Trastorno conversivo, alteración en la coordinación psicomotora - SyM
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Trastorno conversivo, defensa ante lo indeseable

Viernes 23 de diciembre del 2016, 01:01 pm, última actualización

El trastorno conversivo es un conflicto psicológico de difícil diagnóstico que se caracteriza por afectar capacidades motoras o sensoriales, lo que se confunde con daño neurológico. Sin embargo, su aparición se vincula con la incapacidad para enfrentar problemas.

Trastorno conversivo, defensa ante lo indeseable

Tal vez hayas conocido a alguien que sufrió parálisis facial, perdió la vista por algunas horas o estuvo imposibilitado para hablar correctamente durante varios días; quizá tú mismo no pudiste caminar o guardar el equilibrio durante corto periodo de tiempo sin que existiera alguna razón identificable que explicara lo sucedido.

Este tipo de comportamiento se asocia frecuentemente a algún mal orgánico, es decir, se piensa que existe una lesión en el sistema nervioso central y que ello determina el desequilibrio en las funciones motoras y sensoriales (capacidad de movimiento y percepción de sensaciones) de la persona afectada, cuando en realidad el origen se encuentra asociado a un conflicto psíquico o psicológico.

La Dra. Rosa Isela Mezquita Orozco, psiquiatra egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y secretaria de actividades científicas nacionales de la Asociación Mexicana de Psiquiatría, explica en exclusiva para saludymedicinas.com.mx que, en efecto, el trastorno conversivo motor (TCM) "se refiere a un conflicto psíquico que produce manifestaciones físicas, por ejemplo parálisis de un brazo o la mitad del cuerpo, pérdida de voz o ceguera temporal, que nos hacen pensar que existe un padecimiento neurológico o médico.

"Sin embargo, dichas alteraciones no se producen por una enfermedad ni por el consumo de alguna sustancia, como pudiera ser alcohol o algún tipo de droga, porque si así fuera automáticamente se descartaría que se trata de TCM".

Signos característicos

Es importante recalcar que este desajuste implica necesariamente una alteración en el funcionamiento físico del paciente, la cual se asocia temporalmente a un conflicto psíquico. Su diagnóstico no es sencillo, por lo que es importante conocer la manera en que la Asociación Psiquiátrica Americana explica los criterios para definir esta enfermedad y las características específicas de los síntomas del trastorno conversivo motor:

  • No son producidos intencionalmente ni son simulados.
  • No se originan por una enfermedad, ni por los efectos directos de una sustancia.
  • Provocan malestar clínicamente significativo, así como deterioro social y laboral.
  • No es necesario que exista otra enfermedad mental para que aparezca.
  • Es decisivo que haya uno o más síntomas que afecten las funciones motoras voluntarias o sensoriales, las cuales sugieran algún tipo de enfermedad.

Dicho de otra manera, el trastorno conversivo se manifiesta mediante alteraciones en la coordinación psicomotora y/o el equilibrio, es decir, parálisis localizada, movimientos anormales, dificultad al deglutir, sensación de globus faríngeo (como si hubiese un globo en la faringe), afonía y/o retención urinaria. Así, constituye la expresión física, no consciente, de un conflicto o problema psicológico subterráneo.

Mujeres, ¿más susceptibles?

El paciente típico que sufre TCM podría catalogarse como persona joven, generalmente de sexo femenino y de inteligencia promedio. La duración de los síntomas es variable y en ocasiones los efectos de la enfermedad le impiden al afectado trabajar o realizar sus tareas cotidianas.

No obstante, hay que saber que este desequilibrio psicológico puede ocurrir en cualquier período de la vida y afectar a individuos de ambos sexos; algunos especialistas afirman que las alteraciones motoras ocurren primordialmente en el lado derecho del cuerpo, pero ello no ha sido confirmado plenamente.

La Dra. Mezquita Orozco, quien también es paidosiquiatra (especialista en trastornos mentales infantiles), comenta que "las investigaciones que se han hecho acerca del TCM señalan que se presenta con mayor frecuencia en personas de bajo nivel socioeconómico y cultural, y que viven en poblaciones rurales, lo que determina que tengan menos acceso a la educación en general y poca información médica. Las sociedades más sofisticadas presentan menos trastornos conversivos, aunque experimentan más suicidios y otros tipos de problema".

A decir de la psiquiatra, esta condición está íntimamente relacionada a los contextos culturales: "A principios del siglo XX, cuando se empiezan a describir estos trastornos, las mujeres no tenían mucho contacto con la cultura, pues estaban marginadas en casi todos los aspectos sociales.

"Los documentos de esa época muestran que la mayoría de los casos de TCM (que en aquel entonces no se llamaban así, sino neurosis histérica) correspondían, sobre todo, a mujeres jóvenes reprimidas sexualmente, las cuales habían sufrido abuso sexual durante su infancia o adolescencia. Era gente de muy buen nivel económico, pero poco preparada en el sentido cultural".

Manifestaciones

Vale la pena recordar que el trastorno conversivo, a final de cuentas, es la respuesta del organismo ante situaciones que no puede controlar, es decir, se trata de un mecanismo de defensa ante nuestro entorno.

Así lo expresa la Dra. Mezquita Orozco: "Es sabido que mientras más alto es el grado cultural de una persona más difícil es que desarrolle los síntomas de trastorno conversivo (hay excepciones, por supuesto). Así ocurre no porque este tipo de individuos no puedan tener algún desequilibrio psicológico, sino que éste se transforma en otra patología mental, por ejemplo, trastornos generalizados de ansiedad o ataques de pánico, que funcionan también como escudo ante los problemas".

La especialista ejemplifica con el siguiente caso: "Si yo soy una campesina y de repente tengo alto impacto psicológico, tal vez desarrolle una parálisis, pero ésta se manifestará de acuerdo a como yo creo que son las parálisis, pues obtengo información de aquello que veo todos los días. Digamos que esta persona pelea con su madre, en una discusión tal que incluso llega a pensar en pegarle, pero a la hora de querer hacerlo se le paraliza el brazo. Mediante esta manifestación se descarga toda la ansiedad contenida y se termina momentáneamente el conflicto, o sea, se evita golpear a alguien que es intocable según la sociedad, religión, tradiciones, moral y cultura.

"De igual modo, puede ocurrir una crisis epiléptica, y el paciente actuará de acuerdo a como cree que es un ataque de este tipo, por ello podrá revolcarse en el suelo, gritar y hacer como que no entiende lo que se le dice; sin embargo, no pierde el control de esfínteres, o sea, no orina ni defeca, y tampoco se aturde, como es característico en estos casos.

"En cambio, si el trastorno conversivo afectara a un profesionista, por ejemplo un médico, no sería nada fácil detectarlo porque los síntomas serían inusuales, muy finos y difíciles de diagnosticar. Así, las señales se hacen más complicadas mientras más complejos somos los seres humanos".

Ganancia primaria y secundaria

Los ejemplos antes citados expresan la importancia que tiene la evaluación adecuada en pacientes que presentan esta patología, por lo que la identificación de factores específicos es muy valiosa, entre ellos los conflictos familiares, historia de abuso sexual físico y/o emocional y la llamada ganancia primaria y secundaria, términos que la psiquiatra Mezquita Orozco explica así: "Son dos elementos que siempre se encuentran presentes; el primero de ellos se refiere a que la mente, inconscientemente, evita que se siga enfrentando el daño o un problema. Valga el ejemplo de un soldado que se encuentre en una guerra y de pronto queda paralizado, con la consecuencia lógica de que será retirado del campo de batalla, lo que significa que su estructura mental lo protegió en ese momento del grave problema que tenía que afrontar, es decir, el miedo a que lo maten o a tener que matar. Es, en términos simples, un conflicto psicológico que paraliza al individuo y le impide disparar o correr".

Por otra parte, la ganancia secundaria es la manera en que la gente me pone atención, pues una persona con TCM generalmente tiene a un médico y a sus familiares a su alrededor; se le hacen pruebas, lo alimentan y toda la atención está puesta en ella.

Hay que señalar que con frecuencia se presenta también lo que se conoce como belle indiference (bella indiferencia, en francés), que constituye una disociación entre la reacción emocional esperada y el trastorno motor, lo que explica la Dra. Mezquita Orozco como una actitud despreocupada y carente de ansiedad ante los síntomas existentes, es decir, una persona puede tener una parte del cuerpo paralizado, presentar ceguera o incapacidad para hablar u oír y estar tranquila y sin preocupaciones, lo cual evidentemente hace que la iniciativa para resolver el problema sea nula. Este comportamiento puede ayudar a conformar el diagnóstico, aunque no se toma como una prueba definitiva.

Hacia la recuperación

Se puede afirmar que no existe un tratamiento de trastorno conversivo exclusivo, pero a pesar de ello es posible sugerir algunas medidas basadas en algunos principios generales.

En principio, es necesario que exista una alianza terapéutica realista entre el paciente y su médico, lo que implica que éste último mantenga su atención en los síntomas que experimenta el enfermo. Asimismo, el especialista a cargo (médico internista o neurólogo) debe plantear el diagnóstico de conversión sin confrontar al paciente, pues éste puede pensar que lo creen loco o que no consideran sus síntomas seriamente.

Por ello, los conocedores del tema sugieren que se utilicen frases como "hemos realizado numerosos exámenes y creemos que sus síntomas no se deben a una enfermedad neurológica seria. Desafortunadamente, los resultados de sus exámenes no nos dicen la causa de su problema. A pesar de esto, y debido a que sus manifestaciones clínicas interfieren en sus actividades consideramos que es importante completar la evaluación con un psiquiatra para que nos ayude en su estudio y tratamiento".

Es preferible que los enfermos de trastorno conversivo conserven al internista o al neurólogo como su médico tratante de referencia, y que la consulta al psiquiatra no se planteé como una derivación sino más bien como una manera de ayudar a entender las dificultades que se enfrentan. Debe ser así, pues lo contrario supondría abandonar el paciente y asumir que todo el problema es psicológico.

Si el enfermo siente que su médico no le da valor a sus síntomas, lo más probable es que decida buscar otra opinión; asimismo, si el afectado se molesta frente a la alternativa de que exista una causa psicológica de su problema, es útil explicarle que el cuerpo y la mente reaccionan en conjunto frente al estrés y ansiedad, y que incluso estados depresivos pueden producir síntomas físicos.

En general, el paciente es más receptivo a ser evaluado por psicólogos o psiquiatras si éstos forman parte del equipo médico desde el principio, evitando, además, que sienta que se le canaliza constantemente con otros especialistas y que ello implica comenzar de nuevo el tratamiento. También es imperativo que se dé seguimiento a estos individuos y que sean reevaluados cada cierto tiempo mediante un examen neurológico completo y con exámenes psicológicos de control.

Estrategias terapéuticas

Aunque existen varios tipos de tratamiento no está claro cuál de ellos es el mejor, y prueba de ello es, por ejemplo, un estudio realizado en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) que analizó a 19 pacientes con trastorno conversivo motor, los cuales recibieron terapia combinada consistente en psicoterapia de apoyo, hipnosis, terapia física y farmacoterapia (medicamentos) por un período de dos años. De la población participante en la investigación 25% tuvo una remisión (desaparición) completa de los síntomas, mientras 21% presentó alivio considerable; el resto tuvo poco o ningún beneficio.

Por su parte, la hipnosis es una técnica útil en pacientes bien seleccionados (aquellos con facilidad para concentrarse y relajarse), tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. En esta clase de personas los síntomas conversivos pueden ser provocados, empeorados o disminuidos usando la inducción hipnótica. En conjunto con la psicoterapia, la autohipnosis puede ser útil para educar al enfermo a controlar sus síntomas, aunque claro está, ello requiere perseverancia y disciplina.

Finalmente, el uso de medicamentos como ansiolíticos suaves y antidepresivos se recomienda en tratamientos a corto plazo para superar los síntomas de ansiedad que son frecuentes en estos casos.

En opinión de la Dra. Mezquita Orozco, exsubdirectora del Hospital Psiquiátrico Infantil durante cinco años, el TCM habitualmente es transitorio y su duración no es muy larga, "por lo que la normalidad regresa cuando el organismo vuelve a nivelarse, toma fuerza y reordena las cosas; puede tardar 1 ó 2 semanas y, en casos severos, 1 ó 2 meses, pero esto no es lo habitual".

La psiquiatra abunda y explica que "la situación debe manejarse a nivel integral, por lo que la familia o pareja del afectado debe participar activamente. Cuando el paciente comprende lo que le sucede empezará a saber manejar el problema, es decir, cuando se hace consciente lo inconsciente los síntomas tienden a desaparecer".

En caso contrario, comenta la especialista en salud mental, si no se mejora el desequilibrio el problema puede repetirse y hacerse habitual, aunque no necesariamente con las mismas características. Sin embargo, "no todos son candidatos a un tratamiento con psicoterapia porque depende mucho del nivel intelectual de la persona, de la información que tenga y la capacidad para identificar sus problemas. En ocasiones, el psiquiatra trata de que entienda lo que está sucediendo y el paciente se vale de mecanismos de negación, o sea, no tiene manera de reconocer lo que está pasando; en este caso, sería más recomendable una terapia conductual, en la que se le diga directamente lo que tiene que hacer".

Finalmente, la Dra. Mezquita Orozco aprueba la utilización de fármacos ansiolíticos, pues aunque aparentemente la persona con el problema parezca indiferente a lo que le sucede, la ansiedad se encuentra presente y hay que reducirla en tanto el paciente es valorado exhaustivamente.

Puede observarse que todo mundo está expuesto a este tipo de manifestación mental; es más, tal vez tú ya pasaste por este trastorno y no te enteraste porque quizá las señales no fueron tan evidentes o incapacitantes.

Como quiera que sea, tal vez la moraleja que nos enseña esta enfermedad se refiera a la importancia de enfrentar nuestras dificultades y, si no podemos, buscar ayuda profesional.

SyM - Fernando González G.

 

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