Tricotilomanía: arrancarse el cabello por ansiedad - SyM
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Tricotilomanía: cabello, víctima de la ansiedad

Lunes 16 de enero del 2017, 03:27 pm, última actualización.

Se estima que 4% de las personas, sobre todo niños, suelen arrancarse el cabello por ansiedad, y ello les genera problemas estéticos y de adaptación que pueden derivar en aislamiento social. Esta conducta es reversible, aunque su tratamiento puede ser difícil.

Tricotilomanía
Tricotilomanía: cabello, víctima de la ansiedad

La tricotilomanía es un desorden que consiste en arrancarse el cabello en forma recurrente, a escondidas y sin control, que puede pasar inadvertido durante mucho tiempo y hacer creer tanto a médicos como a familiares que la pérdida capilar se debe a infección por hongos (tiña) u otros problema de la piel de aparición espontánea (alopecia areata). Sin embargo, su origen radica en estados de nerviosismo y estrés, así como en factores genéticos (heredados de los padres) que intensifican la tensión emocional.

Este peculiar trastorno, que casi siempre afecta niños de 3 a 7 años presionados por padres y profesores, aunque también suele incidir en mujeres adultas que sufren estados de estrés generados por cambios hormonales, se caracteriza porque los pacientes siguen un proceso que los especialistas denominan “ritualista” y que consiste en experimentar un estado de ansiedad creciente, mismo que logra alivio y gratificación al jugar con los cabellos, jalarlos y luego manipular aquellos que han sido arrancados, sea haciendo bolitas, lanzándolos al aire, llevándolos a la boca e incluso masticando o ingiriendo algunos (tricofagia). Gran número de quienes padecen este problema suelen repetir su conducta momentos antes de dormir o al ver televisión, leer y escribir, sin tener control consciente de sus actos.

Aunque la tricotilomanía es un trastorno evolutivo, es decir, se presenta principalmente en menores de edad y tiende a desaparecer conforme la persona crece, los expertos advierten que si no se controla puede convertirse en una enfermedad duradera que no sólo genera problemas de estética personal, sino también aislamiento para quien la padece y, en casos más severos, cuando se hace costumbre la ingesta de cabello, puede dar origen a problemas digestivos si se forma un tapón de cabello en el intestino delgado que obstruya el tránsito de alimento.

Síntomas y causas

Psicólogos y psiquiatras coinciden en señalar que estrés emocional y ansiedad hacen que los pacientes se sientan “atrapados” por pensamientos y emociones incómodas que no pueden controlar, y debido a ello se ven obligados a repetir ciertas conductas que alivian su presión interna.

Al respecto, se ha observado que la tricotilomanía es favorecida por características de la personalidad y del entorno:

  • Comportamiento temperamental. Niños y personas con dificultad para regular su conducta, ante todo provenientes de familias en donde otros integrantes del grupo tienen personalidad explosiva y escaso control sobre las emociones, son más propensos a recurrir a todo tipo de estrategias en un intento por manejar su ansiedad.
  • Presión excesiva. Cuando el ambiente o las personas que rodean al paciente (padres, profesores, pareja, jefes) son exigentes o autoritarios, es común que se desencadenen estados de estrés constante que deben desahogarse de alguna manera. También llega a ser habitual que situaciones de violencia o desintegración familiar generen angustia en niños, principalmente.
  • Factores genéticos. En 10% de los casos se ha observado la presencia de trastorno obsesivo-compulsivo, problema psiquiátrico heredado que hace que los pacientes experimenten gran presión interna que les lleva a realizar actos irracionales.

En cuanto a los síntomas de tricotilomanía, el más notable es la apariencia del cabello del paciente, que llega a variar de acuerdo con la edad. En niños es común que la calvicie se presente en forma de círculos en la cabeza, pues los pequeños sienten menos vergüenza de ser descubiertos y dan poca importancia al aspecto estético que adquieren, descrito por los padres como “haber sido atacado por polillas”.

Las personas mayores, con mayor conciencia sobre la importancia de contar con imagen adecuada, niegan categóricamente su problema y procuran ocultarlo de diferentes maneras, ya sea con la ayuda de un estilista o una peluca, o bien, arrancando los cabellos de zonas menos visibles como antebrazos, manos, cejas, piernas, pestañas, axilas o pubis, a fin de no ser descubiertos ni sometidos a juicio.

En casos aislados se ha observado que algunos pacientes también tratan de jalar o arrancar el cabello de otras personas o animales, y cabe la posibilidad de que presenten otras actitudes incontrolables e inconscientes, entre ellas morderse las uñas (onicofagia) o consumir productos no alimenticios (pica o alotriofagia).

Cabe destacar que el problema de raíz, que es falta de habilidad para manejar la tensión emocional, también puede manifestarse en la conducta de niños o adultos de otras maneras. Tics, insomnio, baja autoestima, predominio de las emociones sobre las ideas e inseguridad para conocer gente o enfrentar situaciones nuevas son cualidades frecuentes en quienes padecen este trastorno, mismas que llegan a acentuarse con facilidad por la deficiente imagen personal que se proyecta y la presión que puede significar ser señalados y obligados a cambiar de actitud.

Solución grupal

La detección de tricotilomanía suele ser difícil porque el paciente niega que necesite ayuda y casi siempre son los familiares o personas cercanas quienes se encargan de reportar el problema al especialista. Incluso es habitual que la pérdida de cabello o alopecia represente un misterio para los seres queridos del afectado, quienes piensan que puede deberse a infecciones por hongos o problemas hormonales.

Es común entonces que el encargado de detectar el problema sea el dermatólogo o pediatra, quien al efectuar un estudio microscópico del cuero cabelludo y del comportamiento global del paciente descubrirá que el problema es conductual y no una enfermedad de la piel. Así, cualquiera de estos especialistas recomendará que se recurra a un psicólogo o psiquiatra que decida cuáles serán las medidas más pertinentes para el caso.

Iniciar el tratamiento de tricotilomanía suele ser difícil debido a la resistencia que opone el paciente para modificar su comportamiento, pero además genera complicaciones porque requiere la colaboración intensa de los familiares, quienes deben comprender que la tricotilomanía es un problema que depende tanto de factores internos como externos, en ocasiones relacionados con mal funcionamiento afectivo y de comunicación en esta importante célula social.

En primera instancia, el terapeuta debe lograr que la persona afectada entienda cuál es el origen de su problema, para lo cual tratará de que el paciente descubra que no es el único que siente nerviosismo o estrés, y luego le llevará a identificar sus emociones y las situaciones en que empieza a sentirse tenso, ya que así sabrá en qué momento debe actuar para encauzar su ansiedad, mediante alguna actividad o a través de descanso, relajación y control de la respiración.

En cuanto al trabajo con familiares, dirigido sobre todo a los padres de niños con este problema, es importante hacerles ver que el paciente necesita ayuda porque lo suyo no es un acto de rebeldía o provocación, sino una enfermedad que le lleva a actuar de manera involuntaria y que se intensifica cuando hay rechazo y presión excesiva en el hogar. También se debe hacer hincapié en que no se deben imponer “castigos ejemplares” ni “medidas drásticas” para lograr una solución (como rapar el cabello), pues tales actitudes son demasiado agresivas y pueden aumentar el estado de angustia.

Asimismo, cabe destacar que habrá ocasiones en que será necesario emplear medicamentos que ayuden a superar estados de depresión o angustia muy severos, por lo que no es de extrañar que el pediatra o psicólogo dirija el caso hacia un psiquiatría o paidopsiquiatra, cuando se trate de infantes, para prescribir los fármacos corespondientes.

Otras medidas que suelen brindarse como complemento al tratamiento de tricotilomanía correspondiente son:

  • Procurar que los enfermos mantengan el cabello siempre limpio y brillante, puesto que la tendencia a arrancarlo es mayor cuando presenta aspecto sucio y desaliñado. El uso de shampoo fortificante puede ser muy conveniente.
  • Practicar alguna disciplina que favorezca la relajación, como yoga o biofeedback, debido a que mejora notablemente el manejo de las emociones.
  • Someterse con regularidad a alguna actividad deportiva, ya que esto ayuda a gastar energía y a eliminar estrés.
  • Mejorar la comunicación en el hogar y estrechar los lazos afectivos, pues un medio armónico favorece la recuperación y evita recaídas.

Finalmente, queda recordar que muchas personas que padecen tricotilomanía esconden su problema y fingen que no les ocurre nada, por lo que es importante que sean los familiares quienes tomen la iniciativa de buscar ayuda médica al observar que un niño o pariente sufre pérdida de cabello inexplicable, adquiere aspecto personal descuidado y hace mal manejo de sus emociones. La atención oportuna es importante antes de que surjan dificultades secundarias, como asilamiento social severo o aparición de trastornos digestivos.

SyM - Sofía Montoya

 

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