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Trastorno obsesivo-compulsivo, repetición indeseable

Jueves 27 de febrero del 2014, 02:46 pm, última actualización.

Lavarse las manos con frecuencia, efectuar rituales al vestirse o antes de bañarse, revisar las llaves del gas y agua varias veces, así como asegurarse en forma repetida de que las puertas estén bien cerradas son, entre otros, indicios de este padecimiento.


Trastorno obsesivo-compulsivo, repetición indeseable

Con frecuencia incorporamos a nuestro lenguaje algunos términos propios de Psiquiatría, pero no siempre conocemos a fondo su significado. En el caso del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) hablamos de una enfermedad que se caracteriza por la presencia de ideas persistentes, o bien, pensamientos, imágenes o impulsos que son percibidos como intrusivos, es decir, ajenos a la voluntad del enfermo, y que generalmente están conformados por temas que provocan gran sufrimiento, ansiedad o incomodidad.

Estas “obsesiones” se repiten por periodos prolongados, lo que impide que el individuo realice con normalidad sus tareas habituales. El cuadro se completa con la irrupción de compulsiones, es decir, conductas que se ejecutan en forma repetitiva y estereotipada (se convierten en rituales), pero que son innecesarias.

Ejemplo claro de este desequilibrio es lavarse las manos excesivamente o revisar una y otra vez que la estufa esté apagada. Tales conductas se relacionan con pensamientos como: “No me lavé bien las manos, puedo infectarme”, o bien, “quizá no apagué la hornilla y provocaré un incendio”.

Es interesante saber que el TOC no es lo mismo que la personalidad obsesivo-compulsiva, ya que ésta corresponde a individuos identificados con el perfeccionismo, perseverancia, rigidez y escrupulosidad. Es otras palabras, el origen, severidad y tratamiento de ambas conductas son distintos, lo que no impide, sin embargo, que puedan coexistir.

Ojos expertos

Para contar con una referencia clara, podemos afirmar que 7% de la población mexicana padece depresión, y que idéntico porcentaje experimenta trastorno de angustia y pánico (en el que se presenta repentina reacción de miedo intenso). Si hablamos del trastorno bipolar (alternancia de estados de tristeza y euforia), la incidencia es de 1.6%, mientras que la esquizofrenia (dificultad para diferenciar entre experiencias reales e irreales, así como para pensar de manera lógica) alcanza 1%. Finalmente, el trastorno obsesivo-compulsivo afecta aproximadamente al 3%.

El prestigiado especialista Rafael Salín-Pascual, adscrito al Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Distrito Federal, establece que debemos poner más atención al cerebro humano, ya que, como los demás órganos del cuerpo, también se enferma.

“Estos problemas no se manifiestan con protuberancias, ronchas o hinchazón en los pies; sin embargo, el paciente se siente triste, irritable, angustiado o ‘ve cosas’, y eso adquiere relevancia, sobre todo si pensamos que el cerebro humano ha evolucionado para la convivencia social”, señala el psiquiatra.

El origen del TOC, indica, se relaciona con factores genéticos y hormonales. Sin embargo, es evidente que existe un desequilibrio en los neurotransmisores (sustancias que permiten la comunicación entre redes neuronales) de quienes lo padecen, toda vez que la cantidad de serotonina disminuye y la de dopamina se eleva (ambas sustancias participan en las emociones). Así las cosas, dice el doctor en Ciencias Médicas, al existir un trastorno bioquímico cerebral se afectan el pensamiento, los sentimientos, el humor, la habilidad de relacionarse con otros y el funcionamiento cotidiano del individuo.

No todas las alteraciones tienen el mismo origen, dice quien forma parte del Grupo Médico Carracci, institución especializada en desequilibrios mentales, pero es un hecho que el común denominador de muchas de ellas es un problema en la zona prefrontal del cerebro, por debajo del lóbulo frontal, que en condiciones normales permite tener el juicio de realidad.

Se trata de la zona cerebral que “se conecta o ‘cablea’ más tardíamente; ahí, las fibras de mielina (las que revisten las neuronas) terminan de formarse a los 18 años, y por eso hay ocasiones en que los adolescentes parecen no tener juicio. Se trata de la misma área que durante la fase de sueño MOR (movimientos oculares rápidos) se encuentra con poca actividad, y por eso nos creemos lo que ocurre en nuestras ‘aventuras oníricas’”, dice el experto.

Mujeres, un paso adelante

El Dr. José Humberto Nicolini Sánchez, quien obtuvo el doctorado en Ciencias Médicas por la UNAM con el proyecto Estudio genético del trastorno obsesivo-compulsivo, explica a saludymedicinas.com.mx que este tipo de desorden empieza la mayoría de las veces durante la adolescencia, aunque es posible que surja en la vida adulta e, incluso, en la infancia.

Se sabe que los hombres van a la cabeza en la aparición de este desequilibrio en edades tempranas, aunque las cifras tienden a empatarse con las mujeres después de los 18 años. Se cree, dice el miembro del Consejo Mexicano de Psiquiatría, que uno de los factores que aumenta la frecuencia en el género femenino es el primer embarazo, sobre todo si existen antecedentes hereditarios de la enfermedad.

El especialista explica que la manifestación de este trastorno entre hombres y mujeres es ligeramente diferente, ya que “en los primeros hay una mayor convulsión en buscar la simetría y el orden en el acomodo de objetos, así como la presencia de tics (movimientos involuntarios, rápidos y repetitivos) y la enfermedad de Gilles de la Torette (movimientos y sonidos vocales involuntarios y repetidos); en las mujeres, en cambio, es más frecuente que haya tics y cuadros depresivos”.

Aunque la Ciencia avanza a pasos acelerados y cada día hay nuevos conocimientos, se toma por cierto que el origen de la enfermedad se asocia con alteraciones en el gen que se encarga de elaborar la enzima catecol-orto-metil-transferasa (COMT), misma que interviene en la transformación y aprovechamiento de dopamina.

De cualquier modo las causas son multifactoriales, establece el Dr. Nicolini Sánchez, quien establece que uno de los tratamientos más eficaces se basa en la prescripción de medicamentos que inhiben la recaptura de la serotonina. La duración del tratamiento es más larga si se compara con un tratamiento contra la depresión, con un mínimo de 10 a 12 semanas, durante las cuales pueden observarse algunos efectos secundarios como boca seca y estreñimiento.

Un tratamiento alterno consiste en realizar una psicocirugía (lobotomía), mediante la cual se cortan aquellas fibras que comunican a los ganglios basales con la corteza prefrontal. “Con esta intervención se logra disminuir la sintomatología obsesiva compulsiva, pero está indicada únicamente para pacientes que no hayan respondido positivamente a los tratamientos farmacológicos”, concluye el experto.

Datos relevantes

  • Aproximadamente 3% de la población mexicana padece trastorno obsesivo-compulsivo.
  • El TOC aparece con mayor frecuencia en los primeros años de la vida adulta.
  • Casi el 70% de los pacientes con TOC presentan depresión y son más susceptibles a padecer ansiedad, fobias y crisis de pánico.
  • Las mujeres mexicanas con TOC tienden a obsesionarse con ideas de tipo sexual, lo que probablemente se deba, según consigna el psiquiatra Humberto Nicolini Sánchez en su libro Repitiendo una y otra vez: laenfermedad obsesiva compulsiva,  a que la educación y exposición sobre el tema se encuentran limitadas. De esta manera, las pacientes podrán pensar en tener varios compañeros sexuales, mostrar actitudes exhibicionistas o, inclusive, convertirse en fanáticas del cibersexo, por citar algunos ejemplos.
  • Algunas de las obsesiones más observadas en la población mexicana son la preocupación por el polvo, los gérmenes o por enfermarse, así como la atención exagerada a los desechos del cuerpo.
  • En cuanto a las compulsiones, son frecuentes evitar el contacto con ciertos objetos o bañarse con frecuencia exagerada.

 

Qué hacer cuando se tiene el diagnóstico

De acuerdo con la Asociación de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, con sede en España:

  • Considere que el TOC es una enfermedad ampliamente reconocida que cuenta con tratamiento apropiado; confíe en la Medicina, ya que es mucho lo que se puede hacer para ayudarle.
  • Discuta los síntomas con su médico.
  • No se avergüence de su enfermedad ni piense que “se está volviendo loco”; no hay razón para ello.
  • Piense que su enfermedad es tan común como la diabetes (aumento en la concentración de azúcar en sangre por la incapacidad del organismo para aprovecharla), por ejemplo, y que así como alguien necesita insulina usted necesita un fármaco que le ayude a equilibrar determinadas sustancias (neurotransmisores) del sistema nervioso central.
  • No abandone el tratamiento ni lo modifique por su cuenta.
  • No se sorprenda si el tratamiento se prolonga muchos meses o, incluso, años.
  • La psicoterapia puede ser de gran ayuda para identificar lo que le sucede y tratar de controlar las conductas repetitivas.

SyM - Juan Fernando González G.

 

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