasis o trichomoniasis. Generada por un parásito llamado Trichomonas vaginalis, debido al cual se presentan inflamación de vagina (vaginitis) y secreciones verde amarillentas, espumosas y de mal olor, síntomas que manifiestan la mitad de las mujeres infectadas; favorece el contagio del VIH.

A cuidarse todas

Es claro que la manera más importante de reducir el riesgo de contraer ETS es manteniendo los fluidos de la pareja fuera del propio cuerpo, principalmente sangre (incluyendo la menstrual), líquidos vaginales y secreciones de heridas. Sin embargo, no están por demás las siguientes recomendaciones para reducir el riesgo de problemas a la salud, las cuales además servirán no sólo a las lesbianas, sino también a mujeres bisexuales:

  • No introduzcas en tu vagina, o cerca de la zona, nada que haya estado dentro de la vagina de otra mujer o el ano de otra persona si no ha sido lavado con agua caliente y jabón o desinfectante; ésa es la forma más fácil de propagar infecciones vaginales y ETS.
  • Protectores dentales o preservativos de látex pueden ser utilizados para reducir el riesgo de infecciones en la boca.
  • Es importante lavar y desinfectar juguetes sexuales o cubrirlos antes de cada uso.
  • Utiliza guantes o protectores de látex en los dedos si tienes heridas para practicar la penetración manual.
  • Evita el contacto con toallas, ropa interior, sábanas u otros utensilios usados recientemente por una mujer infectada.
  • No compartas cepillo de dientes, máquinas de afeitar u otros utensilios cortantes en los que puedan haber restos de sangre.

Por ultimo, recomendamos también practicarse un chequeo ginecológico completo por lo menos una vez por año o acudir cuando se presenten secreciones anormales, dolores u olores vaginales desagradables.

SyM - Regina Reyna

 

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